Si estas fiestas os toca representar el papel de anfitrión durante la cena de Nochebuena o la comida de Navidad, no solo debéis centrar toda vuestra atención en el menú de la velada, sino también en el ambiente y la decoración que envolverá a todos los invitados. Villancicos como telón de fondo, pequeños presentes para agasajar a los asistentes, un buen vino para aderezar la comida… Estos son solo algunos de los factores a tener en cuenta. Sin embargo, si hay algo capaz de transformar por completo la estancia es la composición de la mesa principal.

No basta con poner un mantel blanco, la mejor vajilla de la casa y unas velas en el centro para aportar un toque navideño. Las normas tradicionales de protocolo tienen en cuenta otros muchos elementos, capaces de dejar con la boca abierta a los comensales que tendrán la suerte de sentarse alrededor de ella. Acogedora, elegante, creativa… Si queréis convertiros en un anfitrión impecable, no dudéis en seguir los siguientes consejos. ¿Cómo debe ser la mesa de Navidad perfecta?

Lo más básico

Foto: iStock.
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Como hemos visto anteriormente, la mesa debe estar compuesta de los elementos básicos, sin embargo, estos deben presentar una actitud totalmente distinta. Por ejemplo, se recomienda que la mantelería sea sobria, de tonos lisos y sin muchos adornos. De esta forma, combinará a la perfección con el resto de piezas. Eso sí, debemos prestar atención al tejido y la caída del mismo. Los expertos suelen recurrir al lino, mientras que el largo debe vestir la mesa hasta abajo. También debe estar muy bien planchado e incluso almidonado. Las servilletas también forman parte de la mantelería, lo correcto es doblarlas en triángulo o en rectángulo y colocarlas al lado de los cubiertos o encima del plato llano.

Si decoramos la mesa con flores frescas, estas no deben desprender un aroma demasiado intenso

A continuación, se coloca la vajilla que debe ir compuesta, como mínimo, por tres platos por cada comensal: uno hondo, otro llano y el último para el postre -también se puede añadir uno más pequeño para el pan-. Recordad que no debemos colocar juntos dos platos idénticos, todos deben resaltar de manera individual. Sin olvidar que deben lucir en perfecto estado. En cuanto a la cristalería, debe orientarse hacia un criterio de funcionalidad. Así, frente al plato colocamos primero la copa de agua y, a su derecha y en este orden, la copa de vino tinto y después la de vino blanco.

Finalmente, es el turno de la cubertería. “Se recomienda situar a la derecha del plato la cuchara y el cuchillo. A la izquierda los tenedores y los cubiertos de postre en la parte superior del plato. Siempre se colocaran los cubiertos en orden de uso, es decir, de fuera hacia adentro”, aseguran desde Westwing, empresa dedicada a la venta de muebles y accesorios.

Decoración

Una vez ubicados los elementos indispensables, es hora de decorar la mesa. Las velas y las flores son los recursos más utilizados y también los más vistosos. No obstante, para marcar la diferencia, podéis recurrir a adornos naturales como las piñas, el acebo o las hojas de roble. Las velas aportan un toque acogedor difícil de igualar, eso sí, si en la mesa hay niños pequeños, igual debéis plantearos cambiarlas por unas guirnaldas de luces navideñas para evitar accidentes indeseados. Las hay de múltiples formas y figuras, solo hay que escoger la que mejor se adapte al estilo de la mesa.

Foto: iStock.
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Por otro lado, las flores no deben desprender un aroma demasiado intenso, pues este podría arruinar el sabor de la comida y saturar a los comensales. Otros elementos decorativos por los que podemos optar son las figuritas de madera, las típicas bolas navideñas, las coronas de adviento, el confeti o las clásicas cañas de azúcar. Sea cual sea la opción escogida, es importante que la mesa no quede atiborrada: menos es más.

Otro aspecto que solemos pasar por alto son los servilleteros. “¿Sabías que los adornos del árbol de Navidad también pueden convertirse en prácticos servilleteros? Para que tus invitados sepan dónde tienen que sentarse, prueba a personalizar la mesa de Navidad con adornos -hechos a mano- y decorados con el nombre de cada comensal. Estos detalles tan simples ayudan a marcar la diferencia y hacen que nuestros invitados se sientan como en casa”, añaden desde Westwing.

Los invitados

Finalmente, el anfitrión perfecto debe disponer correctamente el lugar donde se sentarán cada uno de los invitados, un detalle que la mayoría suele olvidar debido a la confianza que ya hay entre todos los comensales. No obstante, es importante que cada uno tenga su propio espacio, resulta muy desagradable comer codo con codo con otra persona. Para ello, se debe respetar una distancia de entre 30 y 40 centímetros. También hay que escoger entre el sistema francés o el inglés. En el primero, el anfitrión se sienta en el centro de la mesa, mientras que en el inglés el lugar adecuado son las cabeceras o extremos de la mesa. Además, resulta fundamental pensar en la afinidad que existe entre los invitados, para así facilitar el buen ambiente y la conversación.