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Colesterol, ApoB, demencia y longevidad: ¿cuál es la relación?
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Colesterol, ApoB, demencia y longevidad: ¿cuál es la relación?

Se habla mucho de los niveles de colesterol y su relación con la enfermedad cardiovascular. Un nuevo estudio ha encontrado una relación con la longevidad y con la enfermedad de Alzheimer

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Uno de los debates más vivos en la comunidad científica es si la reducción de los niveles de colesterol, especialmente LDL, reduce de forma efectiva el riesgo cardiovascular. Los escépticos argumentan que hay una variada casuística donde personas con niveles bajos de colesterol sufren de un infarto o viceversa, pacientes con niveles muy elevados no padecen de enfermedad cardiovascular.

La mayor parte de enfermedades son multifactoriales y, sin duda, esto también sucede en la enfermedad cardiovascular, donde sabemos que otros factores como la inflamación crónica o el estrés oxidativo juegan un papel. A pesar de ello, en los últimos años se están acumulando pruebas cada vez más sólidas que demuestran que bajar los niveles de colesterol LDL es beneficioso para reducir el riesgo cardiovascular. Y ahora también para la longevidad.

ApoB: más allá del colesterol LDL

Las partículas que transportan grasas (incluido colesterol) en sangre, llamadas lipoproteínas, están clasificadas en distintas familias según su tipología. Son los conocidos colesterol bueno o HDL (alta densidad) y colesterol malo o LDL (baja densidad). Ni el primero es tan bueno, ni el segundo tan malo.

Estas partículas están constituidas por las llamadas apolipoproteínas, o de forma simplificada Apo, de las cuales existen varios subtipos. Se clasifican según letras del alfabeto dependiendo de su función (A, B, C, D, E, L, F, H, M, N y R). De forma general, las apolipoproteínas regulan el transporte de lípidos en la sangre mediante el intercambio entre las partículas de LDL o HDL y el entorno.

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Vamos a centrarnos en la ApoB, que es la principal apolipoproteína que constituye las lipoproteínas de baja densidad o LDL. El interés por la ApoB reside en que se ha relacionado niveles altos de ella con una capacidad reducida para eliminar el colesterol en sangre. Las partículas con niveles elevados de ApoB tienen además mayor capacidad aterogénica (de formación de placas de ateroma en las arterias).

Los niveles de ApoB tienen un componente genético, pero el estilo de vida, suplementos o fármacos pueden modificarlos. Se considera el rango normal entre 40 y 120mg/dL, indicativo de un transporte y eliminación de colesterol adecuados. A partir de 120mg/dL se estima que puede aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular. El valor objetivo que buscamos en mi clínica es de 80mg/dL o menos, y alguno de mis colegas norteamericanos buscan niveles todavía más bajos.

Un nuevo estudio de aleatorización mendeliana publicado en Nature ha demostrado que existe una relación entre niveles de ApoB y LDL y longevidad. Además, ha encontrado que la ApoB también aumentaría el riesgo de alzhéimer.

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La aleatorización mendeliana es un método que analiza la relación entre el efecto del entorno o los hábitos y ciertos marcadores de salud en función de las diferencias genéticas que determinan cómo responde nuestro organismo a ese factor ambiental. El objetivo es poder valorar si existe o no una relación de causa y efecto entre ese factor de riesgo y la enfermedad.

Los resultados de este trabajo son claros y muestran que incluso de forma independiente a los niveles de LDL, la ApoB está relacionada con menor longevidad. Además, vincula también a esta apolipoproteína con el riesgo de enfermedad de Alzheimer. Hasta la fecha se sabía que tener al menos una copia del gen de la ApoE-e4 puede llegar a triplicar el riesgo de azlhéimer, pudiendo llegar este riesgo a octuplicarse en personas con dos copias del gen de dicha ApoE. Ahora sabemos que también la ApoB puede contribuir a aumentar el riesgo de dicha enfermedad.

Estos resultados corroboran los de estudios anteriores que también vinculan los niveles de ApoB con un mayor riesgo de varias enfermedades como cardiovascular, ictus o diabetes.

Estatinas contra la demencia

Recientemente también se ha publicado otro estudio que vincula el uso de estatinas a un menor riesgo de demencia o alzhéimer. En este metaanálisis de estudios observacionales se ha encontrado una reducción del 20% en el riesgo de demencia y del 32% en el riesgo de alzhéimer entre usuarios de estatinas comparados con no usuarios.

Este resultado es plausible en conexión con el estudio anterior: si niveles elevados de LDL y de ApoB aumentan el riesgo de alzhéimer, su reducción a través del uso de estatinas debería tener ese efecto colateral. Es cierto que puede haber otros mecanismos en juego como la reducción de la inflamación crónica debida a la modificación de estilos de vida en pacientes con terapia para la prevención del riesgo cardiovascular. Pero, sin duda, los mecanismos vinculados a través de la ApoB tienen todo el sentido cuando analizamos de forma conjunta ambos trabajos.

La importancia de estos hallazgos reside en la capacidad de poder reducir de forma conjunta el riesgo de varias enfermedades crónicas y de poder mejorar la longevidad mediante el tratamiento de un mismo factor causal, en este caso la ApoB. Por el momento, el uso de estatinas junto a mejoras del estilo de vida continúa siendo la mejor estrategia para la reducción de LDL y ApoB. Tal vez con ello también estemos previniendo la demencia y el alzhéimer, como apuntan estos resultados que esperemos se sigan confirmando en un futuro próximo, con datos más sólidos.

Uno de los debates más vivos en la comunidad científica es si la reducción de los niveles de colesterol, especialmente LDL, reduce de forma efectiva el riesgo cardiovascular. Los escépticos argumentan que hay una variada casuística donde personas con niveles bajos de colesterol sufren de un infarto o viceversa, pacientes con niveles muy elevados no padecen de enfermedad cardiovascular.

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