"El cielo es como comer foie gras al sonido de las trompetas". Esa era la visión que tenía del paraíso Sidney Smith, escritor y reverendo inglés del siglo XIX. Pero nos tememos que los tiempos dorados de los gourmets que adoran este manjar basado en el hígado de ánade han llegado a su fin, al menos en el estado de California, en Estados Unidos: se ha prohibido definitivamente.

Todo empezó en 2007, cuando el Senado de este estado, controlado por los demócratas (a pesar de que por ese entonces el actor Arnold Schwarzenegger era todavía gobernador por el partido republicano), decidió considerar el engorde forzoso de patos y aves con el único objetivo de aumentar el tamaño y la cantidad de grasa de sus hígados como una práctica inhumana y, por tanto, la prohibió. La ley no llegó a aplicarse hasta el año 2012 y fue ahí cuando empezó la verdadera batalla legal, de recurso en recurso hasta ahora. El Tribunal Supremo de Estados Unidos, el máximo órgano judicial del país, ha ratificado la ley de manera unánime, incluso han declinado la posibilidad de escuchar el alegato de la Association des Eleveurs de Canards et d’Oies du Quebec (Asociación de Criadores de Patos y Gansos de Quebec). Está claro que la decisión estaba tomada.

"El hígado de un ganso normal pesa 115g, el de uno engordado llega a los dos kilos, un 1.739% más"

Todo esto se debe a que esta práctica se considera por los legisladores una tortura continuada de un animal con la intención de obtener un manjar, no necesario, aunque deseado. Para que nos hagamos una idea de lo intensa que es esta alimentación forzosa, Sir Terence Conran y Caroline Conran explicaban en su famoso libro de 1980 'The Cook Book' (El libro de cocina) que "el hígado de un ganso que haya llevado una dieta normal pesa unos 115g, cifra que se puede aumentar ligeramente si se remoja, después de extraído, en leche. Por el contrario, la otra opción es alimentarlos de forma forzosa hasta que su hígado llega a pesar unos dos kilos". Esto implica que ese órgano alcanza un 1.739% de su tamaño original. Para poner este número en contexto, diremos que un hígado humano, situado en nuestro costado derecho detrás de nuestras últimas costillas, pesa 1,5 kg. Si nos ocurriese lo mismo que a estas ánades, alcanzaría un peso de 26,08 kg. Un tamaño completamente desproporcionado que nos dolería horrores.

Delicatesen y moral

Hay un sitio de este planeta donde esta decisión ha sentado especialmente mal: Francia. El portavoz del gremio de productores de foie gras francés, Michel Fruchet, ha explicado en un comunicado que "es inaceptable que tal decisión, tomada bajo la influencia del grupo de cabildeo (vegetariano), difundiendo desinformación y mentiras acerca de nuestro producto con el objetivo de conseguir el establecimiento de su dogmática doctrina, pueda poner en peligro la imagen de un plato emblematico del 'arte' de vida francés". Es lógico que las quejas más serias y contundentes vengan del país vecino, pues Francia es el mayor productor mundial de foie gras con más de un 70% del total.

Foto: iStock.
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La queja, en todo caso, podría estar fuera de lugar. Como la propia asociación francesa de productores especifica, los países a los que más exportan son Japón, España, Holanda y los países de Oriente Medio, pero ningún productor afirma exportar a Estados Unidos, por lo que la repercusión en Francia estará limitada a la respuesta mediática y social.

Desde el partido animalista español, PACMA, afirman a Alimente que "esto son fantásticas noticias y sientan un buen precedente". Esto se debe a que la prohibición de la alimentación forzosa de animales ha sido parte fundamental de todos los programas electorales de PACMA. La parte curiosa es que, como apuntan desde el partido animalista, los mayores productores europeos (después de Francia) son España, Bulgaria, Hungría y Bélgica y quieren que al menos nuestro país equipare su legislación con la de otros donde ya está prohibido como Alemania, Luxemburgo, Dinamarca, Reino Unido, Polonia, Italia e incluso Holanda, que como no lo puede producir, lo importa. Muy coherentes ellos.