A la hora de viajar en avión hay un aspecto que puede tener un papel determinante en la comodidad en el momento de volar: la comida. Tener hambre en las alturas, especialmente cuando hay que pasar varias horas sentado, puede ser tedioso. Así pues, alimentarse adecuadamente es importante para el bienestar. Como solución, las aerolíneas suelen añadir menús con los billetes de trayectos largos. Cuando se trata de distancias cortas, hay que optar por comprar en la aeronave o llevarlo de casa.

Para hacer más confortables estas experiencias, disfrutar del viaje y no pasar hambre, en Alimente recopilamos varios trucos y consejos para que el ir en aviones se convierta en un agradable momento. Tanto en vuelos de larga distancia como de corta.

Consideraciones y consejos generales

Un aspecto a tener en cuenta es conocer cuánto dura el vuelo para así poder planificar el viaje. Las aerolíneas son las que determinan si son cortos o largos en función de las horas de los mismos. En base a esto hay diferentes escenarios:

  • En trayectos largos las empresas suelen incluir menús en el precio del billete, como puede ser una cena y un desayuno o un almuerzo y una cena, además de snacks y bebidas varias. Aparte, ciertas compañías permiten acceder a ofertas culinarias concretas y diferentes pagando un extra.
  • Los trayectos cortos no incluyen esto, salvo que se pague por ellos en el momento previo a tomar el avión. Además, en la propia aeronave cuentan con una carta de alimentos, snacks y bebidas.

El interior de un avión. (Creative Common/Austrian Airlines)
El interior de un avión. (Creative Common/Austrian Airlines)

Sabiendo esto, hay varios aspectos a tener en cuenta:

  • No hay que olvidar que la comida que se sirve en los aviones suele ser precocinados que se calientan en el momento o productos envasados; es decir, no son frescos y pueden no tener el sabor que los comensales esperarían.
  • Las aerolíneas también permiten introducir comida y bebida (en envases no superiores a 100 ml de capacidad si las traemos de casa) en las cabinas. Así, si tenemos alguna necesidad especial a nivel nutricional, una alergia o no queremos pagar por alimentos en un viaje corto, podemos optar por llevarnos algo a modo de snack como bocadillos, galletas o frutos secos…
  • Un factor a tener en cuenta a la hora de elegir la comida es que los sabores se perciben de manera diferente por la presión atmosférica. Esto lleva a que no podamos apreciar de igual manera el dulce o el salado, por ejemplo. Sabiendo esto podemos esperar que no disfrutemos de ciertos platos de la misma manera a como lo haríamos en un restaurante en tierra.
  • En la cabina y las alturas hay menos humedad y el organismo tendrá más facilidad para deshidratarse, por lo que conviene llevar una botella de agua antes de montar en el avión o pedirla a los auxiliares de vuelo a lo largo del trayecto.

Pautas a seguir en los trayectos largos

  • Antes de volar conviene prestar atención a cuantas comidas, snacks y bebidas ofrecen durante el viaje para así decidir si queremos llevar algún alimento adicional en nuestro equipaje de mano.
  • Revisar los menús que ofrecen las compañías con el billete puede hacernos disfrutar más. Estas empresas suelen atender a necesidades especiales y permiten escoger entre platos vegetarianos, halal, bajos en sal, bajos en calorías y varias opciones más. Normalmente tienen que escogerse antes de las 48 horas previas al vuelo, por lo que conviene consultarlo con antelación. Algunas incluso permiten optar por elaboraciones más especiales que se pueden degustar pagando un extra.

Uno de los menús que sirven en los aviones.
Uno de los menús que sirven en los aviones.

  • En estos viajes, los auxiliares de vuelo suelen pasar con carritos ofreciendo todo tipo bebidas como alcohol, té y café. Estos productos contribuyen a que el cuerpo se deshidrate, por lo que si se toman, conviene beber agua ocasionalmente para evitar malestar.
  • Los alimentos salados pueden también deshidratarnos, por lo que es recomendable evitar abusar de ellos y no añadir más sodio a los platos que sirven.
  • Avisar de que nos despierten para comer. Ciertas empresas otorgan a los pasajeros una serie de pegatinas que indican si quieren que sean notificados de que llega la comida incluso cuando están dormidos. Si no se quiere perder el menú, conviene colocar el adhesivo, que suele ser verde, junto al asiento.

Indicaciones para los trayectos cortos

  • Es recomendable analizar a qué hora está prevista la salida y cuánto dura el viaje. De esta manera podemos decir si queremos contratar menú para el trayecto, comprar algunos snacks en el aire o llevar nuestros propios alimentos. Por ejemplo, si tenemos que coger un vuelo por la tarde podemos decidir almorzar antes de coger el avión y no llevar comida o viceversa.
  • Las páginas webs de cada aerolínea suelen ofrecer información sobre su carta. Echar un vistazo previo ayudará a planificar la alimentación.
  • Cuando se está viajando en el aire conviene no darse un atracón de comida para no sentirse pesado y que el trayecto resulte confortable. Tampoco es recomendable tomar alimentos demasiado grasientos. Así, por ejemplo, las frutas, los frutos secos o un bocadillo pueden ser un interesante snack para pasar las horas.
  • No hay que llevar demasiada comida. Si sobra, puedes guardarla para un momento posterior, pero hay que tener en cuenta que hay países que no permiten introducir alimentos que vienen de fuera (en viajes internos europeos no suele existir este problema).