Por qué no hay que beber nada que no tenga etiqueta (aunque te inviten)
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lOS PELIGROS DE LOS CHUPITOS

Por qué no hay que beber nada que no tenga etiqueta (aunque te inviten)

Es habitual que tras la comida el restaurante nos obsequie con unos chupitos que a veces llegan a la mesa sin etiqueta. Beberlos es todo un salto al vacío pues no sabemos su verdadera procedencia

Foto: Limoncello casero. No, gracias. (iStock)
Limoncello casero. No, gracias. (iStock)

En los supermercados nos hinchamos a leer etiquetas, pero solemos hacer la vista gorda con ciertas bebidas que gustosamente nos sirven al rematar una comida. Sí, en concreto hablamos de esas bebidas espirituosas y/o chupitos con los que los dueños del restaurante tienen a bien agasajarnos tras haber comido en su establecimiento y que nos presentan sin rastro alguno de etiqueta con el pretexto de ser casero.

Sin embargo, la normativa vigente prohíbe esta práctica que puede perjudicar nuestra salud pues se trata de un producto del que poco o nada se sabe, carece de cualquier tipo de garantía sanitaria y, por lo tanto, supone todo un acto de fe (o de inconsciencia, según se mire) consumirlas.

Operaciones policiales

No hay que olvidar que los periódicos están repletos de noticias que hacen referencia a las numerosas operaciones donde la policía ha incautado licores de dudosa procedencia. La última de estas acciones se saldó con la retirada de 3.500 litros de licor ilegal en un establecimiento público de Ferrol (Galicia). Esas partidas de licor carecían de precintos y marcas fiscales y se ignoraba qué tipo de ingredientes o sustancias se habían usado para su composición. También se intervinieron tres depósitos de acero inoxidable con una capacidad de 4.000 litros, una máquina taponadora, dos máquinas filtradoras, embudos, productos químicos, esencias y otros materiales para la fabricación y distribución de licores. En definitiva, todo un arsenal para llenar nuestras digestiones con licores de dudosa procedencia y peligrosos para la salud. De hecho, nadie nos garantiza –salvo el etiquetado– que el alcohol utilizado es etanol y no sustancias de baja calidad pues, según denuncia la Asociación General de Consumidores (ASGECO), en estas falsificaciones el etanol es reemplazado por quitaesmaltes, limpiacristales, metanol o isopropanol (anticongelantes y combustibles).

placeholder Foto: iStock.
Foto: iStock.

Lo cierto es que este tipo de prácticas afloran por todo el territorio nacional. Así, también podemos referir un reciente caso en Alcantarilla (Murcia) donde la Policía Nacional descubrió en una nave más de 18.000 litros de alcohol con diferentes graduaciones y variaciones. Todos estos licores se fabricaban sin apenas salubridad y sin contar con las pertinentes autorizaciones administrativas y sanitarias.

Por lo tanto, conviene que recelemos de los típicos licores de sobremesa pues pueden entrañar todo un peligro para nuestra salud. Vamos a ver qué derechos nos asisten como consumidores y qué información debemos encontrar en estas etiquetas.

'Auténticamente auténtico'

Para combatir esta mala práctica, la Federación Española de Bebidas Espirituosas (FEBE) ha lanzado la campaña 'Auténticamente auténtico', con el apoyo del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, y la Federación Española de Hostelería (FEHR). Dicha iniciativa pretende concienciar sobre el correcto envasado y etiquetado de licores y cremas en el sector hostelero.

Según un informe elaborado por FEBE, el 80% de los consumidores reconoce que les ofrecen licores servidos en frascos sin etiquetar e incluso un 67% afirma ignorar la existencia de una normativa al respecto. Tal y como nos recuerdan desde este organismo, el etiquetado es la única manera de conocer el origen, conservación, así como ingredientes de una bebida. Por lo tanto, su presencia nos inspira tranquilidad, mientras que su ausencia supone jugársela.

placeholder Licor.
Licor.


¿Qué información debe contener una etiqueta?

Por lo tanto, todas las botellas deben estar correctamente etiquetadas y en ellas deben consignarse los siguientes aspectos:

  • Grado alcohólico.
  • Todos los ingredientes susceptibles de causar alergias o intolerancias.
  • Si existen condiciones especiales de conservación o utilización.
  • Cantidad neta.
  • El nombre o razón social y la dirección del productor o distribuidor que comercializa la bebida.
  • Número de lote.

Sin embargo, aunque constatemos la presencia de esa etiqueta no podemos bajar la guardia dado que las etiquetas han podido ser fácilmente falsificadas. Por lo tanto, se nos presenta un problema adicional, ¿cómo distinguir las auténticas de las falsas?

placeholder Los chupitos postreros pueden ser peligrosos.
Los chupitos postreros pueden ser peligrosos.

Consejos para distinguir una falsificación

Si no queremos que nos den gato por liebre, desde ASGECO nos aconsejan que no perdamos de vista estos consejos:

  • Es conveniente que la bebida nos la sirvan en nuestra presencia. En este sentido, más vale que renunciemos a ella si el camarero ya viene con los vasos rebosantes de este líquido del que desconocemos todo.
  • No es recomendable comprar bebidas espirituosas en webs desconocidas, sospechosas y, por supuesto, descartar los puestos de venta callejera.
  • Es aconsejable que olamos primero la bebida, pues su aroma puede alertarnos de que el chupito no es de fiar. Por lo tanto, es mejor rechazarla si presenta un olor o sabor raro, fuerte o distorsionado.
  • Las faltas de ortografía o una sintaxis un tanto confusa pueden despertar nuestras sospechas. También la ausencia de nitidez en las letras o un aspecto poco profesional en el etiquetado deben ponernos la mosca detrás de la oreja.
  • Debemos asegurarnos de que su etiquetado no tiene borrado o alterado el código del lote que garantiza su trazabilidad.
  • Si el nombre de la marca nos recuerda a otra de especial relevancia, seguramente estemos ante una imitación.
  • Otra característica es que todos los envases cuentan con un precinto fiscal. Este es un documento timbrado y numerado, sujeto al modelo emitido por el Ministerio de Economía y Hacienda, y fabricado por la Fábrica de Moneda y Timbre. Dicho cierre se adhiere sobre los tapones y se rasga en cuanto se abre la botella.
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