Seguro que te suena esta situación: has quedado para cenar en casa de unos amigos y a ti te toca llevar el vino. ¿Cuál elegir? La variedad es infinita y no tienes tanto conocimiento como para acertar sin titubeos, así que te vas a lo fácil que, en cuestiones de vino, es sinónimo de tirar de tarjeta de crédito para llevarte uno de los más caros, que seguro que son los mejores. ¿Cierto? Eso solo significa una cosa: que ya es hora de desmontar mitos y comenzar a prestar atención a otros aspectos que van mucho más allá de los euros de más en el precio del vino.

Hoy nos fijamos en dos vinos con una relación calidad-precio envidiable, correspondientes a dos Denominaciones de Origen conocidas, de esas en las que cualquiera, incluso el más neófito en cuestiones vinícolas, se sentiría cómodo. Primero vamos con el blanco, un Circe 2017 que vamos a poder comprar por menos de nueve euros. Precio más que competitivo teniendo en cuenta que se trata de un vino elaborado solo con uvas de viñas viejas. Eso significa que se trata de cepas que dan menos racimos pero de excelente calidad. Y en este caso tienen otro valor añadido: que han sido vendimiadas a mano en los pueblos segovianos de Moraleja, Aldeanueva, Codorniz y Santiuste, y en su punto óptimo de maduración.

Puede que la uva con la que está elaborado te suene: verdejo, habitual en la DO Rueda y en otras regiones vinícolas de Castilla y León. Las características de esta uva hacen que los vinos que se elaboran con ella tengan cuerpo, sean duraderos en boca y muy aromáticos. Sin entrar en cuestiones demasiado técnicas, diremos que su aroma tiene ciertas notas herbales -quizá te recuerde a hierba fresca recién cortada- y frutales, como la piña e incluso la almendra amarga. Y en el paladar tiene un punto chispeante y goloso. A la hora del maridaje, es el compañero perfecto con los aperitivos, sobre todo si entre ellos hay algo de foie gras, ya que el frescor del vino contribuye a equilibrar sus notas grasas en el paladar. ¿Pinta bien, verdad? Pues ahora es cuando soltamos la perlita: este vino fue nombrado Mejor Blanco del Mundo en la XIX edición del Concurso Mundial de Bruselas.

Y seguimos con un tinto. Se trata de Fuentespina 3, un tempranillo de la Ribera del Duero que podríamos calificar como fresco, vigoroso y afrutado. Sus tres meses en barrica le aportan, además, un ligero toque de madera, haciendo que sea más complejo en nariz, sobresaliendo las notas tostadas y las especias (como la vainilla), además de la fruta fresca, la cereza y la frambuesa. Y es suave y largo en el paladar, con una nota de cata frutosa, sabrosa y potente. Si nos fijamos en su color, podemos decir que es rojo intenso como el de una cereza picota, con borde granate muy vivo.

Este vino es perfecto para maridar embutidos, quesos semicurados, pastas, arroces y carnes, ya sean guisadas o incluso a la brasa. Y no importa si es para compartirlo en una comida con amigos o para tomarlo tranquilamente en casa. Siempre es buen momento de disfrutar un buen vino que, en este caso, no llega a los seis euros.

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