Los abuelos siempre han sido y serán unos auténticos economistas domésticos. Así lo han demostrado a lo largo de toda su vida, en la que han tenido que sufrir toda clase de crisis y dificultades, pero siempre aprovechando los recursos disponibles para sacar adelante a su familia. Unos superhéroes que nada tienen que envidiar a los del cine de ciencia ficción y que además pueden compartir con el prójimo todos sus secretos. ¿Qué trucos siguen nuestros abuelos para llegar a fin de mes y aprovechar al máximo el capital disponible sin consumir en exceso? Pequeños hábitos que todos deberíamos implementar a nuestra rutina para ahorrar en la cesta de la compra. ¡Toma nota!

Comprar a diario

Un hábito muy propio del siglo XXI es acudir al supermercado una vez a la semana para hacer una compra de proporciones épicas que dure varios días. Sin embargo, esto es algo que los abuelos jamás han puesto en práctica. La mayoría de ellos acuden a diario al mercado para comprar productos frescos y que vayan a ser consumidos en un tiempo prudencial. Es decir, el truco está en comprar poco y con frecuencia. De esta forma no solo nos limitamos a comprar lo estrictamente necesario, sino que también evitamos que la comida caduque y acabe finalmente en la basura.

(iStock)
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“Está claro que hoy en día es difícil compaginar eso con la vida laboral, pero es una invitación a evitar hacer grandes compras mensuales. Un truco puede ser fijarse una cantidad pequeña de dinero cada vez que vamos a la compra, y así evitamos comprar de más y los caprichos innecesarios”, aconsejan desde el portal de ahorro En Naranja, de ING.

No al desperdicio

Cada año, 1.300 millones de toneladas de comida acaban en la basura, un tercio de la producción total, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Esta cifra afecta al 20% de los productos lácteos, al 35% del pescado, al 20% de la carne de vacuno o al 45% de las frutas y verduras que habitan en el mercado. Una situación de alarma en la que los abuelos contribuyen en menor medida, pues intentan aprovechar al máximo los alimentos que ya poseen. Recordemos que este desperdicio supone también un gasto inútil que hace mella en nuestro bolsillo. Además, cuanto más partido se saque a las sobras, menos se acude al supermercado para adquirir nuevos productos. ¡Y no hay que olvidar de los alimentos que se guardan en el congelador!

Ensaladas, revueltos, croquetas, arroz, pasta… Son muchas las elaboraciones que admiten toda clase de ingredientes sin el menor esfuerzo. Y si la creatividad no es vuestro fuerte, actualmente existen multitud de páginas web o aplicaciones móviles que fomentan esta cultura del aprovechamiento con recetas rápidas y sencillas.

Una lista previa

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Hay que intentar no visitar el supermercado sin una lista de la compra previa, donde figuren los alimentos que se necesitan para las comidas del día. Una costumbre básica y totalmente necesaria, pues con su ayuda y un poco de fuerza de voluntad nos ceñiremos a los productos apuntados. Tal y como advierten desde el portal Preahorro, con este truco “podrás ahorrar un 25% de tu gasto mensual, cerca de 100 euros al mes”. Eso sí, para asegurarse de que no cae en el carrito ningún producto ajeno a la lista evita ir a comprar con hambre, pues esta nublará tu juicio y terminarás llevándote más alimentos de los necesarios.

En la variedad está el secreto

Otro de los hábitos que caracteriza a los abuelos es que no suelen hacer toda la compra en un sitio concreto, saben a la perfección en qué establecimiento está cada producto mucho más barato y, además, no les importa visitarlos todos con tal de ahorrar en la cesta de la compra. “Si queremos apretarnos el cinturón, conviene estar al día de las mejores ofertas y tener al menos tres supermercados en los que comprar en función de nuestras necesidades”, aconsejan desde el blog 'Me gusta cocinar'. Aunque también hay que estar atento para no caer en las ofertas que no se necesiten. ¡Hay que limitarse a la lista!

No obstante, entendemos que este es un conocimiento que se adquiere con la experiencia. Por eso, la mayoría de supermercados publican sus ofertas en la web para que los clientes las conozcan previamente y puedan planificar la compra en función de ellas. Una forma eficaz de convertirse en todo un maestro.

Lo más sano es más barato

Puede parecer una tontería, pero la comida casera es mucho más barata que aquella hecha con productos precocinados. Sin olvidar que también es mucho más rica y saludable. Tres motivos de peso para llenar la cesta de la compra de frutas, verduras, legumbres o cereales. Es cierto que este proceso de elaboración requiere un tiempo que muchos ocupan en el trabajo, pero con organización y previsión se pueden aprovechar las ventajas de este truco típico de la abuela.

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Di adiós a los alimentos envasados, congelados y precocinados, restan salud y malgastas el dinero. Y si puedes llevar las bolsas de casa, mejor que mejor. No solo ahorrarás esos céntimos tan necesarios, también contribuirás a la protección del medio ambiente.

Revisa los tiques de compra

Aunque muchos de nosotros los olvidamos en la caja del supermercado o simplemente los tiramos en la primera papelera que encontramos, nuestros abuelos siempre se han mostrado muy concienciados con la importancia de los tiques de compra. Y es que los cajeros se suelen equivocar mucho más de lo que creemos o el propio sistema informático puede pasar por alto algunas de las promociones a las que hemos recurrido. Además, el tique también sirve para comparar el precio de la compra en distintos establecimientos o descubrir cómo los alimentos han ido subiendo de precio.