En teoría toda la carta es apropiada, pero hay comidas y aperitivos más aconsejables que otros cuando se come fuera. Hay algunos ejemplos bastante desagradables, como cuando se comprobó que un cuenco con cacahuetes de aperitivo en un bar podía llegar a tener hasta 14 tipos distintos de orina, tal y como afirmó el cardiólogo y nutricionista francés Frédéric Saldmann en 'El mejor medicamento eres tú. La salud en tus manos' (Ed. El País-Aguilar).

Según Saldmann, que dijo haber participado en el estudio en Barkley (Reino Unido), se debía a que muchos clientes no se lavaban las manos después de ir al cuarto de baño, por lo que inevitablemente había pequeños restos de orina en sus manos que trasladaban al cuenco. Aunque existen varias versiones sobre esta supueta contaminación, y no hay forma de encontrar el estudio, la realidad es que esos aperitivos se suelen rellenar si no se acaban y son servidos de nuevo a los siguientes clientes, por lo que la higiene se resiente cada vez más: muchas manos tocando los mismos alimentos una y otra vez.

El agua es un potencial foco de bacterias si está ya en la mesa expuesta al aire libre; es mejor pedir que te la sirvan de nuevo

Ni siquiera se trata de una mala praxis del bar o del restaurante, simplemente es un riesgo que se produce por la costumbre poco higiénica. Es lo que ocurre también con el agua y las ensaladas, que son especialmente frágiles. El agua, si no está embotellada o fría, es problemática, debido a que es una potencial fuente de bacterias al aire libre y temperatura ambiente. No significa que el agua del grifo sea peor, de hecho, puede ser al contrario, pero sí lo es cuando se sirve en las mesas antes incluso de que se sienten los comensales. Cuanto más tiempo pase, más fácil es que pueda haber riesgo. Es mejor pedir que la sirvan de nuevo.

La trampa del 'buffet'

En el caso de las ensaladas se debe a que al ser crudas son presas fáciles para acumular bacterias, especialmente en los buffets que no estén debidamente resguardados con tapas de cristal u otras formas de evitar que estén constantemente expuestas a las condiciones del ambiente y a otras personas. Si estás en un buffet y la comida está sencillamente desprotegida, opta por alimentos cocinados, que son más seguros.

Cualquier plato que use el genérico del 'mar', ya sean frituras, arroces o cualquier otra combinación. Para saber lo que vas a encontrar en el plato, asegúrate qué es lo que lleva de verdad a no ser que tengas confianza en el local y sepas lo que hay. Hay muchas probabilidades de que se empleen productos como, gambas, mejillones o trozos de pescado. No es cuestión de que estén en mal estado, sino que simplemente no sabes lo que te van a servir y es posible también que no lo quieras o no te guste.

La sopa del día

Aunque no siempre se cumple, el plato del día es también un riesgo al igual que algunas sopas. No se debe confundir con las recomendaciones de un camarero o maître, que puede resultarnos sospechoso pero que generalmente es al contrario: un pescado del día que ha llegado de la lonja o el marisco, por ejemplo. El peligro en este caso está en el precio y no en la calidad. Sin embargo, el plato del día no es la mejor selección, porque al igual que la sopa -no si se trata de un plato habitual de la carta- puede ser una forma de dar salida a algún alimento que está en el límite del consumo. Con más motivo en el caso de sopa, donde directamente se pueden utilizar muchos ingredientes y son más fácil de enmascarar. Fíate más de la carta.

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