Las prisas nos abocan a mantener cada vez más un ritmo vertiginoso donde las comidas constituyen un trámite que muchos liquidan a golpe de snack enfrente mismo de la pantalla del ordenador o en nuestro camino a una cita con un cliente. En definitiva, rentabilizamos el tiempo aun a costa de robarle sus correspondientes minutos a la comida. Esta es una de las conclusiones a las que ha llegado un reciente estudio realizado por la compañía especializada en Big Data y estudios predictivos sobre gran consumo IRI. Según este documento, el movimiento de los snacks ha arraigado en nuestro estilo de vida pues esta clase de productos fue uno de los más vendidos en 2017 en seis países importantes de Europa: el Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, España y Holanda.

Un paseo por el supermercado nos revelará un frondoso paisaje de productos y aperitivos listos para ser consumidos en un tiempo récord sin que la parada en nuestra rutina haga mella en nuestra agenda. Habremos entrado en el santuario de la comida 'on the go', como se la ha bautizado, y con la que podremos afrontar nuestra vida multitarea sin que las tripas nos rujan por ello. Así, solo en el periodo comprendido entre los años 2008 a 2012 se observó un crecimiento del 63% con la llegada de nuevos productos incorporados al mercado.

Snacks, lo saludable como bandera

Por supuesto, este fenómeno no se ha estancado y sigue creciendo pues los convencidos van a más. Además, la industria está trabajando con ahínco para seducirnos con una oferta de snacks donde, además de la rapidez, prime lo sano. Los datos no pueden ser más elocuentes. Así, se estima que el 86% de los consumidores compra snacks más de una vez por semana, según un estudio realizado por AINIAFORWARD, una empresa especialista en investigación de mercados.

Hay sorprendentes propuestas como snacks de yogur, tiras de carne desecada o de morcilla

Además, un 62% reconoce consumirlos varias veces por semana, un 23% a diario, mientras que 12% lo hace una vez por semana. Por supuesto, la oferta no se ciñe a los habituales frutos secos, sino que reflejan una afición por nuevos sabores como el hummus, el guacamole, los chips de verdura, de yogur o la fruta deshidratada. Todos ellos, sin duda alguna, constituyen ejemplos de comida saludable.

Razones para consumir rápido, pero bueno

Según el citado estudio, el 50% de los consumidores se decanta por su consumo por razones dispares. Así, para algunos se explica por “una creciente preocupación por su salud”, otros valoran la “mayor oferta”, también por “el cuidado de la línea”, la “conveniencia”, “cambios en los hábitos de consumo” y “unas cualidades organolépticas mejoradas”. Todas estas razones confluyen para lanzar al estrellato un producto que no cesa de reinventarse.

Por supuesto, los nutricionistas tienen algo que decir al respecto. En concreto, Alimente ha consultado a Sara Garcés. Esta especialista en nutrición aconseja que "aunque tengamos poco tiempo disponible y tengamos que recurrir a comer deprisa y de un lado para otro, siempre hay opciones saludables y fáciles de preparar y comer". En su opinión, deberíamos apostar por "frutos secos al natural y fruta principalmente, que también son 'on the go' y por supuesto mucho mejor que cualquier producto procesado, aunque sea mínimamente". Así, aconseja meter un poco de hummus en una fiambrera, coger algunas zanahorias y darle a la mandíbula. Todas ellas apuestas "más nutritivas y saciantes".

Snacks que evitan el desperdicio alimentario

Por lo tanto, estos tentempiés o refrigerios que nos permiten comer sin desatender nuestro trabajo proporcionan ventajas evidentes, pero, sin duda alguna, la más insospechada es la de que pueden evitar el desperdicio alimentario. Al menos esa es la premisa con la que trabajan en la marca Spare Fruit. Así, este fabricante emplea frutas procedentes de las granjas de Kent (Inglaterra) que se consideran no aptas para la venta y que, por lo tanto, inevitablemente acabarán en la basura. Por fortuna, Spare Fruit tiene otros planes para esta fruta. Un objetivo similar persigue la marca Regrained, que fabrica barritas de cereales con los residuos de granos de cereal de pequeñas fábricas de cerveza.

Envases reciclables o biodegradables

Sin embargo, quizás hay una objeción que se le puede plantear a los snacks, dejando al margen su carácter saludable: la proliferación de envases y la basura que pueden generar. De hecho, muchos de estos productos se producen en formatos individuales para evitar que el producto se estropee y desechemos el sobrante. Por lo tanto, esta circunstancia fomenta un mayor volumen de plásticos. Lo cierto es que este aspecto también preocupa pues el mencionado estudio revela que un 58% quiere que el envase de los snacks saludables sea reciclable, mientra que un 53% se muestra aún más ambicioso y reclama formatos biodegradables.

Sorprendentes snacks

Este sector invierte cantidades importantes en I+D+I que les permite sacar al mercado crujientes de bacalao, nachos de morcilla, tiras curadas de ternera picante, snacks de cecina… Así, la propuesta es variada, sorprendente y, sobre todo, sabrosa.

Aunque es cierto que los snacks de vegetales están creciendo como la espuma, también los elaborados a base de carne se están ganando su hueco en el mercado. En concreto, la carne seca tradicional, barras de carne, la salchicha encurtida, carne seca en rodajas y masticables. Si echamos un vistazo a marcas como Campofrío advertiremos que lleva un tiempo trabajando en este sentido con el lanzamiento de una completa gama de productos que podemos consumir cómodamente en cualquier momento y lugar.

Cabe destacar que muchos fabricantes han decidido hacer una apuesta por los productos de moda y que gozan de tanto tirón entre los consumidores como las semillas de chía, espelta, cúrcuma o la quinoa. Todos ellos productos que son considerados superalimentos y por los que muchos se pirran.