La hamburguesa es todo un clásico: desde la expansión de las grandes cadenas multinacionales hasta los pequeños restaurantes de barrio, prácticamente en toda la geografía española se conocen decenas, cientos de locales especializados en hamburguesas, ya sean tradicionales o modernas, de alta cocina o con carnes de animales nunca vistos, y recientemente también vegetales. Tan clásico es que tiene hasta un día propio: cada 28 de mayo se celebra el Día Mundial de la Hamburguesa,

Si bien se desconoce el verdadero origen de la hamburguesa, se asocia, como su propio nombre indica, a Hamburgo, a los alemanes emigrados a Estados Unidos y a la ya no tan emergente cultura de la comida rápida. El 'fast food' no es nada sin la hamburguesa.

Sin embargo, en los últimos años la cada vez más extendida tendencia hacia el vegetarianismo y veganismo —la cultura 'veggie' ha llegado incluso a las escuelas— ha hecho que crezca considerablemente el interés por las denominadas 'hamburguesas vegetales'. En Francia, este concepto tiene que desaparecer: una comisión de asuntos económicos del proyecto de Ley de Agricultura y Alimentación decidió el pasado mes de abril adoptar una enmienda impulsada por el diputado y agricultor Jean Baptiste Moreau —de La República en Marcha, de Macron— que prohíbe el uso de términos que se aplican a productos cárnicos en cualquier tipo de alimentos que contengan un alto porcentaje en componentes vegetales. "Hay que prohibir algunas prácticas comerciales engañosas para el consumidor", señalan. Con esta norma se acaban las hamburguesas de tofu o el beicon de soja, entre muchas otras cosas.

[Prueba a cocinar una hamburguesa vegetariana con soja y alubias]

En España, aun así, el interés por las hamburguesas vegetales ha sido creciente en los últimos años —desde 1985 se ha impulsado la celebración del Día Mundial sin Carne, por ejemplo—. Tanto es así que existen algunas empresas, como Impossible Foods, fundada por el biólogo de la Universidad de Stanford Patrick Brown, que han optado por crear hamburguesas vegetarianas que jamás alguien podría pensar que no llevaran carne: su intención, proporcionar al consumidor "el sabor y las cualidades nutritivas de los alimentos de origen animal sin su impacto negativo sobre la salud y el medio ambiente".

¿Cuántas calorías tiene una hamburguesa?

Desde luego, las hamburguesas procesadas son menos saludables que las que uno se pueda hacer en su propia casa o pueda comer en un local familiar, por ejemplo, pero no necesariamente por sus calorías. Según datos recogidos por Live Strong, escoger una hamburguesa en un restaurante de comida rápida puede suponer de 250 calorías —en el caso de una hamburguesa simple y sin queso— hasta las 600 calorías —una hamburguesa doble—. La burger con queso parte de las 300 calorías y puede llegar a las 400 si le añadimos beicon. En cambio, si optamos por una hamburguesa casera, la cantidad de calorías no se reduce tanto: una hamburguesa de cuarto de libra tiene algo menos de 200 calorías, a las que hay que añadir las que contiene el bollo de pan —entre 100 y 120 calorías—.

Lo más importante está en la calidad de los alimentos que conforman la hamburguesa, principalmente de la carne. Según un estudio elaborado por la OCU, la diferencia entre elaborar una hamburguesa con carne picada y preparado de hamburguesa envasado es muy considerable en cuanto a calidad: la grasa en el primer caso ronda el 6%, mientras que en el segundo asciende al 15% de media. También los niveles de sal, que pasan del 0,2% en el caso de la carne picada a del 1 al 2,3% en las hamburguesas envasadas; además, la carne picada no lleva aditivos, pero las hamburguesas preparadas llevan estabilizantes, antioxidantes y otros aditivos para salvar el hecho de que la carne picada sea un producto muy perecedero que debe consumirse en un día.