El consumo de leches y bebidas vegetales aumenta cada día, y ello pese a que el sector de los lácteos (en el que están incluidas) no deja de caer debido al lastre que supone la leche tradicional, cada día más impopular. Según datos del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, en 2015 los españoles consumieron 27,8 litros menos de leche de vaca que en 2010. Sin embargo, en 2015 la compra de bebidas vegetales aumentó un 15,8% con respecto al año anterior. Esto no solo se debe a la existencia de personas alérgicas o intolerantes a la lactosa que evitan la leche. Las bebidas vegetales son elegidas también por aquellos que prefieren sustituir el alimento animal por una alternativa que les parece mucho más sana, más healthy.

Al ser de aspecto similar y utilizarse para cosas muy parecidas, como añadirlo al café, se denominó a estas bebidas leches vegetales. Pero, no, la leche de almendras no se obtiene ordeñando el fruto seco. No son leche y, de hecho, la Unión Europea se ha encargado de dejarlo bien claro en una reciente sentencia del Tribunal Europeo en la que dictaminó que las bebidas vegetales no podían usar términos lácteos en su comercialización. De hecho, la industria de la leche está molesta por que se vendan estos productos en los mismos lineales del supermercado que los suyos y con envases similares. A este respecto, el presidente de la Fundación Iberoamericana de Nutrición, Ángel Gil, explicaba en un congreso que los puntos de venta "cometen un tremendo error al colocar este tipo de bebidas en los estantes de la leche".

Pero entonces si no son leche, ¿qué son? Las tres bebidas vegetales más consumidas (almendras, soja y arroz) se obtienen hiperhidratando durante horas los frutos, moliéndolos, licuando el puré resultante y filtrándolo para conseguir un líquido de color blanquecino. En el caso de la soja, a los granos se les da un golpe de calor en el horno para eliminar el sabor amargo. La posibilidad de hacer nuestra propia leche vegetal en casa también ha contribuido a su popularidad. El 'do it yourself' (hazlo tú mismo) es hoy una tendencia al alza porque proporciona una fuerte sensación de seguridad sobre los alimentos que ingerimos y, además, permite modificar las recetas para que se adapten a nuestros gustos.

Foto: iStock.
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Existe una multitud de leches vegetales: de soja, almendra, arroz, avena, sésamo, nueces, cáñamo, coco... Al ser una mezcla de agua con el batido de los frutos (sin la pulpa), las propiedades de cada bebida dependerán directamente de las del fruto. Por ejemplo, la leche de almendras es mucho más rica en fibra y en energía que la leche de soja, pero esta última contiene isoflavonas, sustancias beneficiosas para la salud femenina. La de coco es muy rica en selenio y contiene vitamina C y la de arroz es una buena fuente de vitamina D. En resumen: hoy en día existe en los supermercados una bebida vegetal casi para cada perfil de consumidor y de necesidades nutricionales.

La 'pega' de las leches vegetales es que aunque son perfectamente aptas para los alérgicos a la leche, las alergias alimentarias más comunes en España son, entre otras, a los frutos secos y a la soja, por lo que personas que las padezcan deberán abstenerse de consumirlas. No solo eso. Aunque de obligada mención en las etiquetas de los envases, las bebidas de un vegetal pueden (y suelen) contener trazas de otro diferente, por lo que antes de arriesgarnos a probarlas, deberemos asegurarnos de que es apta para nuestro consumo.

Dado que existen varios casos documentados de problemas de salud en niños alimentados únicamente con leches vegetales, es conveniente indicar también que estas son un producto definitivamente diferente a la leche animal, que no tiene las mismas propiedades y que no pueden ser, de ninguna forma, sus sustitutas. En edades adultas no consumir leche animal no tiene una gran repercusión en la salud, pero en el caso de bebés y niños la dieta deberá contar con la aprobación de un pediatra y, probablemente, contenga leche de vaca o, en un último caso, un sustitutivo apto.