El Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) publicaba el pasado 6 de febrero una resolución sobre la carne orgánica cuando menos inquietante: "Las necesidades alimenticias de la ganadería extensiva ecológica han sido acuciantes y apenas se han podido cubrir las necesidades fisiológicas de los animales en las explotaciones. Además, la actual coyuntura del mercado de granos no aporta soluciones, dado que los piensos ecológicos también son escasos o no se encuentran ni siquiera en regiones lejanas".

Ante esta insólita situación, el órgano de gobierno de la comunidad autónoma ha aprobado una serie de medidas de urgencia avaladas por la legislación europea para que los productores puedan alimentar a sus reses recurriendo a piensos convencionales. Tras varios meses sin precipitaciones, la presente semana nos ha dado una tregua. Con todo, Rodrigo Sánchez de Haro, consejero de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, nos aclara que "la escasez de lluvias a finales de 2017 y los primeros meses de 2018 ha reducido los pastos y los cultivos ecológicos de cereal. La excepción se mantiene hasta el 30 de abril. Esperamos que a partir de entonces las perspectivas mejoren, pero, si se mantuvieran, publicaríamos una nueva resolución para prorrogar lo que ya se ha puesto en marcha".

"Aunque el campo esté verde, la hierba no tiene suficiente altura para que el animal obtenga el sustento que necesita"

La petición parte directamente de los propios ganaderos: "El momento es crítico. Antes que la producción están los animales y no podemos permitir que el ganado se nos muera de hambre", nos confiesa José Manuel Benítez, responsable estatal de Agricultura y Ganadería Ecológica de COAG (Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos). Le preguntamos a Benítez si lo que se está viviendo es solo una circunstancia localizada en esta zona de la península: "Este es un problema que puede surgir en toda España. La alarma ha saltado en Andalucía, pero otras zonas, como Extremadura o Castilla y León se encuentran en una situación parecida".

El deseo y la realidad

Pilar Plans, veterinaria y autora de '55 verdades sobre lo que comes' (LID Editorial) hace un breve resumen de la producción de carne ecológica en España: "Actualmente hay registradas cerca de 7.500 explotaciones, que dan unas 28.850 toneladas de carne al año". Desde frentes muy distintos se ofrecen argumentos diversos para defender el consumo de este alimento frente a la producción industrial: mejor sabor, eliminación de hormonas y antibióticos, valores nutricionales superiores en ácidos grasos, vitaminas y antioxidantes y un mayor apoyo al producto local: "Lo ideal sería que la producción aumentara, pero existen factores que no podemos controlar, como el tiempo. No todo depende de nuestra voluntad", puntualiza la experta.

"El momento es crítico. No podemos permitir que el ganado se muera de hambre"

En su experiencia como ganadero ecológico, el representante de COAG nos comenta que el problema de la alimentación ha sido siempre una constante para el sector: "La mayor parte del año damos de comer a las reses lo que produce la finca y en invierno hay que complementar con pienso. Hay muchísimas dificultades para encontrar piensos ecológicos a un precio razonable, y las mismas empresas que los fabrican reconocen que a veces les llegan partidas de maíz contaminadas con trazas de grano transgénico".

Desde la ignorancia, le preguntamos a Benítez por qué no hay suficiente hierba cuando, en apariencia, no parece un recurso tan escaso: "Si no llueve, la hierba tiene muy poca fuerza y aunque veamos un campo verde, esta puede no tener la suficiente altura para que el animal obtenga el sustento que realmente necesita".

¿Un modelo sostenible?

Los ganaderos andaluces que se acojan a la medida de emergencia aprobada por la Junta se van a tener que enfrentar a una importante disyuntiva: "En el momento en que una explotación ganadera deja de utilizar alimentación ecológica no puede vender su carne como tal", nos comenta Benítez. "Si en el futuro se quiere comercializar esa carne como ecológica, tendrá que pasar un año de reconversión para que los animales se 'limpien' de la alimentación precedente", añade. Según lo recogido en el BOJA, los piensos convencionales a los que se recurra en este periodo excepcional no podrán haber sido fabricados con disolventes químicos ni deberán contener organismos genéticamente modificados.

Foto: iStock.
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El futuro se presenta plagado de incertidumbres para el sector. Frente a ello, la principal arma que esgrimen los ganaderos está en la constancia: "Yo he creído siempre en la explotación ecológica y ahora no sabría hacer este trabajo de otra manera —reconoce Benítez—. Aunque se presenten todos estos inconvenientes, vamos a seguir luchando. Ante el cambio climático hay que buscar soluciones. No podemos depender solo de la hierba".