La voz de alarma la lanzó Facua en 2016 al advertir de que un medicamento concebido para los niños, como es el Dalsy, contaba con el colorante alimentario E110 que, según los científicos, podía provocar falta de atención. A su juicio, el laboratorio responsable de este producto debería incluir esta advertencia. Así, Facua-Consumidores en Acción anunció que había notificado a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) que el fármaco omitía en su prospecto los efectos secundarios que podía causar el colorante en los infantes. No obstante, parece que Facua erró el tiro pues la advertencia cuya omisión le parecía intolerable únicamente es obligatoria para los alimentos y, por lo tanto, los medicamentos permanecen al margen. Aun así, la citada organización perseveró en su intentona alegando que esta normativa también tendría que hacerse extensiva a los medicamentos.

Es obligatorio que en el etiquetado de los alimentos se advierta de la presencia de E-102

Pero no es el único aditivo que causa estos efectos. Conviene recordar que la revista 'The Lancet' publicó un estudio en que vinculaba algunos aditivos (como el E110, el E122, el E102, el E124 y el E211) con la hiperactividad en niños cuyas edades estaban comprendidas entre los de 3 y 8 años.

Foto: iStock.
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A día de hoy la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) afirma que estos colorantes en las concentraciones aprobadas no supone un riesgo para la salud. No obstante, en la Unión Europea es obligatorio que en el etiquetado de los alimentos se advierta de su presencia en el listado de componentes y de sus posibles efectos sobre la actividad y la atención de los niños.

Por lo tanto, se han convertido en uno de los pocos aditivos de cuya presencia en un producto de alimentación deben ser advertidos los consumidores. Uno de los que más se habla es de la tartrazina (E102). En concreto, la dosis máxima recomendada es de 7,5 mg/kg/día. Esta cantidad es también la recomendada por la Agencia de Alimentos y Drogas de los Estados Unidos (FDA).

La paella, amarillo tartrazina

El plantel de alimentos que incluyen colorantes con estos efectos, como la tartrazina, en su receta no se limita a las golosinas de las fiestas de cumpleaños, sino que también nos podemos topar con ella en la paella de los domingos, pues así se le confiere ese atractivo color amarillo. Así es como degustamos tartrazina sin saberlo. Aunque es posible que el cocinero sea más amigo del preciado azafrán, auténtica alma de una paella. También podemos degustar este colorante alimentario en yogures, patatas fritas, ciertos tipos de condimentos, cereales, mermeladas, sopas, bebidas, encurtidos, mostazas, helados, chicles, embutidos…

Foto: iStock.
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Por lo tanto, puede ser difícil llevar la cuenta del volumen de colorantes con efectos en la atención que consumen nuestros hijos. En este sentido se ha pronunciado la OCU: “El problema viene de la acumulación de aditivos, ya que estas sustancias están presentes en abundantes alimentos, dando lugar al efecto suma. Esto quiere decir que se puede rebasar fácilmente la dosis recomendada (sobre todo en los niños) cuando en la dieta diaria hay muchos alimentos procesados”.

A este respecto, desde la web Gominolas de Petróleo precisan que estas dosis son consideradas como seguras. En el caso concreto de la tartrazina, “suponen que una persona de 70 kg de peso podría ingerir como máximo 525 mg durante todos los días de su vida antes de que su organismo manifestara cualquier reacción adversa”.

Posible causa de alergias

También la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria tiene algo que decir al respecto. De hecho, el año pasado publicó un informe acerca de las golosinas, colorantes y alergias en los niños donde se considera “aconsejable pensar en los aditivos y colorantes alimentarios como causa alérgica dada la gran cantidad de alimentos, refrescos, golosinas y repostería que los presentan entre sus ingredientes”.

Por lo tanto, debemos sospechar de ellos en el caso de que los niños que ya son alérgicos presenten urticarias, dermatitis, rinitis y síntomas asmáticos que podrían estar relacionados con una ingesta previa de esta sustancia.

Prohibición en otros países

Actualmente la tartrazina está prohibida en Noruega. En países como Austria o en Alemania también estuvo desterrada de la industria durante cierto tiempo, pero una directiva europea revocó esta prohibición en 2009 y retornó a los mercados. Actualmente su uso está aprobado en más de sesenta países del mundo, incluyendo Estados Unidos y la Unión Europea.

Están tratando de hallar nuevos colorantes, como el extracto de pigmento de higo chumbo

Lo cierto es que esta sustancia es un colorante que goza de mucha aceptación en nuestro país. Seguramente, en casa tenemos un pequeño bote a la vera de especias tan comunes como la pimienta, el orégano o la canela molida. Su empleo confiere a los productos un color entre amarillo y naranja. Aunque combinado con otros colorantes, como el amarillo ocaso FCF (E110) o con el azul brillante (E133) puede dar lugar a otros colores como el verde.

Extracto de higo chumbo

No obstante, los consumidores cada vez recelan más de la tartrazina. Por lo tanto, la industria se afana en encontrar otros colorantes que puedan reemplazarlo. Las investigaciones del doctor Pedro José Giménez, en la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), van en este sentido. Al parecer, el extracto de pigmentos de higo chumbo posee “un interesante potencial como colorante natural de alimentos”. A esto se añade que, a diferencia de la tartrazina, que solo aporta una mera apariencia estética, el extracto de higo se distingue por ser rico en sustancias bioactivas que le aportan efectos biosaludables.

Foto: iStock.
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José Antonio Fernández y Juan Ignacio Moreno, profesores de Ingeniería Química Ambiental de la institución y supervisores de la tesis desarrollada por Giménez, aseguran que esta investigación responde al interés de las industrias alimentarias de disponer de nuevos colorantes naturales amarillos hidrosolubles y que puedan sustituir a la tartrazina. Otras investigaciones están sopesando el uso de betacaroteno como posible sustituto en lugar de la polémica tartrazina cuando se elaboran bebidas no alcohólicas como las hidratantes, energizantes, aguas saborizadas y gaseosas.

Por cierto, como hemos apuntado, el mejor sustitutivo de la tartrazina en una paella siempre será el azafrán, pues es el producto original de la receta, aunque dado su alto precio quedó desplazado por este colorante mucho más barato.