En los últimos años han proliferado los consumidores a los que les preocupa el impacto del plástico en el medio ambiente y por ello tratan de desterrar los plásticos de usar y tirar de su vida cotidiana. Resulta indudable que uno de los máximos exponentes del plástico desechable es el agua embotellada. Aunque también hay quienes se decantan por esta opción porque consideran que es mucho más cómodo y barato beber agua del grifo.

Lo cierto es que, cualquiera que sea el argumento, hoy en día encontramos en el mercado diversas fórmulas para mejorar el sabor del agua. Además, eliminan cualquier rastro de pesticidas, metales pesados, cal o cloro, entre otros.

La mayoría de métodos de filtrado existentes recurren al carbón activo combinado con otras tecnologías

Debemos tener presente que la mayoría de métodos de filtrado existentes actualmente (incluso las jarras de agua con filtro incorporado o los conocidos sistemas de ósmosis) recurren al carbón activo combinado con otras tecnologías para mejorar la calidad del agua. El citado material se caracteriza por su gran porosidad y se emplea desde los años 30 para depurar tanto aguas subterráneas como las procedentes de los ríos, lagos, pozos, manantiales, aguas municipales o aguas salobres. Así, esta discurre a través de un filtro de carbón activado granular que va absorbiendo los químicos, o se adhieren a la superficie, pero también pueden quedar retenidos en el interior de los millones de microporos. Sin embargo, es preciso reemplazarlo por uno nuevo ya que con el tiempo se deteriora y, por lo tanto, pierde eficacia.

En un principio puede resultar un tanto abrumador escoger entre tantas opciones. Pero si te interesa seguir indagando en ello, aquí nos hacemos eco de las diferentes maneras de que el agua del grifo no tenga nada que envidiar a una de manantial.

Tapp Water

Los urdidores de este ingenio son Magnus Magnus Jern‎ (Suecia) y Alexander Schwarz (Alemania). Ambos se conocieron en la ciudad de Barcelona y compartían el hartazgo de tener que cargar constantemente con botellas de agua. Así que, cansados de ello, decidieron en 2014 estudiar a fondo el agua del grifo en España, así como las diferentes tecnologías de filtración para ver si era posible ofrecer una alternativa.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Según comentan en su web, “el agua del grifo es de alta calidad en la gran mayoría del territorio estatal, pero en general tiene un sabor desagradable”. Además, agregan, la mayoría de los filtros que se instalan bajo el fregadero son “complicados y caros en la instalación”. Por eso optaron finalmente por filtros de grifo, porque “son baratos, fáciles de instalar y cómodos”.

Además, llevan un curioso recuento, pues ellos no hablan de unidades vendidas, sino de botellas de plástico evitadas hasta la fecha. Y como la sostenibilidad es su desvelo, otra de las particularidades de Tapp Water es que sus cartuchos son biodegradables e incluso se pueden tirar en el contenedor de desechos orgánicos. De hecho, están elaborados con un 32% de cáscaras de coco.

Existen diferentes métodos de filtrado para mejorar el sabor del agua y eliminar contaminantes

¿Y cómo consiguen que el agua fluya depurada y exenta de malos sabores? Pues como comentábamos al inicio, para ello utilizan carbón activado granular, un material de filtrado 100% orgánico y muy eficaz que elimina “al menos 70 contaminantes presentes en el agua”. Según destacan en su web, las sustancias químicas más importantes que elimina son el cloro, los compuestos volátiles que son cancerígenos, metales pesados, pesticidas. Además, reduce las sustancias farmacéuticas, arsénico, nitrato y cromo”.

Lata filtrante Dropson

Idéntico propósito pretende conseguir Dropson. Otra tecnología cómoda, eficaz y puntera que ha sido concebida en Santa Pola (Alicante). La empresa Dropson atesora más de 15 años de experiencia en el sector del tratamiento de agua y ha puesto en el mercado un producto con ganas de revolucionar el mundillo de los productos filtrantes. No en vano, ha sido galardonada con el sello Pyme Innovadora otorgado por el Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO).

Según explican a Alimente, una de sus mayores virtudes es que el consumidor obtiene “agua de calidad al instante, más rápida que otros productos”. Además, apuntan una ventaja: "A diferencia de otros filtros de agua, la lata filtrante respeta los minerales naturales ya que éstos son importantes y beneficiosos para la salud, consiguiendo un agua más equilibrada. Además, gracias a su tecnología de microfiltración cuenta con una membrana micrométrica extremadamente eficaz que ofrece una barrera de protección adicional para un agua doblemente segura".

El aparato que lo hace posible es en apariencia una corriente y moliente lata que se puede confundir fácilmente con un refresco. Por lo tanto, es portátil y compacto y no necesita instalaciones ni cartuchos de recambio. Cada lata garantiza 300 litros de agua, equivalentes a 200 botellas de agua de 1,5 l. Cuando se acabe, más. Incluso es factible echarla en la maleta para llevarla de vacaciones a la segunda residencia. Tras cada uso, conviene guardarla en la nevera.

Filtro de carbón activo para el agua

De hecho, y como destacábamos al principio, el común denominador de la mayoría de sistemas de filtrado es el carbón activo. Lo cierto es que es posible adquirir filtros de carbón activo para usarlos directamente en una botella o jarra de agua. Aunque, eso sí, habremos de aguardar unas 4 a 8 horas para un correcto filtrado. Así, se recomienda aprovechar las horas nocturnas para conseguir una excelente agua presta para apagar nuestra sed del día siguiente. Aunque ya es posible apreciar una mejoría en el sabor tras una hora de filtrado. Debemos tener la precaución de que el agua no esté retenida más de 48 horas.