El vino es una de las bebidas predilectas en nuestro país. Sin embargo, su protagonismo aumenta considerablemente durante las fiestas que ahora se aproximan. Así lo comprobó un estudio realizado el año pasado por la Corporación Vinoloa, los datos recogidos demostraron que el 65% de los hogares españoles prefieren beber vino durante las celebraciones navideñas, dos o más veces por semana. Asimismo, el 53% de los encuestados sigue teniendo cierta prioridad por el vino tinto, mientras que el blanco ha conquistado al 35% de los consumidores. Una afición que les lleva a gastar hasta 100 euros en una botella del mejor vino del mercado, ya que la ocasión lo merece.

El problema llega a la hora de escoger la botella adecuada. Y es que, a pesar de que su sabor sigue ganando adeptos con el paso de los años, muy pocos conocen realmente la composición y los matices del vino seleccionado. Factores que determinan su calidad y pureza. Por ello, aprovechando las fechas tan especiales de las que ahora disfrutamos, desde Alimente queremos facilitar la tarea e indicar algunos de los elementos a tener en cuenta para acertar siempre con el vino. ¡Tomad nota y feliz Navidad!

El maridaje

Uno de los aspectos fundamentales a los que debemos recurrir para adquirir la botella de vino perfecta es el tipo de alimentos que acompañarán durante la velada. Comenzamos con los entrantes, para los que los expertos aconsejan un vino con un sabor ligero y suave, para así no enmascarar la comida que preceden. Desde Sadival, empresa valenciana de cestas de Navidad, se decantan por un blanco joven y ácido, un tinto crianza o reserva, o un rosado siempre y cuando los aperitivos sean muy sabrosos.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

En el caso del pescado, como es bien sabido, los vinos blancos, frescos y jóvenes son el mejor aliado. Además, para aportar un toque diferente y muy sugerente, se puede optar por una variedad que también incluya ciertos matices cítricos. En cambio, el marisco casa mejor con los tintos dulces de crianza. Por su parte, la carne roja que tanto triunfa en estas fechas requiere la presencia de un vino tinto con mucho cuerpo para potenciar su sabor. “La regla es bien simple: cuanto más intenso sea el sabor de la carne, más fuerte tiene que ser el vino”, destacan desde Sadival.

Y acabamos con los postres que, aunque no suelen tener un vínculo muy especial con el vino, también admiten un buen trago. Si se trata de un dulce ligero, lo mejor son los blancos; pero si el chocolate es el ingrediente principal, los vinos tintos y fuertes son la opción adecuada. Sin olvidar los espumosos, que suelen tomar el relevo después de la velada. Es el caso del champagne, el cava o incluso la sidra.

Los invitados

También es importante tener en cuenta a aquellas personas que degustarán el vino, sus gustos y preferencias. Por ejemplo, si la cena o la comida de Navidad se celebra en casa de alguien cuya pasión por el vino es muy comedida, un pinot noir supone una alternativa perfecta para que su paladar se vaya acostumbrando al sabor. Otros vinos famosos por su ligereza, como el malbec o el merlot, también pueden resultar muy efectivos.

Sin embargo, si no queréis arriesgar con la compra, existen estuches de vinos que pueden contentar a todos los comensales. Estos están compuestos por varias botellas distintas, cuya selección está pensada para ir degustando durante toda la cena. Además, actúan como un obsequio para agasajar al anfitrión.

El servicio

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Una vez seleccionada la botella de vino, también hay que esmerarse con el servicio para aprovechar todas sus cualidades. La temperatura resulta fundamental para que la experiencia sensorial que proporciona sea óptima. Para ello, id siempre acompañados de una buena cristalería, una cubitera y una guía básica sobre los grados adecuados para cada tipo de vino. En primer lugar, las copas deben ser de cristal o vidrio fino, incoloras y totalmente transparentes, esta es la única forma de que se pueda admirar la limpidez y el color del vino. Además, debemos sujetarlas del tallo, no del cáliz, para así no transmitir al líquido el calor y el olor de nuestras manos.

Las copas deben ser de cristal o vidrio fino, incoloras y transparentes

Por otro lado, “la copa debe llenarse como máximo hasta la mitad de la copa (mejor si solo se llena en una cuarta parte). De esta manera, el vino puede liberar gradualmente su aroma cuando se imprime a la copa un movimiento rotatorio que oxigena el líquido y permite apreciar incluso los perfumes más delicados”, alertan desde el portal Vinetur.

En cuanto a la temperatura, los espumosos, blancos y rosados deben rondar los 6ºC y los 9ºC; a excepción de los blancos de crianza, que pueden alcanzar los 12ºC. Los tintos -ya sean jóvenes, de crianza o reserva- oscilan entre los 12ºC y los 18ºC; mientras que los dulces y los vinos de licor aguantan muy bien hasta los 16ºC. Para mantener estos niveles durante la velada, no podemos olvidar la cubitera, que debemos ir controlando cada ciertos minutos. Y recuerda, debe ir siempre repleta de hielo y colocada en una mesa auxiliar para no molestar a los invitados.