Entre las tradiciones que colman los días de Navidad en nuestro país destacan el belén, los villancicos, el aguinaldo, las reuniones familiares y, por supuesto, la degustación del roscón de reyes. Son muy pocos los hogares que, durante las fiestas, no llenan la despensa de este típico dulce navideño, que se consume tradicionalmente a modo de merienda o desayuno. Sin embargo, aunque su consumo está vinculado con la llegada de los Reyes Magos a Belén, lo cierto es que su origen se remonta a la antigua Roma y las celebraciones dedicadas al dios Saturno. Por aquel entonces, el roscón estaba hecho a base de higos, dátiles y miel, y se repartía por igual entre plebeyos y esclavos.

El “original” debe cumplir una serie de requisitos, como la decoración de azúcar, almendras y fruta escarchada

En cuanto a la versión española, simula una corona real repleta de piedras preciosas, cuyo papel interpreta la fruta escarchada de colores. Además, para disfrute de los más pequeños de la casa, la mayoría de ejemplares suelen esconder en su interior una pequeña sorpresa; costumbre que nace del empeño del rey francés Luis XV por propagar el consumo de roscón en su país, a través de la colocación de una moneda de oro en el lugar que ahora ocupan esas diminutas figuras.

No obstante, la gran acogida que cada año experimenta el roscón de reyes durante las Navidades provoca también que la calidad del mismo se vea en ocasiones reducida, debido a la sobreproducción. Para los amantes acérrimos de este dulce, ¿qué elementos hay que tener en cuenta para identificar el mejor roscón del mercado?

Un roscón para chuparse los dedos

(iStock)
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Aunque a simple vista todos los roscones parezcan iguales, existen ciertos aspectos que dejan en evidencia la calidad del producto, así como su origen industrial o artesano. Tal y como recoge la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en uno de sus informes, publicado en 2017, el roscón de reyes “original” debe cumplir una serie de requisitos, entre los que priman el sabor a cítricos, la decoración a base de azúcar, almendras y fruta escarchada; una masa pesada fermentada y horneada dulce; y, aunque para muchos sea una auténtica desdicha, la ausencia de relleno, una de las variedades que ha cobrado popularidad con el paso del tiempo. ¿Qué otros elementos influyen en el resultado final?

  • Como ocurre con la mayoría de dulces procesados, el roscón de reyes industrial está cargado de levadura y gasificantes, que influyen notablemente en el volumen y el peso del producto. Y es que las versiones artesanales son mucho más pesadas que el resto, una de sus principales señas de identidad.
  • Asimismo, si el roscón dura varios días en perfecto estado, significa que está repleto de conservantes, colorantes y estabilizantes; es decir, que es industrial. Los dulces artesanos apenas llegan a los dos días de duración.
  • Aunque para muchos sea un ingrediente desconocido, el agua de azahar resulta fundamental para que el roscón adquiera ese sabor y aroma suave tan característicos, por eso es importante comprobar su presencia en la composición. Las pastelerías tradicionales lo obtienen tras destilar la infusión de pétalos de azahar, disponible en herboristerías, farmacias o supermercados.

Según la Organización de Consumidores y Usuarios, el roscón de reyes original no debe llevar relleno

  • La masa “tiene que hacerse con mantequilla. Este es el punto más importante a la hora de elegir un roscón. En las panaderías es habitual usar mantequilla, pero los que se venden en supermercados suelen recurrir al aceite de girasol u otros aceites vegetales poco saludables”, alertan desde la OCU.
  • En el caso de ser un fiel seguidor del roscón relleno de nata, también hay que comprobar que esté compuesto de nata auténtica, pues muchos de los ejemplares que habitan en el mercado ofrecen en realidad una mezcla que incluye aceite de palma o de coco, espesantes y texturizantes. Ingredientes de dudosa calidad que se ven reflejados en el precio del roscón, mucho más bajo.
  • Algunos expertos en la materia aseguran que los roscones que están protegidos por una bolsa de plástico son también congelados y que su función es la de conservar el dulce hasta su venta al público, que tiene lugar meses después de su elaboración.
  • Otro truco para saber si se trata de un roscón congelado es probar la almendra que compone parte de la decoración. Si esta queda blanda y rancia, significa que el dulce no está recién hecho.

Roscón de reyes casero

(iStock)
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A pesar de las pautas expuestas anteriormente, son muchos los comensales que optan por elaborar su propio roscón, asegurando así su calidad y naturalidad. ¿Cuál es la receta de este ya célebre dulce navideño?

Ingredientes:

  • 650 gr de harina de fuerza
  • 250 ml de leche tibia
  • 30 gr de levadura fresca
  • 120 gr de azúcar
  • 120 gr de mantequilla derretida
  • 2 huevos y 1 yema
  • 10 gr de sal
  • 2 cucharadas de agua de azahar
  • Piel rallada de limón y naranja

Para la decoración:

  • Fruta escarchada
  • 1 huevo batido
  • 1 naranja
  • Almendra laminada

Comenzamos mezclando la leche, dos o tres cucharadas de harina de fuerza y la levadura ya desmenuzada. Tapamos el recipiente y dejamos que fermente durante 15 o 20 minutos. Una vez pasado ese tiempo, añadimos en un bol grande el resto de la harina y, poco a poco, el resto de ingredientes, incluida la masa de arranque fermentada. Removemos hasta que quede un conjunto totalmente homogéneo. A continuación, enharinamos una superficie lisa y amasamos con las manos durante unos minutos. Le damos forma de bola y, al finalizar el proceso, lo guardamos en un recipiente hermético y un lugar cálido durante un par de horas. Como consecuencia, la masa aumentará de volumen.

Repetimos el proceso anterior y le damos forma a nuestro roscón. Se aconseja hacer un agujero muy grande con los dedos, ya que durante el horneado tiende a empequeñecer. Dejamos que repose de nuevo durante una hora, cubierto con paños húmedos y en un lugar cálido. Finalmente, pintamos el roscón con huevo batido, lo decoramos al gusto y lo metemos al horno precalentado a 180ºC durante 20 minutos. Antes de su consumo, debemos dejar que se enfríe un poco. Además, este será el momento adecuado para cortarlo por la mitad e incluir el relleno deseado.