El sector lácteo ha visto mermadas sus ventas en los últimos años porque el consumo ha descendido drásticamente en España, concretamente un 30% menos que en el año 2000. Sin embargo, parece que la industria ha encontrado un estupendo filón con el que compensar tal deserción en masa: la mantequilla. Así, durante 2017 este producto se encareció en un 10% y la tendencia sigue viento en popa pues en lo que llevamos de 2018 el precio ha crecido un 18%, según datos facilitados por la consultora Nielsen.

La desgracia de unos es la fortuna de otros

En opinión del presidente del sindicato agrario Asaja, Ramón Artime, hay una explicación para ello: “Estamos recogiendo el beneficio de la crisis del aceite de palma. Cuando hace dos años estábamos en una crisis total, nadie esperaba que pudiera ocurrir esto”, aseguró en el programa 'La lupa', de Canal 10.

Conviene recordar las razones por las cuales este aceite cayó en desgracia. Así, según recoge la web de Greenpeace, “los investigadores señalan que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, porque incrementa el colesterol LDL (el denominado ‘malo’). También existen estudios que lo vinculan con la aparición de metástasis”.

Lo cierto es que el aceite de palma es un producto que encontramos por doquier y a veces incluso nos damos de bruces con él en la lista de ingredientes de algunos productos que creíamos libres de palma: patatas fritas, en la pizza congelada del fin de semana, en los bombones de marcas prestigiosas, en los frutos secos… Incluso en el combustible y en el champú. Algunos de estos fabricantes han dejado de emplear la palma y esa decisión ha dejado un gran hueco que rellenar. ¿Y cómo? Pues con la antiguamente denostada mantequilla, cuyo precio crece como la espuma ante tantos postores.

A esto se añade que las tornas han cambiado y ahora la margarina, el producto considerado como más cardiosaludable, también vive horas bajas pues también podemos encontrar aceite de palma en la receta. En este sentido, un estudio publicado en el 'British Medical Journal' en 2003 afirmaba que dichas grasas aumentaban el colesterol malo (LDL) e incluso perjudicaban al bueno.

En EEUU la mantequilla desbanca a la margarina

Así, en países como EEUU donde durante años la mantequilla era poco menos que el diablo, los consumidores han vuelto a incorporar este producto a su alimentación. De hecho, por primera vez en cincuenta años la mantequilla ha superado en ventas a su mayor contrincante, la margarina. Esta remontada ha sido posible gracias a diversos estudios, como el citado, que evidencian que su consumo no perjudica a nuestra salud cardiovascular. Incluso la revista 'Time' le dedicó una portada hace un par de años titulada ‘Come mantequilla: los científicos etiquetaron la grasa como enemiga. ¿Por qué estaban equivocados?’.

Foto: iStock.
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Ante el constante goteo de evidencias y estudios que han arrojado similares resultados, McDonald's ha decidido sustituir la margarina por mantequilla en sus productos. Evidentemente se ha rendido ante los 67 estudios que recopiló la revista 'Annals of Internal Medicine', donde se desmienten los perjuicios de la mantequilla para la salud. A pesar de que han sido necesarios muchos años y estudios, la mantequilla ha limpiado su honor y recupera su reputación perdida.

China y su pasión por la mantequilla

Tenemos otro comensal sentado a la mesa. Sí, hablamos de China, cuyos ciudadanos empiezan a degustar con fruición este producto tan ajeno a su cultura. Según los datos que ha recopilado la web Campo Galego, entre enero y mayo del presente año el gigante asiático aumentó en un 30% sus compras al exterior de mantequilla con respecto al mismo período del año anterior. Lo cierto es que en este país los productos lácteos se empiezan a percibir como una opción de bebida saludable.

Entre enero y mayo, el gigante asiático aumentó en un 30% sus compras al exterior de mantequilla

También la circunstancia de que el aceite de oliva resulte cada vez más caro ha decantado a muchos pasteleros hacia la mantequilla (que también sube). Por lo tanto, todos reclaman mantequilla para sus vidas y el precio se encarece pues de los 2.500 euros por tonelada que se pagaban en abril de 2016, se ha pasado a los 6.800 de septiembre de 2017.

Foto: iStock.
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La deficitaria oferta de mantequilla ha generado un caos en el país vecino, donde la mantequilla es la estrella de sus croissants y su cultura gastronómica. La situación ocasionó que el pasado año se pudiera asistir a algo inédito con un panorama de lineales vacíos donde los consumidores tendrían que encontrar pilas de mantequilla.

Esta coyuntura –la ausencia de mantequilla– ha permitido que mantequerías españolas, como Industrias Lácteas Asturianas, hayan empezado a exportar el producto de la marca Reny Picot al país galo. En concreto, los consumidores pueden adquirir envases de 250 gramos a través de los supermercados System, a un precio de seis euros.