El trigo está muy mal visto. ¿Con motivo?
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El trigo está muy mal visto. ¿Con motivo?

Es el cereal por excelencia. El más consumido en España y, desde que hay datos, siempre lo ha sido. ¿Es posible que, como algunos dicen, nos esté matando?

placeholder Foto: Trigo todavía verde. (iStock)
Trigo todavía verde. (iStock)

El trigo es el primer cereal que se cultivó, hace 10.000 años. Ha sido —y sigue siendo— una de las mayores fuentes de energía para el ser humano. La historia de la humanidad está ligada a la del trigo. Resulta extraño pensar que, después de haber vivido tanto tiempo gracias a él, en realidad sea un veneno que nos mata lentamente. O eso es lo que hoy en día se está dando a entender. Es la kriptonita de celíacos, intolerantes y alérgicos que, según el informe de la empresa de estudios de mercado estadounidense Nielsen 'Consumidor sensitivo', solo representan un 1% de la población española. Aun así, un 13% de los consumidores lo evita. El melocotón, en cambio, no tiene esa imagen de nocivo, aunque es un alérgeno más peligroso. De hecho, las frutas en general son los alérgenos alimentarios más comunes. Son responsables de un 44,7% de los casos de alergias, según el informe 'Alergológica 2015', de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).

Según la FAO, cada año se consumen en todo el mundo 504 millones de toneladas de este cereal

Una de las principales causas de que el trigo esté tan mal visto, incluso por aquellos que no tienen por qué temerlo, es que no es lo que solía ser. También es cierto que no hay persona viva hoy en el planeta que haya conocido el trigo como 'solía ser'. Esto se debe a que durante los últimos 10.000 años se ha hibridado y seleccionado para obtener cosechas más eficientes, que necesitan menos recursos y que producen mayor cantidad de semillas de mayor tamaño. El hecho de que en este proceso pierda parte de sus nutrientes (que sí tenían sus 'abuelos') ha propiciado que este cereal sea considerado por muchos de mala calidad nutricional. En cambio, algunas variedades de trigo como la espelta sí son valoradas, por considerarse que mantienen todas sus propiedades al no haber sido 'diseñadas' con el propósito de aumentar la producción. El trigo sarraceno también está considerado de buena calidad nutricional, pero ¡no es trigo!

Esta es una de las razones de que al trigo se le achaquen perjuicios que, hay que decirlo, en absoluto están comprobados y son solo correlaciones estadísticas llevadas a cabo por 'lobbies' contrarios al cereal. Se le culpa, por ejemplo, de provocar deficiencias neurológicas, demencia, cataratas, diabetes, enfermedad cardiaca e incluso acumulación de grasa visceral. La pregunta inevitable es: ¿cómo podemos seguir vivos si hemos consumido trigo prácticamente cada día de nuestras vidas? (Nada menos que 504 millones de toneladas consumidas este año en el mundo, según la FAO).

Según Nielsen, los intolerantes al trigo solo representan un 1% de la población, pero el 13% de los consumidores lo evita

Pero hay algo dentro del trigo que está peor visto, incluso, que el propio cereal: el gluten. Esta es la proteína característica de este alimento, al igual que, por ejemplo, la albúmina es la del huevo. El problema es que los intolerantes, como los celíacos, pueden sufrir graves problemas de salud al consumirlo y, de algún modo, ese terror justificado ha conseguido asustar a gente que no tiene motivos para temer ningún tipo de efecto negativo al comer este producto. Es necesario aclarar que, a pesar de ser característica del trigo, otros cereales como la cebada y el centeno también contienen esta proteína.

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