Criar un hijo con una dieta estrictamente vegana en 2018 tiene sus complicaciones. Planteárselo en 1999 te transformaba casi en un criminal. David Román recuerda su experiencia más o menos así. Es activista desde hace dos décadas y el de su hijo es el primer caso documentado de España. “Es probable”, admite ahora que el chico roza la mayoría de edad -cumple 18 en abril-, “que alguien educase a un vegano antes que yo sin saberlo, porque cuando llegó aquí el veganismo algunos vegetarianos ya llevaban algún tiempo prescindiendo de lácteos, huevos, etcétera, y haciendo una dieta muy parecida”.

Antes de seguir con su historia resulta necesario aclararlo. ¿Es seguro eliminar cualquier rastro animal de la dieta de un niño? Dos conocidos nutricionistas, Juan Revenga y Lucía Martínez, ofrecen un veredicto similar cuando se les pregunta: la opción vegana es perfectamente válida a cualquier edad siempre que esté bien estructurada y planificada. “No es una opinión mía, sino que está respaldada por la propia Academia Norteamericana de Nutrición y Dietética”, dice Revenga. “No implica ningún riesgo para la salud, incluso se advierten algunos beneficios respecto a aquellos que siguen una dieta tradicional. El único elemento al que se debería prestar atención es la vitamina B12, pero es muy fácil gracias a los suplementos”, añade.

La pediatra nos dijo que íbamos a provocar problemas al niño. Tuvo que reconocer que estaba equivocada

Cuando David y su mujer tomaron la decisión, no estaba para nada claro que fuese así. Se mantuvieron firmes en su convicción y asumieron el riesgo de equivocarse. “Pensamos que no era lógico criar a nuestro hijo con una dieta convencional si estábamos tan seguros de nuestra opción como veganos. Antes de empezar, eso sí, buscamos mucha información. En España no había nada al respecto, así que recurrimos a libros y artículos en inglés, de Estados Unidos”. Su pediatra, a quien eligieron con cuidado, aceptó el reto después de intentar disuadirles. “Primero nos dijo que no podíamos hacer eso, que íbamos a provocarle problemas al niño. Después, con el tiempo, tuvo que reconocer que estaba equivocada”.

El niño, asegura David, nunca tuvo problemas de salud. “Creció con normalidad, por encima de los percentiles y encima sin los catarros típicos. Nunca fue un niño famélico, al revés. Primero durante el embarazo y luego como padres primerizos, siempre estuvimos muy atentos a su dieta. Vimos en todas las revisiones que evolucionaba con normalidad. Otra cosa que hicimos fue mantener la lactancia materna durante un par de años, aunque solo de manera exclusiva durante seis o siete meses”, recuerda. El único susto lo tuvieron a los cuatro años. “Tuvo un síndrome nefrótico, una complicación renal, pero nada indica que estuviese relacionado con la alimentación y se superó con el tratamiento médico”.

¿Qué come un niño vegano?

“Lo que recomiendan los expertos es que, a partir de un año de vida, coma igual que el resto de la familia. Con alguna matización, como el triturado de algunos alimentos o el refuerzo de leches de soja enriquecida con calcio, por ejemplo. Como es difícil que a temprana edad coman verduras crudas, hay que mantener mucha variedad con cereales, legumbres, frutas, verduras, frutos secos y semillas. Y también hay que tomar suplementos de vitamina B12 o alimentos enriquecidos. Es algo que recomiendan todas las asociaciones vegetarianas y veganas del mundo, porque a nivel preventivo es fundamental. En algunos casos se aconseja tomar otras precauciones; por ejemplo, en zonas geográficas con poco sol es bueno enriquecer la dieta con vitamina D”.

El hijo de David sigue siendo vegano hoy, pero prefiere que su nombre y su foto actual no aparezcan en un medio de comunicación. Dice que no se siente especial y que no le gusta nada la exposición mediática. “En realidad, la parte más fácil de criar un niño vegano es la tierna infancia, porque el niño no elige ni sabe que existen otros alimentos. Luego se va complicando, y en la adolescencia es cuando algunos empiezan a rebelarse".

Mi hijo nunca nos pidió abandonar su dieta ni tomar cosas que no comemos en casa

Con su hijo, David tuvo algún momento complicado cuando empezó a ir al colegio y relacionarse. “Los primeros conflictos llegan en las fiestas de cumpleaños. Es algo que nos pasa a todas las familias veganas. Ven a otros niños comiendo cosas que ellos no conocen y, claro, las quieren probar. La única manera de superarlo es llevándoles alimentos que les gusten y que estén dentro de su dieta, así se puede compensar. Los niños, además, se ponen enseguida a jugar y se olvidan de la comida”.

En la adolescencia, asegura David, empieza una fase totalmente distinta. “Nuestro hijo nunca nos pidió abandonar su dieta ni tomar cosas que no comemos en casa. Siempre ha dicho que no podía mirar la carne como un alimento. Eso no quiere decir que con sus amigos no haya probado algo, un helado o lo que sea. La verdad es que no lo sé y no puedo estar totalmente seguro. Nosotros le hemos dicho toda la vida que si quiere probar algo, lo diga y lo hacemos en alguna comida familiar, en casa de algún pariente, en un entorno seguro, para saciar su curiosidad”.

El peso de ser los primeros

Durante unos años, David y su mujer recibieron cientos de consultas semanales. La gente quería saber cómo les había ido a los pioneros. Al final decidieron autoeditar un libro ('Niños veganos, felices y sanos'), del que han vendido miles de copias. “Aquí hemos pasado de un extremo a otro. Cuando nosotros lo hicimos, se veía como un acto cruel. Ahora la dieta vegana se relaciona con algo saludable. La connotación es muy distinta y hay muchas dietas especiales: celiacos, intolerantes a la lactosa... De manera que es más fácil agrupar a los niños que comen distinto, y eso ayuda”.

Dar de comer carne a un niño es una atrocidad, pero yo no critico a quien lo hace, así que pido el mismo respeto

Para David, "darle de comer carne a un niño es una atrocidad, pero yo no critico a quien lo hace, así que pido el mismo respeto. A quienes nos juzgan, les diría que no se puede esperar a los 18 años para que elijan. Todos los padres transmitimos valores y criamos a nuestros hijos pensando en lo mejor para ellos. La nutrición no es una excepción".

David destaca que la sociedad española ha cambiado de manera radical en los últimos años: “Todavía hay gente que nos contacta y nos comenta que está teniendo problemas con el personal sanitario, pero la verdad es que ya son casos aislados y cada vez hay menos. De hecho, ahora nos llaman más pediatras o enfermeras para solicitarnos información sobre cómo tienen que atender a familias veganas que han ido a consulta. Es decir: no ponen pegas ni nos llaman locos, sino que tratan de formarse”.