La sartén y la freidora siempre han sido y serán los eternos rivales en la cocina. Sobre todo cuando hablamos de elaborar recetas muy unidas a este método de cocción como las patatas fritas, las empanadillas, las croquetas o las alitas de pollo, entre otras. Por el momento, la primera parece disfrutar de una merecida ventaja; sin embargo, con el auge de las nuevas tecnologías han salido al mercado infinidad de freidoras mucho más saludables, cómodas y eficaces que sus antecesoras.

Bajo esta premisa, diversos estudios científicos defienden la influencia de ciertos factores a la hora de determinar qué opción es la más recomendada para los consumidores. La forma de la sartén, la calidad del aceite, la frecuencia con la que se recurre a este tipo de elaboraciones o el control de la temperatura son solo algunos de ellos. Uniendo todos estos puntos, la mayoría de expertos en la materia creen que “la respuesta depende de nuestros hábitos de cocina. Si freímos patatas con bastante frecuencia, es más recomendable el uso de la freidora, pero si solo lo hacemos de vez en cuando, es mejor utilizar la tradicional sartén”, explican desde Patatas Hijolusa.

No obstante, ambas alternativas poseen ventajas e inconvenientes que finalmente influyen en la decisión sobre el uso de uno u otro utensilio. Sin olvidar su impacto en el sabor, la textura o la salud de los platos preparados. ¿En qué se diferencian la sartén y la freidora?

Foto: iStock.
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Ventajas e inconvenientes de la sartén

Antes de ponerse manos a la obra, resulta fundamental escoger una sartén de buena calidad, es decir, que sea antideslizante, antiadherente y que todavía esté en buen estado. De lo contrario, el aceite podría quemarse y estropear el resultado del plato.

Ventajas:

  • Se necesita una cantidad menor de aceite para freír los alimentos.
  • Como ya hemos visto anteriormente, la mayoría de opciones que actualmente habitan en el mercado son antiadherentes.
  • Haciendo una buena inversión y un correcto mantenimiento, las sartenes pueden durar en perfecto estado varios años.
  • Según el tipo de sartén seleccionada, el número de recetas que podemos elaborar gracias a ella es muy elevado: pan, verduras, pescado, guisos, estofados e incluso bizcochos. Otorgándole una increíble versatilidad.
  • En el caso de las sartenes de hierro fundido, al ser un material poroso, “las cocciones tienen el sabor de la típica comida hecha en casa, manteniendo todas las propiedades y sabores de los alimentos”, defienden desde el portal Lecuine.

Inconvenientes:

  • Aunque se necesite menos cantidad de aceite, el riesgo de que salpique cuando está caliente aumenta con respecto a la freidora.
  • Los alimentos tardan mucho más tiempo en cocinarse.
  • Según un estudio realizado por la Universidad de Zaragoza, el deterioro del aceite es más rápido al freír un mayor número de alimentos en una cantidad muy reducida de aceite. Además, “su oxidación se acelera al estar en contacto constante con el aire y la probabilidad de que se queme es mayor porque no podemos controlar su temperatura máxima”, añaden desde Patatas Hijolusa.

Foto: iStock.
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Ventajas e inconvenientes de la freidora

Las freidoras eléctricas domésticas comenzaron a proliferar en los hogares españoles hace ya algunos años, haciéndose un hueco imprescindible dentro de la cocina. Además, a pesar de la creencia popular, este electrodoméstico no solo sirve para freír, también para adobar, cocinar o dorar los ingredientes.

Ventajas:

  • Son muy sencillas de utilizar. Únicamente hay que colocar el aceite –el cual se debe cambiar cada tres usos, aproximadamente–, elegir la temperatura y esperar a que se caliente para introducir los alimentos. Sin olvidar esa rapidez que tanto la caracteriza.
  • También son más seguras, pues controlan la fritura y el recipiente está totalmente tapado durante el proceso.
  • Ningún ingrediente se queda crudo, pues el calor se distribuye igualmente por todos los rincones.
  • “Ofrecen alimentos más saludables y con menos aceite. Las freidoras eléctricas domésticas evitan que los alimentos absorban una gran cantidad de aceite. Y debido a su canastilla, es posible dejar que los alimentos se escurran durante algunos minutos antes de comenzar a servirlos”, aseguran desde Freidoras.org.

Inconvenientes:

  • Uno de los principales problemas de las freidoras es que son muy complicadas de limpiar. Un proceso que hay que hacer obligatoriamente cada cambio de aceite.
  • Utilizan mayor cantidad de aceite que la sartén tradicional. Sin embargo, las freidoras modernas ya filtran los residuos con suma eficacia.
  • Es fundamental escurrir los alimentos cuando ya estén fritos, además de colocarlos sobre un papel absorbente antes de su consumo.

Entonces, ¿qué opción es la más recomendable? A simple vista, parece que la balanza se inclina a favor de las freidoras, cuyas propiedades están mejorando con el paso del tiempo. No obstante, y como hemos visto anteriormente, los expertos aseguran que todo depende del uso y la frecuencia que haga de ellas el cocinero. Asimismo, para que el resultado sea más beneficioso para el organismo intervienen otros factores que hay que tener en cuenta durante el cocinado como, por ejemplo, filtrar el aceite tras su utilización, no combinar distintas variedades de aceite, ni los nuevos con los usados, o secar los ingredientes antes de freírlos para eliminar cualquier resto de agua. Pasos que podemos poner en práctica tanto con la sartén como con la freidora.