"La economía verde ha inspirado la producción ecológica y nos invita a consumir productos locales y de temporada y a evitar la agricultura y la ganadería intensivas. Recomiendan consumir menos carne y que esta sea ecológica o de producción sostenible. Para productos de orígenes lejanos podemos acudir al comercio justo, que garantiza un trato digno a los pequeños productores en países en desarrollo".

Así lo explica el estudio 'Otro consumo para un futuro mejor', elaborado por la OCU en colaboración con el Foro NESI de Nueva Economía e Innovación Social, presentado ayer en Madrid. La preocupación del consumidor por la sostenibilidad es una de las claves del futuro en el sector de la alimentación, tendencia que ya apuntó Alimente: tanto los datos de la consultora Nielsen, como las valoraciones de Ignacio García Magarzo, director general de Asedas, -la mayor asociación de supermercados de España-, inciden en lo mismo. La gran pregunta es cuál es el verdadero impacto de esta tendencia, ya que el informe de consumo del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación no saldrá hasta junio.

Según los expertos de la OCU, "el movimiento de decrecimiento y el movimiento de transición apuntan a regenerar el tejido social, económico y ecológico, para vivir dentro de los límites biofísicos del planeta, con filosofías como la permacultura, el compostaje y la regeneración de los ecosistemas. La economía social y solidaria está experimentando con nuevos modelos de supermercados de gestión cooperativa y comunitaria, donde los ciudadanos aportamos nuestro trabajo voluntario para acceder a productos sostenibles de calidad a un mejor precio. Promueven la compra directa al productor y los grupos de consumo".

El 73% declara que tiene en cuenta aspectos éticos y ecológicos a la hora de decidir sus compras

El informe de la OCU y el Foro NESI analiza cómo son los consumidores de hoy, cuál es su relación con las nuevas economías -que identifican con varios apellidos: 'circular', 'verde', 'colaborativa' y 'social y solidaria', entre otras, con qué barreras se encuentran y cuáles son las expectativas que depositan en sus decisiones de consumo para que contribuyan a mejorar el mundo.

Herramienta de cambio

Los resultados provienen de una encuesta representativa de la población española a 1.284 personas, las conclusiones extraídas de tres grupos de discusión con consumidores comprometidos con el consumo responsable, una encuesta exploratoria a 340 personas para medir los hábitos de este tipo de consumidores y de 26 entrevistas realizadas a expertos en consumo sostenible y nuevas economías.

Según se desprende del informe, los consumidores dan cada vez más importancia a la vertiente ética en las compras. De hecho, el 73% de los encuestados por la OCU declara que tiene en cuenta aspectos éticos y ecológicos en sus decisiones de consumo. Además, el 62% de los españoles cree que su consumo es una herramienta muy potente para cambiar el mundo y el 57% se siente identificado con los mensajes de las nuevas economías al servicio de las personas y del planeta, a pesar de que la mayoría de ellas aún no conoce bien estas iniciativas.

Una buena parte considera que el precio, la falta de información y la escasez en el mercado son las barreras

Por otro lado, el estudio revela que los consumidores que están receptivos a consumir de manera más sostenible se encuentran con barreras como la falta de información (60%), el precio (58%), la accesibilidad (54%) o incluso la dificultad para encontrar empresas responsables (52%).

Ecológicos más caros

En cuanto al precio, a pesar de que a menudo las opciones certificadas como más éticas, bio o eco, son más caras que las que no lo están, el 10% de los encuestados reconoce que estaría dispuesto a pagar un sobrecoste sin condiciones y para cualquier tipo de producto. Este porcentaje se amplía ligeramente si ese sobreprecio es pequeño (36%) o si se trata de productos específicos y que se refieren a cuestiones con las que están especialmente sensibilizados (24%).

"Los españoles practican ya un consumo más consciente y reflexionan más sobre sus decisiones"

Según la OCU, los consumidores son conscientes de que la coherencia completa es difícil de llevar a cabo, pues hay muchos matices que se desconocen, se recibe información contradictoria y es fácil que surjan dilemas. "Sin embargo, también es evidente que los usuarios españoles practican ya un consumo más consciente, reflexionan más sobre el impacto de sus decisiones y miran más allá de sus intereses individuales a la hora de hacer la compra", explican sus expertos.

Reparto de bolsas reciclables en un comercio de la cadena Woolworths en Sídney (EFE)
Reparto de bolsas reciclables en un comercio de la cadena Woolworths en Sídney (EFE)

Además, la encuesta destaca que aquellas personas que ya están implicadas en las nuevas economías, adoptan de manera sistemática hábitos y decisiones de consumo más sostenibles. Es decir, existe correspondencia directa entre ideas y hechos: a más conciencia de los problemas, más hábitos de consumo sostenible se adoptan. Son conclusiones bien argumentadas, aunque carezcan aún de datos concluyentes.

Nuevas economías

Un 71% de encuestados declara evitar comprar productos sobreenvasados: "En el último año hemos asistido a un aumento en la concienciación del daño que los plásticos causan en el medio ambiente, especialmente en los océanos. Este tema se ha transmitido a través de medios de comunicación, documentales, publicidad, campañas como 'Desnuda la fruta' y políticas públicas como la prohibición de bolsas de plástico gratuitas en las tiendas. Los datos de esta encuesta confirman que también ha calado en muchos ciudadanos, que ya tienen en mente evitar los plásticos innecesarios en su consumo".

En la última década los supermercados han ganado terreno, mientras que las tiendas tradicionales se resienten

La objeción más remarcable reside en que la muestra no es muy significativa y el contexto del estudio refleja más la percepción y deseos de los encuestados que su impacto real. Sin embargo, lo cierto es que las últimas encuestas y datos de consumo se hacen eco de la misma tendencia al alza. Lo que no está tan claro es que vaya a repercutir, por ejemplo, en las pequeñas tiendas o en las tradicionales.

Horizonte lejano

De hecho, los supermercados lideran el segmento del consumo en alimentación fuera de los hogares con mucha diferencia -según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación publicados en 2018- y han tomado nota del nuevo modelo, tanto de los productos sostenibles, como los de proximidad, por lo que parece poco probable que se vean desbancados en los próximos resultados.

El fenómeno se observa desde hace más de una década: los supermercados ganan terreno, mientras que las tiendas tradicionales se resienten. El único nicho en el que disponen de margen de crecimiento son los establecimientos de tipo ecológico con un perfil en cierta medida 'premium' para rentas altas, como explicaron a Alimente los expertos de la consultora Nielsen. Aún así, el mercado ofrece posibilidades, ya que el propio director de Asedas argumentó hace unos días que las leyes del mercado provocarán una presumible reducción de los precios de los productos ecológicos. Nadie se atreve en cambio a esbozar un horizonte.