García Lorca bien podría haber recitado su popular “verde que te quiero verde” a nuestros espléndidos frescos de color esmeralda. Y es que en España el consumo de verduras de hoja -aquellas hortalizas cuya parte comestible son hojas- es posible durante prácticamente todo el año, gracias a unas condiciones geográficas y climatológicas favorables para el cultivo hortofrutícola.

Acelgas, brócoli, col, coliflor, endivia, escarola, espinaca, lechuga o repollo se comercializan a lo largo de 365 días, ganando un lugar destacado en el menú de los españoles. De los casi 395 kilos/litros de alimentos consumidos dentro del hogar que estima el último ‘Informe del consumo de alimentación en España 2017’ elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, 100 kg corresponden a las verduras y hortalizas. Más de la mitad de ese consumo lo ocupan las hortalizas frescas entre las que se encuentran las de hoja. No obstante, ¿cuáles de ellas son las preferidas por los españoles?

Lechuga, escarola y endivia

Cada español consume unos 55 kilos de hortalizas frescas, según el informe del ministerio. En este marco, las verduras de hoja adquieren una gran importancia situándose entre los primeros puestos, tan solo superadas por patatas, tomates y cebollas. El top 5 lo conforma en primer lugar, lechuga, escarola y endivia -aglutinadas en el mismo grupo-, seguido por la agrupación de coles y repollo, para terminar con acelgas, coliflor y espinacas, en tercer, cuarto y quinto lugar respectivamente.

Los beneficios para el organismo de este tipo de verduras son múltiples y variados, ayudando especialmente a órganos como el corazón o los pulmones, según diversos estudios científicos. El Instituto Macrobiótico de España (IME) recuerda que incluir un 35% de este tipo de verduras en cada plato de comida y cena ayuda a una mayor oxigenación del cuerpo, mejora la producción de hemoglobina, absorbe las grasas o estimula la creatividad y la imaginación. Además, reduce significativamente el desarrollo de enfermedades como la diabetes de tipo 2.

Y somos conscientes de este beneficio porque los frescos ocupan el mayor espacio en la cesta y la nevera de los españoles a pesar del aumento de los platos procesados, que tienden a cubrir las necesidades creadas tras el cambio en las estructuras familiares.

De la huerta a la mesa

Las tiendas tradicionales y los supermercados autoservicio continúan siendo los establecimientos preferidos por los españoles para adquirir sus hortalizas frescas, acaparando el 60% de los canales de distribución. Uno de los aspectos que destacan los clientes para acudir a estos canales es la calidad de los alimentos que se llevan a casa. La confianza, al fin y al cabo, de que lo que van a poner en su mesa va a tener uno de los mejores sabores del mercado gracias al trabajo de los agricultores.

En Carrefour, por ejempo, trabajan con más de 110 productores locales de 12 provincias diferentes lo que permite que la frescura de lechugas, acelgas o espinacas esté 100% garantizada. ¿Cómo es posible? El producto se recolecta máximo 48 horas antes de que llegue a los lineales de los establecimientos.

Y es que Carrefour se ha propuesto fomentar la economía local dentro de su campaña Act For Food que tiene por objetivo ofrecer una alimentación de calidad y sana. Así, en este caso, el grupo alimentario trabaja cada día en la homologación del máximo número de productores cercanos a sus tiendas, quienes aseguran la frescura y la trazabilidad. Los clientes encuentran un producto fresco y de proximidad lo que les ayuda a identificar a Carrefour como un mercado de barrio con productos recién recolectados.

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