Todos los alimentos que copan el mercado se deterioran y pierden parte de su esencia en un momento u otro. Sin embargo, existe un grupo muy reducido que lo hace a una velocidad más moderada, aguantando años y años en perfecto estado. Aquellos que se caracterizan por su frescura, como es el caso de la carne, el pescado, los huevos, las frutas o las verduras, pertenecen al bando contrario; mientras que los ingredientes más imperecederos, como las especias o la miel, disfrutan de esta 'inmortalidad' gracias a una composición que resulta incómoda para la gran mayoría de patógenos.

Esta última, por ejemplo, también debe su resistencia a su alto contenido en azúcar, que mata las bacterias por lisis osmótica, es decir, el estallido de una célula a causa de un exceso de fluido. Por otro lado, las levaduras aerotransportadas tampoco sobreviven a dicho ambiente por la escasa cantidad de agua que la miel incluye en su composición. Estos dos factores, sumados a su acidez natural, hacen que el producto se mantenga prácticamente intacto durante miles de años. De hecho, se han encontrado tarros de miel comestibles en tumbas egipcias. ¿Qué otros alimentos comparten esta entereza?

El arroz

Foto: iStock.
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A excepción del arroz integral, que a pesar de no caducar adquiere una textura blanda y un sabor rancio por su alto contenido en aceites esenciales, el resto de variedades aguantan en condiciones óptimas el paso del tiempo. Eso sí, es fundamental que se conserve en un lugar fresco, seco y sin luz, y dentro de un envase hermético que lo proteja de los agentes externos.

Es cierto que la mayoría de paquetes que se venden en el supermercado presentan una fecha de consumo concreta, sin embargo, si se cumplen los requisitos antes expuestos, no hay problema alguno en consumir el producto una vez vencido el plazo señalado. Lo máximo que puede ocurrir es que el sabor se vea alterado después de varios años, nada más.

La salsa de soja

Debido a su alta acidez y la gran cantidad de sal que incluye, la salsa de soja es un condimento que dura muchísimos años, incluso si se guarda fuera del frigorífico. Esta resistencia también afecta a otro ingrediente indispensable de la cocina japonesa: el wasabi. Y es que el picante es un gran conservante, ya que repele todo tipo de bacterias, impidiendo además su reproducción.

El chocolate negro

Foto: iStock.
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Los amantes de este dulce manjar están de enhorabuena, pues forma parte del grupo de alimentos que suelen conservar sus propiedades nutricionales durante varios años, siempre y cuando cumpla unos requisitos de temperatura y humedad concretos. La tableta de chocolate debe guardarse en un ambiente que oscile entre los 15ºC y los 18ºC, a baja humedad y sin cambios bruscos de temperatura. Por ello, el frigorífico no es el mejor lugar para su preservación, pues el frío y la humedad pueden estimular el afloramiento de bacterias. Si decides recurrir a este método, intenta consumir el producto cuanto antes.

El vinagre de manzana

Al igual que el aceite o la sal, el vinagre se utiliza en muchas ocasiones para conservar alimentos no refrigerados como los pepinillos, las zanahorias, las cebollas o la remolacha. Como bien es sabido por todos, se trata de un líquido que proviene de la fermentación acética del alcohol y cuya concentración de ácido acético en agua es superior al 3%. Esta constitución impide que las bacterias y otros microorganismos se instalen y reproduzcan.

El extracto de vainilla

Foto: iStock.
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Este producto hecho a base de alcohol y vainilla natural nunca pierde su sabor tan característico ni las propiedades nutricionales que le acompañan. No obstante, si buscas hacer una inversión a largo plazo, es fundamental que te asegures de que se trata de vainilla natural. La artificial es mucho más perecedera y apenas durará unos meses en buen estado. Bien es cierto que su precio es más elevado, pero merece la pena gastar un poco más de dinero por un alimento de calidad garantizada.

Las legumbres secas

Aunque esta resistencia supone un incremento del tiempo necesario para su cocción, las legumbres siguen siendo igual de beneficiosas para nuestro organismo años después de su adquisición. Al haber reducido su cantidad de agua, el nivel de azúcar aumenta considerablemente frente a otros compuestos, lo que mata las bacterias que pueden nacer en su interior.

La harina de maíz

Este ingrediente indispensable en cualquier cocina, ideal para elaborar bizcochos, empanadas, gachas o las famosas tortillas mexicanas, también debería prescindir de la fecha de caducidad que luce en el envase. Si se guarda en un lugar fresco, seco y hermético, puede durar por tiempo ilimitado. Algo que afecta también a su ingrediente estrella, el maíz, si sigue igualmente los requisitos antes expuestos.

Las bebidas alcohólicas

Los licores con demasiada graduación o las bebidas destiladas pueden perder parte de su aroma, pero en términos de conservación siguen siendo totalmente óptimos. Gracias a su alto contenido en alcohol, los microorganismos son incapaces de proliferar. Esta capacidad queda en evidencia en un producto como el vino, cuya calidad mejora con el tiempo y jamás sucumbe a la presencia de bacterias o mohos perjudiciales para la salud. Algunos incluso aguantan más de 20 años a pleno rendimiento.