Un día sin carne. ¿Por qué no? Es la propuesta del Movimiento por los Derechos de los Animales de Granja (FARM, por sus siglas en inglés, unas siglas que, por cierto, usan el tan utilizado juego de palabras de las agencias estadounidenses para nombrar leyes y directrices para generar la palabra 'farm', que significa granja), que si bien nace de Estados Unidos se ha extendido al resto del mundo. Según los organizadores, al Día Mundial sin Carne se unieron más de 3.000 personas de cien países del globo. "Alcaldes de Estados Unidos han decretado el 20 de marzo como el Día sin Carne (Meatout Day), incluidos los de Tucson, Tacoma, San Antonio y Portland. El gobernador de Delaware proclamó el Día sin Carne en todo el estado".

La tendencia hacia una alimentación vegana no es ninguna falacia: en Estados Unidos, la venta de alimentos basados en vegetales creció un 8,1% en 2017 con respecto al año anterior, alcanzando los 3.100 millones de euros, según un estudio elaborado por la Nielsen for the Plant Based Foods Association (PBFA) y el Instituto del Buen Alimente. Según las estimaciones de Packaged Facts, las alternativas vegetales a los lácteos se espera que representen el 40% del total combinado de consumo de este tipo de productos —lácteos y derivados— en tres años; el queso vegano ha seguido el mismo camino: su consumo crece a una tasa de crecimiento anual del 7,6%, segúnn Bharat Book. Todas estas cifras, recogidas en la revista Forbes, apuntan en la misma dirección: comer menos carne y más verdura está entrando en la vía de la normalización. Desde FARM sostienen que siguiendo una dieta vegana solo durante un día se consiguen ahorrar millones de galones de agua y se salva la vida de más de 1.300 animales de granja. ¿Pero tiene afecta de algún modo a la salud? Obviamente, también.

En octubre de 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió de la relación entre el riesgo de cáncer y el consumo de carnes rojas y carnes procesadas. El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer de la ONU estudió esta relación en virtud de una recomendación de un comité asesor internacional que apuntaba que pequeños aumentos en el riesgo de varios tipos de cáncer podían estar asociados con un alto consumo de carnes rojas y procesadas. Desde Hazte Vegetariano, la página web de la asociación AnimaNaturales, recuerdan que además de reducir este riesgo o el de otras enfermedades, como las cardiovasculares, con una dieta vegetariana se reduce la exposición a determinadas infecciones —como la salmonelosis o el E.Coli—, se protege el suelo, el agua y otras fuentes y salva a cientos de animales del maltrato y la tortura.

No es, a diferencia de otros, un día que cuente con el respaldo de Naciones Unidas, pero sí ha levantado cierto interés en gran parte del mundo. De hecho, se celebró por primera vez en 1985 y cuenta con el respaldo no solo de la comunidad vegana y vegetariana, sino también con diferentes organizaciones medioambientales y en defensa de los animales, así como compañías y empresas que fomentan el consumo de comidas hechas de verduras.

Otra iniciativa similar es Lunes Sin Carne, una campaña internacional que fomenta el consumo de dietas sin carne el primer día de la semana "para mejorar la salud de las personas y del planeta". Se trata de una iniciativa que han seguido diferentes escuelas públicas de Estados Unidos, Brasil y Colombia, así como hospitales y hasta el Ministerio de Medio Ambiente de Chile, tal y como recoge esta misma web. Los Lunes Sin Carne en Francia ​se siguen los jueves, con los 'Jeudi Veggie'.

¿Y por qué no se come carne en Semana Santa?

Si bien el Día Mundial sin Carne se celebra el 20 de marzo, está muy cerca de la Semana Santa—y en algunas ocasiones puede coincidir con estas fechas—. Y, como es sabido, durante estos días también hay ciertas restricciones de consumo si se profesa la fe cristiana. Para la religión católica, el ayuno durante el Miércoles de Ceniza es obligatorio, al igual que lo es en Viernes Santo. "El ayuno se rompe si se come entre comidas o se toma algún líquido que es considerado comida —como los batidos, aunque no la leche—", reza el canon número 1.253 del Código de Derecho Canónico. Y desde los 14 años, la abstinencia de comer carne es obligatoria también durante todos los viernes de la Cuaresma.

Carne roja de alta calidad, en la primera jornada del congreso San Sebastián Gastronomika de 2012 | EFE
Carne roja de alta calidad, en la primera jornada del congreso San Sebastián Gastronomika de 2012 | EFE

Aunque la religión católica no quiera relacionarlos, es inevitable hablar del Miércoles de Ceniza y del 'entierro de la sardina' —que pone fin al Carnaval— de forma conjunta. Con el fin de los Carnavales, se entierra en una hoguera el pasado —en ocasiones, en forma de sardina— para que nazca una nueva situación para el nuevo año. En su origen parece ser que lo que se enterraba era un costillar de cerdo al que se le llamaba 'sardina', un acto completamente religioso: simbolizaba la prohibición de comer carne.

Tal y como explican en Catholic.net, una red de información católica en internet, sostienen que lo importante de la abstinencia en Semana Santa no es el privarse de la carne en sí, sino rememorar la muerte de Jesús, como señal de sacrificio. En el sexto libro del Nuevo Testamento —la Epístola a los Romanos— se puede leer un texto que pide no destruir "la obra de Dios por causa de la comida". Todas las cosas a la verdad son limpias, pero es malo que el hombre haga tropezar a otros con lo que come. Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano se tropiece".