¿Tomamos los españoles todo el calcio que necesitamos? Parece evidente que no: así lo muestran uno, dos y hasta tres estudios que apuntan que el 75% de los españoles tenemos unos índices de calcio visiblemente inferiores a los recomendados.

El calcio supone una fuente de proteínas de alta calidad y aporta cantidades importantes de vitamina D, así como otros muchos nutrientes esenciales para nuestro organismo. Pero, ¿cómo podemos aumentar y mejorar estos niveles? La leche y los productos lácteos siguen siendo, por su facilidad de consumo y biodisponibilidad, las mejores fuentes dietéticas de este nutriente.

Sin embargo, no todas las leches son iguales. Las principales propiedades de este producto tan importante en la alimentación dependen, fundamentalmente, de cómo se trate desde su origen.

Las principales propiedades de la leche dependen, fundamentalmente, de cómo se trate desde su origen

Para ello es esencial que el producto sea cuidado durante toda la cadena de valor, ya que una leche obtenida mediante un proceso cuidado -y donde se controlan todos los parámetros que pueden afectar al producto- es clave para obtener una leche de alta calidad.

En el cuidado de las vacas hay tres puntos fundamentales que influyen directamente en su calidad nutricional: las ganaderías, su transporte hasta la planta y el envasado. Las vacas que hayan vivido en las condiciones idóneas serán capaces de producir más y mejor leche, con menos problemas de salud y con mayor eficiencia productiva. Además, esta leche también dejará un impacto medioambiental más reducido.

El certificado de garantía

La evaluación de la calidad de vida de las vacas no puede ser algo subjetivo. Por ello, el certificado AENOR Conform de Bienestar Animal, que garantiza las condiciones de vida de los animales de granja, es la único operando actualmente en España. AENOR es responsable de que se cumplan los requisitos establecidos en el proyecto europeo llamado Welfare Quality®, garantizando una auditoría exhaustiva en todas las fases de producción y la máxima información y transparencia al consumidor. En España, Calidad Pascual es el único gran fabricante con esta exigente distinción.

El certificado evalúa cuatro factores fundamentales: la buena alimentación, el buen alojamiento, la buena salud y el comportamiento apropiado de los animales. Para ello, las ganaderías tienen que tener unas instalaciones adecuadas para el alojamiento del ganado, para el descanso y protección frente a las inclemencias del tiempo, así como un acceso a la comida y bebida adecuado. También deben cumplir unos requisitos de higiene tanto en los animales como en el manejo de los mismos, con unas condiciones de salud adecuadas, con protocolos de control y prevención de enfermedades y bajo supervisión veterinaria.

La clave: el cuidado de las vacas

Pascual cuenta con un equipo técnico de veterinarios, ingenieros agrónomos y de laboratorio a disposición de todos los ganaderos, tal y como nos cuenta Félix Díez, responsable de Bienestar Animal de Calidad Pascual: “Acompañamos y asesoramos a nuestros ganaderos creando relaciones de larga duración. El 80% de ellos llevan trabajando con nosotros más de 15 años”. Y es que "nuestro trabajo es dar lo mejor en cada parte del proceso para asegurar que llegue nuestra mejor leche a las familias españolas", asegura.

La compañía ha situado la política activa de bienestar animal como uno de sus pilares estratégicos, al considerarlo indispensable para completar una oferta diferencial en toda la cadena láctea de valor. “Nuestro compromiso es ofrecer productos saludables y de la máxima calidad y por ello garantizamos que toda la Leche Pascual procede de ganaderos españoles certificados en bienestar animal y bajo contrato estable con el sello Productos Lácteos Sostenibles", señala Díez.

Recoger la leche cada día para asegurar su mayor grado de frescura y envasarla al poco tiempo de su ordeño es otro de los secretos de la firma burgalesa. Recientemente también ha cambiado los envases de su leche clásica por otro con un sistema de apertura en un solo paso.

Además, la compañía triplica los controles que exige la ley para asegurar la máxima calidad. Y es que la leche es un producto natural para el que se permiten muy pocas modificaciones; es un alimento muy regulado, puesto que ocupa un lugar muy importante en la alimentación. Por ello, el cuidado ayuda a conseguir una leche de mayor calidad y unos nutrientes en buen estado de conservación, muchos de los cuales son imprescindibles en una buena alimentación.