Aunque para los cocineros de a pie resulte extraño, los mejores chefs del mundo llevan años recurriendo al agua del mar para potenciar sus elaboraciones. Ferran Adrià, Mauro Palomba o Ángel León son solo algunos de ellos. De hecho, este último creó recientemente una innovadora técnica de cocina capaz de convertir el agua del mar en sal en un instante, aportando a los alimentos una fina capa de esta especia rica en sabor. Las bases de este movimiento pertenecen al investigador René Quinton, quien a finales del siglo XIX reveló las propiedades beneficiosas para la salud de este producto. Eso sí, siempre en la medida justa debido a su alta salinidad.

Y es que, según el fisiólogo y naturalista francés, el agua de mar incluye todos los minerales de la tabla periódica, es decir, esos nutrientes que nuestras células necesitan para reponerse y mantenerse en perfecto estado. “Incluir agua de mar en nuestras recetas, no será simplemente salar los alimentos, sino que además sumaremos a estos una gran cantidad de minerales y aportarán a nuestros paladares nuevas percepciones abriéndose ante nosotros una amplia gama de nuevos sabores”, añade Mentxu da Vinci, experta en naturopatía, en su portal Armonía Corporal. No obstante, como hemos visto anteriormente, su consumo debe realizarse siguiendo unas pautas determinadas.

La importancia de las proporciones

Foto: iStock.
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A pesar de ser una fuente natural de minerales y múltiples propiedades, bajo ningún concepto se debe ingerir agua del mar sin antes haber sido tratada y microfiltrada, pues es la única forma de eliminar la materia orgánica que en ella habita y que puede causar estragos en nuestra salud. Una forma de no correr riesgo alguno es obteniéndola en herbolarios y tiendas especializadas en medicina natural. Además, se recomienda pedir antes el consejo de un profesional y que esta jamás sustituya el agua dulce en nuestra dieta diaria, cada una tiene su función.

Por otro lado, para todos aquellos que quieran coger su propia agua -recordemos que después debe ser tratada- deben evitar la que proceda de la orilla, las playas muy frecuentadas y las desembocaduras de los ríos. Tampoco es conveniente aprovechar los días de oleaje o mar revuelto, es mejor esperar a que vuelva la calma. Una vez se cumplan estas precauciones, basta con adentrarse unos metros -el agua debe llegar, al menos, a los hombros- y sumergir la botella a medio metro de profundidad. Luego debe conservarse en un lugar fresco y sin luz, preferiblemente en un recipiente de cristal.

Bajo ningún concepto se debe ingerir agua del mar sin antes haber sido tratada y microfiltrada

En cuanto a su uso en la cocina, es tan sencillo como sustituir el agua del grifo que normalmente utilizamos por esta nueva variedad. Sin embargo, tal y como apuntan las marcas que comercializan con ella, el agua del mar debe cumplir unas proporciones exactas, pues no todos los alimentos reaccionan igual a su presencia. “Los hidratos de carbono, por ejemplo, absorben mucho más el sabor salado que las legumbres y no será lo mismo a la hora de elaborar una masa que preparar una sopa. Tendremos que prestar atención a la dosificación”, explican desde la fundación AquaMaris.

  • Para el marisco: 100% agua de mar

  • Para el pescado: 25% agua de mar, 75% agua dulce

  • Para el pulpo: 50% agua de mar, 50% agua dulce

  • Para las patatas: 25% agua de mar, 75% agua dulce

  • Para las verduras y legumbres: 25% agua de mar, 75% agua dulce

  • Para la carne y la pasta: 25% agua de mar, 75% agua dulce

  • Para el arroz: 25% agua de mar, 75% agua dulce

Además, “es muy importante no exceder la dosis diaria recomendada, que suele ser en torno a los 20 ml tomada y 100ml para hervir alimentos. [..] Siempre hay que tener en cuenta que el consumo diario de sodio es de 2.000 mg y no debemos de excederlo”, alertan desde el portal Cuerpo Mente.

Beneficios del agua del mar en la cocina

Una vez reveladas las advertencias relacionadas con su uso en la cocina, es justo repasar también sus propiedades y beneficios. No solo hablamos de la reducción del consumo de sal común, cuyo exceso está relacionado con dolencias tan preocupantes como los cálculos renales, la osteoporosis, la hipertensión, el asma o los accidentes cerebrovasculares. ¿Qué otras ventajas aporta el agua del mar a nuestra dieta diaria?

Foto: iStock.
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  • Cocinar con agua del mar proporciona a los alimentos un valor nutricional adicional, pues les aporta calcio, manganeso y yodo.

  • “Cuando cocinas con agua de mar logras realzar el auténtico sabor de los alimentos: no se trata solo de alcanzar ese equilibrio entre lo soso y lo salado, sino de enfatizar el gusto original de cada producto y cocerlo en su propio jugo”, defienden desde Mediterránea, empresa dedicada a la conservación y producción de alimentos y bebidas a base de este ingrediente.

  • Desde tiempos inmemoriales, los pescadores introducían el pescado y el marisco en agua marina para limpiarlos y mantener su frescura, dos cualidades que siguen vigentes en la actualidad.

  • La alcalinidad de este agua y su gran cantidad de magnesio ayudan a eliminar la bacteria Helicobacter pylori de los alimentos, reduciendo así el riesgo de sufrir una úlcera de estómago.

  • Favorece la regeneración celular, potencia el sistema inmunitario y comparte con el organismo su poder rejuvenecedor y preventivo.

  • Se trata de un ingrediente muy utilizado por aquellas personas que practican deportes de alto rendimiento, pues les aporta mayor energía para enfrentarse a la rutina de ejercicios.

  • El agua salada ayuda a los pulmones a eliminar toxinas y a aliviar el intenso dolor de los problemas reumáticos. Además, permite regenerar las células dañadas por la cirrosis.