El primer indicio de que la primavera está al caer no lo encontramos en la meteorología ni en los almendros en flor; la primera señal de alerta nos asalta en esa publicidad maldita que nos anticipa el cambio de vestuario y la amenaza del bañador. Miramos atrás, a los meses de invierno, en los que el abrigo ha camuflado los excesos, y nos damos cuenta de que, en breve, nuestros cuerpos volverán a ver la luz. Y, como tantas otras veces, buscamos un camino rápido que nos desengrase y nos lleve por el camino de la frugalidad. Y es entonces cuando llega a nosotros el canto de sirena de las dietas detox.

Tras la barra libre, la penitencia.
Tras la barra libre, la penitencia.

Sí, seguramente la llegada de la primavera es uno de los momentos más propicios para sucumbir a la tentación de una dieta depurativa. Una dieta que arrastre, a modo de lavado de conciencia, desde la manga ancha con que hemos asaltado la máquina de 'vending' a la indulgencia con que nos hemos metido al cuerpo calorías de guisos y rebozados. Es una idea de expiación: nos hemos excedido, ahora nos toca cumplir la penitencia. Y vemos en el concepto detox un atajo rápido a la depuración. Frutas y verduras en forma de batido, de zumo, de licuado —o de brebaje, que de todo hay—, para conseguir ese chute multivitamínico y antioxidante que nos limpie por dentro (para que se nos note por fuera).

El abuso de los batidos verdes podría incrementar el riesgo de padecer cálculos renales, advierte la EFSA

Pero, cuidado: la promesa detox no solo no es eficaz, nos dicen los expertos, sino que también puede llegar a ser peligrosa: así, por ejemplo, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), en su informe acerca de los riesgos emergentes en alimentación en Europa, alerta del abuso de batidos verdes, “que podría incrementar el riesgo de padecer cálculos renales por el excesivo contenido en ácido oxálico de algunas verduras —como las espinacas— habituales en este tipo de bebidas”. Y no es el único riesgo.

Cuidado con el consumo excesivo de espinacas. (iStock)
Cuidado con el consumo excesivo de espinacas. (iStock)

Pero no adelantemos acontecimientos. Antes de nada, “es básico entender que todo el tema detox es una moda que no tiene ningún sustento científico”, expone José Manuel López Nicolás, profesor del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Murcia y autor del libro ‘Nuevos alimentos del siglo XXI’, quien se pregunta: “¿Qué significa desintoxicarse? ¿De qué toxinas tenemos que librarnos? Nosotros ya nos autorregulamos fisiológicamente a través del hígado, de los riñones, de la piel… No necesitamos aportes externos para mejorar este proceso”. Con él coincide el doctor Antonio Escribano, autor del libro ‘Batidos para la vida’ y célebre por ser el gurú de la alimentación de los deportistas: “Para desintoxicar algo tienes que haberlo intoxicado previamente. Una cosa es comer mal, que es básicamente nuestro problema, y otra muy distinta 'envenenarse'. Una cosa es tomar zumos o batidos, que pueden ser muy saludables, y otra que nos vayan a depurar. Es un mero concepto de 'marketing”.

No, ni nosotros tenemos unas cañerías obstruidas ni los batidos de frutas y verduras funcionan a modo de fuego purificador arrastrando toda la porquería de nuestro organismo. Las cosas no funcionan así y, de hecho, no se ha podido hallar evidencia científica del poder depurativo de estas dietas. Por esto mismo, ni siquiera el uso del término ‘detox’ o 'depurativo' está autorizado por la EFSA. Un ejemplo: recientemente, el Tribunal Federal de Justicia de Alemania dictaminó que el reclamo detox aplicado al té es engañoso, pues “no hay ninguna prueba de sus efectos”.

No se ha podido hallar evidencia científica de la utilidad de este tipo de dietas para eliminar toxinas

No es una preocupación únicamente europea. Ya en 2008, la Harvard Medical School alertaba, en un artículo titulado "The dubious practice of Detoxicating", de la presencia cada vez más frecuente de anuncios, webs y mensajes que “nos instan a eliminar la acumulación sistémica de toxinas”, recordando que “el cuerpo humano puede defenderse muy bien de la mayoría de agresiones ambientales y de los efectos de la indulgencia ocasional”. También el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, desde su National Center for Complementary and Integrative Health, afirma que “no hay evidencia convincente de que los programas detox o de limpieza puedan realmente eliminar toxinas o mejorar tu salud. Si pierdes peso en una dieta detox, probablemente sea porque estas dietas suelen ser muy bajas en calorías”.

Si perdemos peso con estas dietas, es porque tomamos muy pocas calorías. (iStock)
Si perdemos peso con estas dietas, es porque tomamos muy pocas calorías. (iStock)

Si no son eficaces, ¿qué está ocurriendo? Que hay un batiburrillo de conceptos 'healthy' en el que todo cabe. “Existe en la sociedad una inquietud acerca de la relación entre lo que comemos y nuestra salud —apunta Jesús Contreras, director del Observatorio de la Alimentación y autor de ‘Alimentación y cultura’—. La mayoría de las innovaciones alimentarias de los últimos años vienen a cubrir este interés por la salud”. Ahí entra el concepto detox que, aunque se dispare en fechas concretas, a lo largo de todo el año está también ahí: en herbolarios, blogs, supermercados, 'influencers'… “Es un término que se ha desvirtuado. Lo hemos canibalizado”, señala Rodrigo de la Calle, chef de El Invernadero.

Si tuviéramos que señalar un momento y un lugar para el origen de la locura detox, posiblemente deberíamos irnos una década atrás a Estados Unidos; allí, tanto en Manhattan como en Los Ángeles, los cazatendencias vieron un filón en las dietas depurativas que seguían 'influencers' del calibre de Sarah Jessica Parker (prescriptora de BluePrint Cleanse, un programa de desintoxicación basado en la ingesta de zumos durante tres días) o Beyoncé, que alegó haber perdido más de 10 kilos con otro programa, Master Cleanse, una remasterización de la célebre dieta del sirope de arce). También Gwyneth Paltrow o Salma Hayek lanzaron sus propias marcas. Y todos nos volvimos locos.

Ellas, las 'celebrities', dicen que funcionan sus sistemas de limpieza. ¿Nos lo creemos?
Ellas, las 'celebrities', dicen que funcionan sus sistemas de limpieza. ¿Nos lo creemos?

Todas ellas dicen que funciona. ¿Y a nosotros? Rodrigo de la Calle es escéptico: “A menudo me encuentro a personas que me dicen ‘he hecho detox y estoy fantástico'. Claro: has dejado de comer bollos, embutidos, de beber gintónics… El éxito del detox no estriba tanto en que te metas fruta y verdura a tope, sino en que dejas de meterte todo lo demás”.

Pero, como decíamos antes, más allá de su ineficacia como depurativo —”es un concepto más comercial que bioquímico”, asegura el doctor Escribano—, el problema es que podría llegar a entrañar riesgos. No es únicamente la cuestión del ácido oxálico; tal y como explica López Nicolás, “estas dietas en las que uno se pasa un tiempo determinado alimentándose a base de zumos o licuados pueden ser peligrosas: ¿de dónde sacas las proteínas, los nutrientes necesarios?”. Así, por ejemplo, la carencia de vitaminas del grupo B puede terminar perjudicando más al hígado —el verdadero encargado de la eliminación de residuos— que beneficiándolo.

En Estados Unidos se han iniciado acciones legales contra compañías que venden productos supuestamente depurativos

En Estados Unidos, la FDA ha iniciado acciones legales contra distintas compañías que venden productos depurativos o detox. Por ejemplo, Hot Detox, vendido como un producto hecho a base de polen de abeja ‘totalmente natural’, pero que, en realidad, contiene sibutramina, un fármaco indicado en dietas de adelgazamiento que fue prohibido hace años por sus efectos secundarios sobre el aparato cardiovascular.

La clave, insisten los expertos, es comer mejor... todo el año. (Gtres)
La clave, insisten los expertos, es comer mejor... todo el año. (Gtres)

“Lo que tenemos que hacer es comer bien”, sentencia el doctor Escribano. Cuando le preguntamos si sus célebres papillas, y ahora también los batidos, no tienen que ver con todo este mundo de la depuración, es tajante: “No tienen nada que ver con el detox. Es una estrategia para facilitar el proceso digestivo e introducir alimentos interesantes que a lo mejor no tienen una textura fácil. Esta mañana he desayunado un batido con arándanos, mora, frambuesas… Es algo que se absorbe bien, que no da gases, que ayuda a quienes tienen una digestión complicada. Pero no te desintoxican, claro que no”.

La clave, tanto si nos hemos pasado en navidades como si queremos ‘limpiarnos’, es seguir una dieta saludable y mejorar el tipo de nutrientes que tomamos. Más fruta y verduras, sin duda, pero también con sentido común.