Es uno de los suplementos más populares de Estados Unidos, con al menos 40 marcas dedicadas a su comercialización, y también en España es conocido desde hace décadas. El objeto del consumo del cartílago de tiburón radica principalmente en aliviar los síntomas relacionados con algunos tipos de cáncer, cuya eficacia se encuentra en entredicho desde hace algunos años. Una sospecha que no parece haber afectado a su acogida al otro lado del charco.

La pérdida de visión relacionada con la edad, la artrosis, la psoriasis, la cicatrización de las heridas o la artritis son también algunas de las dolencias y achaques vinculadas al poder 'milagroso' del cartílago de tiburón. Ante esta dualidad tan misteriosa y escéptica es imposible no cuestionar la auténtica validez de sus cualidades. ¿En qué consiste realmente el cartílago de tiburón?

En pro de las articulaciones

Tal y como exponen numerosas fuentes, el cartílago de tiburón es uno de los suplementos más utilizados por los deportistas. ¿El motivo? Su supuesta colaboración en el mantenimiento de las articulaciones. Este tejido elástico y sólido, que se extrae de la aleta del tiburón, es una excelente fuente de fósforo, calcio y colágeno marino, un tipo de macromolécula que sirve como tejido conectivo insoluble y se emplea en tratamientos antienvejecimiento, contra la artrosis y enfermedades del aparato locomotor.

Foto: iStock.
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Como hemos visto anteriormente, el cartílago de tiburón también es considerado un aliado frente a la degeneración macular y la artritis. En este último caso, el poder recae sobre el sulfato de condroitina, un compuesto que en pequeñas cantidades podría reducir inflamaciones e inhibir la formación de nuevos vasos sanguíneos en pro de la artritis reumatoide. Además, gracias a su aporte de proteínas de alto valor biológico, el sistema inmunológico ha encontrado en él al compañero perfecto para evitar las enfermedades virales presentes en el ambiente y el ataque de las bacterias, gracias a la estimulación de la producción de anticuerpos.

Para aprovechar estas supuestas cualidades basta con acudir a un herbolario o tienda especializada para adquirir el cartílago de tiburón a modo de cápsulas. Sin embargo, ante la desconfianza que ha surgido alrededor de su consumo, un gran número de expertos aconsejan informarse antes de las contraindicaciones o efectos secundarios que pueden acompañarle. ¡Toma nota!

¿Es tan bueno como parece?

A pesar de la lista interminable de propiedades medicinales que se le atribuyen al cartílago de tiburón, también son muchas las dudas que se ciernen sobre él. Y es que para evaluar y confirmar la eficacia de los beneficios antes expuestos se requiere un análisis científico más profundo y concluyente. Es decir, todas estas cualidades se basan únicamente en estudios aislados y conjeturas, algo que no convence a la comunidad médica ni a los consumidores más precavidos.

Foto: iStock.
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Eso sí, el cartílago de tiburón no deja de ser una terapia natural, por lo que sus efectos secundarios son de sobra conocidos al acompañar a otras muchas enfermedades. Hablamos de náuseas, dolor de estómago, fiebre, mal aliento, estreñimiento e incluso mareos. Es por eso que se recomienda ingerirlo con precaución. En cambio, el riesgo aumenta durante el embarazo y la lactancia, y si la persona en cuestión es alérgica al marisco o diabética.

No hay suficiente información científica para determinar la dosis apropiada para el cartílago de tiburón

No obstante, su mayor peligro parece ser una neurotoxina, llamada beta-metilamino-L-alanina, que está relacionada con el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas. Según un estudio efectuado por un grupo de investigadores americanos, publicado en 'The New York Times', se trata de un compuesto presente en el cerebro de personas con enfermedades de suma importancia como la esclerosis lateral amiotrófica o el alzhéimer.

Una vez expuestos los posibles inconvenientes, “el cartílago de tiburón es seguro para la mayoría de las personas cuando se toma en forma adecuada por vía oral por hasta 40 meses o cuando se aplica a la piel por un máximo de ocho semanas”, explican desde Sanitas. Pero ¿cuál es la dosis adecuada? Esta “depende de varios factores como la edad del usuario, la salud y varias otras condiciones. En este momento no hay suficiente información científica para determinar un rango de dosis apropiado para el cartílago de tiburón. [...] Asegúrese de seguir las instrucciones pertinentes en las etiquetas del producto y consulte con su farmacéutico, médico o profesional de la salud antes de usar”, concluyen desde el portal médico Medline Plus.