La primera de estas máquinas, supuestamente 'milagrosas', apareció a mediados del siglo XX, cuando el inventor Pierre Verdun se percató del tiempo que la gente perdía en la cocina realizando labores tan cotidianas como cortar, picar o batir los ingredientes. Esta revelación se materializó poco después bajo el nombre Robot-Coupe, un procesador de alimentos compuesto únicamente por un cuenco y una cuchilla giratoria en la base. Desde ese preciso instante, distintos modelos brotaron como la hierba en un mercado doméstico cada vez más competitivo gracias al auge de la industrialización y la tecnología.

Megamix, Cuisinart, Kenwood, FussionCook, Chef Pro y, por supuesto, la célebre Thermomix han elevado a los altares el producto soñado para cualquier amante de la cocina, un pinche muy particular capaz de elaborar las mejores recetas por sí solo. Pero ¿es realmente tan útil y ventajoso como nos han hecho creer todos estos años?

¿Merece la pena?

La mayoría de modelos van acompañados de un libro de recetas.
La mayoría de modelos van acompañados de un libro de recetas.

Desde su comercialización en España, la Thermomix ha vendido la friolera de 2,4 millones de unidades. Una cifra que solo corresponde a una de las pocas marcas que triunfa en el mercado nacional y que cada año aumenta en paralelo a las necesidades del consumidor. Y es que el ritmo de vida del ciudadano medio alcanza una velocidad de vértigo. El trabajo, la familia y los ratos de ocio ocupan todo nuestro tiempo, dejando para un segundo plano labores antes imprescindibles como la cocina. De hecho, son muchas las personas que recurren a una ensalada, un plato precocinado o un simple bocadillo para así volver enseguida a sus tareas cotidianas.

Es en este terreno donde los robots de cocina han acaparado buena parte del protagonismo. Y no es para menos, pues entre sus múltiples cualidades destacan amasar pan, esterilizar los alimentos, cocer a fuego lento, cortar los ingredientes, hornearlos o preparar recetas íntegras con solo apretar un botón. Desde pasta y arroz, pasando por purés de verduras, hasta llegar a los postres más complicados. Los últimos modelos incluyen incluso conexión wifi, modo de planificación semanal o la posibilidad de hacer la lista de la compra.

Uno de cada cinco hogares españoles tiene su propio robot de cocina

Además, eliminan de la ecuación todos aquellos complementos y enseres que normalmente participan en el proceso, ellos solos se bastan. Tienen capacidad para cocinar varios alimentos a la vez, ahorran tiempo y muchos modelos incorporan una función de autolimpieza. ¡Son todo ventajas! O al menos eso parece a simple vista, porque aunque 1 de cada 5 hogares españoles tenga su propio robot de cocina no significa que esté libre de problemas. ¿Cuáles son sus principales inconvenientes?

Piénsatelo dos veces

  • El primero y más importante, el precio. La mayoría de modelos oscilan entre los 600 y los 1.200 euros. Una cifra que resulta inalcanzable para muchos usuarios y que finalmente actúa como excusa perfecta para eliminarlos de la lista de deseos. Y es que a pesar de sus muchos beneficios, el robot de cocina no es un electrodoméstico de uso habitual como el microondas, la lavadora o el frigorífico. Por ello, antes de adquirirlo hay que plantearse si realmente vas a cocinar a diario con él, pues esta es la única manera de amortizar el precio.

  • Este exceso se extiende también a las piezas que conforman la maquinaria. Aunque parezca un regalo caído del cielo, lo normal es que los robots de cocina se estropeen como cualquier aparato tecnológico. Es aquí cuando deberás hacer otro gran desembolso para reparar la avería, pues algunas piezas alcanzan el precio del electrodoméstico original.

No todos los robots de cocina cumplen con las mismas funciones.
No todos los robots de cocina cumplen con las mismas funciones.

  • El mecanismo que le hace ser único en su especie es también muy complicado de entender y dominar. Una vez adquieras el robot de cocina, deberás dedicar mucho tiempo a leer todo el folleto y aprender las recetas que normalmente le acompañan.

  • También debes tener muy clara la función que tendrá en tu cocina, pues casi ningún modelo sabe hacerlo todo, dejando en evidencia sus limitaciones. Muchos robots no pueden freír, asar, cocer o preparar los alimentos a la plancha o el vapor, obligándote a participar finalmente en el proceso. Esto puede resultar contraproducente si lo que buscas es ahorrar tiempo y esfuerzo.

  • Normalmente, las cantidades no se asemejan a la realidad. Muchos modelos suelen estar pensados para raciones de cuatro personas, una cifra que no se cumple en todos los hogares. O bien falta comida o sobra a cantidades industriales, obligando al usuario a congelar las raciones extras.

Su popularidad ha reducido su precio en el mercado. (iStock)
Su popularidad ha reducido su precio en el mercado. (iStock)

Ante esta situación, son muchas las opciones secundarias que pululan por el mercado y con las que no echarás de menos las virtudes de este prodigio de la gastronomía. Algunos electrodomésticos similares, y mucho más baratos, son las ollas eléctricas programables, las ollas de cocción lenta, las batidoras amasadoras o un sinfín de aparatos creados especialmente para triturar, calentar o cortar.

Sin embargo, si tu sueño es tener un robot de cocina para experimentar con sus muchas funciones, el auge de este tipo de electrodomésticos ha motivado la aparición de otras alternativas mucho más asequibles que las marcas que normalmente lideran las listas de ventas. Todo depende de las prioridades y gustos del consumidor. Y sobre todo, del uso que se vaya a dar porque si es muy habitual, entonces merecerá la pena.