¿Se imaginan cómo sería editar el genoma de un alimento para conseguir que se hiciera accesible a la población? Ese es el experimento que están llevando a cabo científicos del Laboratorio Cold Spring Harbor con un fruto poco conocido en Europa. Su nombre es uchuva, es tradicional de América del Sur y el objetivo no es otro que conseguir que aumente la producción del mismo para que en pocos años se convierta en un producto habitual en el supermercado.

Se trata de una planta originaria de Perú, aunque se puede encontrar por todo el continente americano, además de otros puntos del planeta como Asia, África o algunas zonas del Pacífico. Conocido como uchuva, uvilla, aguaymanto o ushun, es una fruta redonda, de color amarillo y muy dulce que destaca por ser fuente de vitamina A y vitamina C. Los expertos consideran que tiene muchos beneficios terapéuticos, tiene propiedades diuréticas y es utilizada como tranquilizante natural.

Sin embargo, no es una fruta fácil de encontrar en Europa. ¿Por qué? Pues por las dificultades que ofrece cultivarla a gran escala: se trata de un fruto que crece de manera individual y que, en muchas ocasiones, no llega a madurar porque termina cayendo al suelo por su propio peso antes de tiempo. Esta situación es la que ha dado lugar a que un equipo científico haya decidido utilizar tecnología CRISPR para cambiar el genoma de esta planta y hacerla más productiva.

Esta técnica no es más que una herramienta avanzada de edición del genoma, con la que se pueden cortar trozos en una secuencia de ADN e insertar en su lugar otro tipo de información genética. En el caso de la uchuva, lo que se ha hecho es buscar cambios en varios sentidos: el primero, que en vez de florecer individualmente lo haga en racimos; el segundo, mejorar la consistencia de la vid para evitar que el fruto caiga antes de tiempo; el tercero, aumentar el tamaño el fruto.

"Esta es una buena prueba de que con la edición de genes se puede pensar en convertir otras plantas silvestres o cultivos huérfanos a la producción agrícola. Cuantas más flechas tengamos en nuestro carcaj para abordar las necesidades alimentarias en el futuro, mejor estaremos", asegura el investigador principal, Zachary Lippman. La intención no es otra más que conseguir un nivel masivo de producción agrícola que consiga hacer este fruto más accesible a nivel mundial.

Si este proceso se hiciera de manera tradicional -a través de técnicas básicas de agricultura para mejorar el fruto-, lograr que la uchuva tuviera estos cambios podría llevar varios siglos. Sin embargo, a través de la tecnología CRISPR, se calcula que en poco menos de una década se podrían tener los resultados esperados. Así se ha demostrado ya con algunas especies de tomates, que se han controlado con esta técnica y cuyos resultados han sido evidentes.

El estudio, publicado en 'Nature Plants', confirma cómo el uso de la modificación genética puede permitir que una fruta hasta ahora ciertamente desconocida pueda encontrarse, en cuestión de unos años, en cualquier supermercado de cualquier punto del planeta. 'Domesticar' una planta salvaje a través de los genes permitirá que esta planta con tantos beneficios para la salud pueda llegar a medio mundo. Tres cambios para que la uchuva logre su esperada expansión.