La revolución francesa tiene muchas formas y la última ha sido un cartón de leche de color azul y un lema: “C’est qui le patron?!” (¿Quién es el jefe?), que apela directamente a los consumidores. Es la declaración de intenciones que ha empoderado al sector lácteo al borde de la quiebra, que hace solo un año se planteaba el cierre de lecherías por los irrisorios beneficios que se obtienen de su producción. Es decir, el sector lácteo en España un día cualquiera.

La diferencia en el país vecino es la actitud del consumidor. El cliente final se solidariza con los pequeños productores hasta el punto de estar dispuesto a pagar un poco más por la leche -que retribuye con 39 céntimos por litro al granjero-, a cambio de un producto de calidad indiscutible. Así nació “La marque du consommateur” (La Marca del Consumidor), que no tiene más misterio que convertirse en la primera marca cooperativa creada por consumidores para los consumidores.

Modelo de éxito

Su primer producto fue el famoso y austero brick azul de leche, que se hizo viral en apenas 12 meses gracias al boca a boca, las redes sociales y la calidad del producto.

Incluso el presidente francés Emmanuel Macron, en un reciente discurso, ponía como ejemplo esta iniciativa ciudadana que había sido capaz de lograr un equilibrio económico entre los productores, distribuidores y consumidores. Macron había conocido en febrero de 2016 el caso de una pareja de jóvenes ganaderos que, después de invertir cerca de 700.000 euros en su granja, apenas conseguía cubrir gastos ni llegaba al salario mínimo con lo poco que se pagaba por la leche. Después de entrar en la cooperativa y vender bajo la marca “C’est qui le patron?!” consiguieron salir de esa situación. El objetivo de Macron es que se extienda esta filosofía y modelo de negocio a los 2.400 millones de litros de leche que se producen en Francia al año.

La clave de la iniciativa consiste en el respeto al trabajo del productor cumpliendo las demandas del cliente

De hecho, grandes distribuidoras como Carrefour, Auchan (Alcampo) o Lidl han firmado acuerdos con la marca para que sus productos lleguen al consumidor. Ya no solo el famoso litro de leche, sino también mantequilla bio, pizza a los tres quesos -con queso francés, por supuesto-, zumos y compotas de manzana de pequeños agricultores que también necesitaban el apoyo para el campo… e incluso carne picada para hamburguesas, el último producto añadido a su marca, con certificados de trazabilidad, calidad y sostenibilidad calcados a los que exigen a las ganaderías lecheras de la marca.

La idea ha tenido tanto éxito que Bélgica se plantea replicar el modelo y ya tiene 120 productores locales interesados en participar.

Precios justos

La clave de la iniciativa es respetar el trabajo y las necesidades del productor, al mismo tiempo que se cumplen las demandas del cliente. El precio del litro de leche de “C’est qui le patron?!” cuesta en el supermercado 99 céntimos, un sobrecoste que el consumidor está dispuesto a pagar a cambio de una serie de compromisos de calidad y trazabilidad. No se trata solo de saber qué está consumiendo. También se asegura de que los beneficios llegan realmente al ganadero, evitando grandes inversiones publicitarias, intermediarios y 'marchantes de leche' que antes se aprovechaban del mercado para pagar poco a los productores.

A través de una encuesta online, la cooperativa que puso en marcha el proyecto preguntó primero qué tipo de leche quería el consumidor.

La opción más solicitada fue: leche procedente de vacas que pasten en el campo de tres a seis meses al año, alimentadas con forraje kilómetro cero o como mucho de proveedores a 100 kilómetros, rico en Omega 3 y libre de transgénicos. El consumidor francés marcaba una casilla más: quería que los ganaderos fuesen remunerados como se merecen y que esa retribución permitiera que disfrutasen de descansos o relevos. En el austero brik se imprime un mensaje: “Esta leche remunera a un precio justo a su productor”. ¿El resultado de su inexistente campaña de marketing y revolución ciudadana? Han vendido 27 millones de cartones de leche en su primer año. Esto es Francia.