Vivimos en una sociedad en la que cada vez queremos cuidarnos más, pero a la vez tenemos menos tiempo para hacerlo. Según datos de un reciente estudio encargado por Mercabarna a Kantar Worldpannel sobre las demandas del nuevo consumidor de alimentos frescos en Europa, la tendencia de aquí al año 2030 es la siguiente: por un lado, las personas mayores de 60 años, con más tiempo libre, compararán productos a la hora de hacer la compra y elegirán en mayor medida productos frescos; y por otro, los menores de esa edad tendrán mayor poder adquisitivo, dispondrán de menos tiempo para comprar y para cocinar y se decantarán principalmente por la compra de alimentos online, preferiblemente saludables, aunque tengan que pagar más por ellos.

Somos lo que comemos, no hay duda. Y teniendo clara esta premisa se hace imprescindible saber qué estamos comiendo con exactitud, para conocer si nos estamos cuidando como queremos (o como pensamos que lo estamos haciendo). El etiquetado de los alimentos puede ser un aliado fundamental para lograr este objetivo y, según la mayoría de los Colegios de Dietistas-Nutricionistas de nuestro país, hay camino por recorrer y mejoras por hacer en este tema.

El etiquetado frontal sería voluntario y se añadiría al ya existente, regulado por el Parlamento Europeo

Actualmente, el etiquetado de los alimentos en España sigue lo dictado en el reglamento 1169 del Parlamento Europeo y del Consejo, según el cual es obligatorio indicar en los alimentos transformados de forma visible el valor energético, las grasas, las grasas saturadas, los hidratos de carbono, los azúcares, las proteínas y la sal que contienen.

Foto: iStock.
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Carecemos, sin embargo, de un etiquetado frontal (FOP, según las siglas en inglés, 'front of pack') unificado que sí tienen otros países y cuyos modelos (fundamentalmente tres) se están valorando actualmente en la Comisión Europea para ver si alguno de ellos se establece a nivel europeo, de forma voluntaria.

Siete Colegios de Dietistas-Nutricionistas de España (los de Andalucía, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Madrid, Murcia y Valencia), lo que supone el 80% de la profesión, se han reunido para pedir a las autoridades sanitarias que implanten en nuestro país uno de estos etiquetados frontales, el Nutri-Score, también llamado 'de los cinco colores', que ya se utiliza desde hace dos años en Francia y desde hace unos meses en Bélgica.

Descubrir la calidad del producto de un vistazo

Alimente ha hablado con Nancy Babio, presidenta del Colegio de Cataluña, para conocer en qué consiste este método y por qué se aboga por él: "Nutri-Score tiene una enorme cantidad de evidencia científica detrás, que ha confirmado que el consumidor puede identificar de una forma sencilla la calidad nutricional. Porque detrás hay un algoritmo que tiene en cuenta nutrientes buenos y nutrientes malos y de ese algoritmo salen las categorías que puede tener un alimento, de la A a la E, con sus cinco respectivos colores".

El sistema atribuye puntos a cada alimento en función de la composición nutricional del mismo por 100 gramos de producto. Para ello se tienen en cuenta elementos desfavorables (las calorías, los azúcares simples, los ácidos grasos saturados y el sodio), así como los favorables (proteínas, fibra...). El resultado muestra claramente una letra, de la A a la E, y un color, del verde oscuro al naranja oscuro, que destacan sobre el resto y señalan la calidad nutricional de dicho alimento, de mejor a peor.

Comparativa de etiquetados frontales.
Comparativa de etiquetados frontales.

La gran ventaja de este método, desarrollado por el equipo de investigación del doctor Serge Hercberg en la Universidad París 13, es, según indica Nancy Babio, "que con él el consumidor puede estar más informado, lo que le ayudará a hacer elecciones más saludables de lo que adquiere". Hay otros dos sistemas de etiquetados frontales, el Traffic Light Multiple (semáforo múltiple), que se utiliza en Reino Unido, y el Envolved Nutrition Level, promovido por un consorcio de cinco multinacionales.

Como señala Babio, "el semáforo ofrece información de cuatro nutrientes (la grasa total, las grasas saturadas, el azúcar y la sal, además de la energía) y la información que se obtiene se calcula por 100 gramos de alimento o de bebida. Utilizan unos criterios desarrollados por la Food Standards Agency para establecer cuándo un alimento se debe catalogar en verde (bueno), en ámbar o en rojo (poco saludable)"

Es importante valorar la calidad del producto por 100 gramos y no por porción, una medida relativa

¿Y qué hay del Envolved Nutrition Level? Según la experta, "es una variante del semáforo nutricional. En lugar de mostrar la puntuación por cada 100 gramos de alimento propone hacerlo en función de la porción del mismo. Pero esa porción no está estandarizada a nivel científico, es la que pone la empresa. Pueden decir, por ejemplo, que una ración son tres galletas, pero pregunta a cualquier niño si se come solo tres galletas... El hecho de que la ración la puedan minimizar va a hacer que los colores sean mucho más favorables".

Ayuda para los consumidores más vulnerables

Así, como indica Nancy Babio, "nosotros no consumimos nutrientes, consumimos alimentos dentro del contexto de una alimentación. El etiquetado del semáforo nutricional, en sus dos variantes, tiene en cuenta nutrientes. Pero ¿qué sucede? Que puede ocurrir que un alimento sea alto en grasa, tener poca sal y nada de azúcar. Entonces, ¿es verde, ámbar o rojo? ¿Es saludable o no? Trabajar con nutrientes hace que las personas necesiten tener muchos más conocimientos de nutrición".

Según los Colegios de Dietistas-Nutricionistas mencionados, la petición de la implantación del método Nutri-Score en España se justifica, según señala Laura Carreño, presidenta del Colegio de Castilla y León, "por los grandes desafíos de salud pública relacionados con la nutrición, incluido su papel principal en el desarrollo de la obesidad, de numerosos tipos de cáncer, de enfermedades cardiovasculares, de diabetes...; y por la necesidad de implementar medidas firmes para orientar las elecciones de los consumidores, especialmente las poblaciones más vulnerables, hacia alimentos de mejor calidad nutricional". Con el uso de este sistema, cada alimento tendrá una letra única sobre un color único, que reflejará de forma clara y contundente sus bondades (o ausencia de ellas) nutricionales.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Del mismo modo, estos especialistas abogan por la armonización de un único sistema. Según indica Paula Crespo, presidenta del Colegio de Valencia, "la existencia en el mercado europeo de alimentos semejantes, con distintos etiquetados, distintas valoraciones y a veces con incoherencias respecto a las declaraciones nutricionales o de salud puede generar confusión en los consumidores".

Pronto tendremos noticias al respecto, ya que, como apunta Nancy Babio, "en el Ministerio se está trabajando al respecto, el día 12 de noviembre habrá alguna ponencia sobre el tema en la Convención NAOS y se hablará sobre ello. Sabemos que a final de año la Comisión Europea tiene que elevar un informe sobre los etiquetados que hay y la evidencia científica al respecto". La postura de los expertos de nuestro país está clara, la implantación del etiquetado frontal Nutri-Score.

Los consumidores y algunas empresas se han sumado a apoyar este sistema. Así, la Oficina Europea de los Consumidores (BEUC) ha expresado a la dirección general de Salud de la Unión Europea su oposición a los sistemas FOP basados en porciones y no en 100 gramos de productos. Y la firma Eroski ha anunciado que incorporará el modelo Nutri-Score a los productos de su marca a finales de año.