En Berkeley, California, la tasa de las bebidas azucaradas lleva en vigor tres años, en Cataluña uno y medio, en Reino Unido apenas uno. A pesar de las diferencias de las tres medidas impositivas, todas están logrando su principal objetivo: reducir el consumo de azúcares añadidos. Un reciente estudio de la Universidad de California remarca que el más veterano de los tres, la tasa municipal de Berkeley, ha tenido como resultado un caída del 52% del consumo, más de la mitad en apenas tres años.

Tanto la OMS como la práctica totalidad de la comunidad científica y los médicos clínicos llevan años reclamando medidas para limitar y reducir la ingesta de azúcares añadidos que, según numerosos estudios, tienen una relación directa con la pandemia de obesidad, sobrepeso y diabetes tipo 2 en los países desarrollados.

En Cataluña, tal y como explicó a Alimente Miguel Ángel Royo Bodón, decano del Instituto de Salud Carlos III, la medida ha tenido ya un impacto significativo, con una reducción del 25%, según los primeros datos que adelanta de una investigación del Instituto de Salud Carlos III en colaboración con la OCU. Las conclusiones del primer estudio en España liderado por Miguel Ángel Royo están siendo revisados actualmente por una publicación científica, pero transitan por la misma senda que el de la Universidad de California: la tasa está siendo efectiva.

En Reino Unido, el más ambicioso de todos ya que es de ámbito nacional e incluye a un gran número de productos, ha tenido también un notable efecto en el consumo y sobretodo ha obligado a los fabricantes a reducir la cantidad de azúcar de sus bebidas para escapar al impuesto, que era también uno de los objetivos. Así, la sombra del 'estado niñera' y la argumentación en contra de la medida motivada por el supuesto 'afán recaudatorio' comienzan a diluirse.

Los fabricantes apuntan al afán recaudatorio y de desconexión, pero los médicos valoran su resultado

Es indudable que los impuestos suelen ser impopulares, más aún si son directos, cuando se traslada un sobrecoste al ciudadano independientemente de su poder adquisitivo. Así lo explicaba a Alimente Josep Puxeu, director general de Anfabra, la mayor asociación de fabricantes de estas bebidas en España -entre las que están Coca-Cola Iberia y Pepsico-, los más críticos con una medida de este tipo. Los responsables de Coca-Cola Iberia fueron más lejos cuando aseguraron a Alimente que no solo estaban pensados con afán recaudatorio, sino que su verdadero objetivo era el de desarrollar una normativa propia al margen de la española, como parte del proceso independentista de la Generalitat.

De Rajoy a Sánchez

Lo que no explican es que el impuesto estuvo encima de la mesa del anterior Gobierno de Mariano Rajoy para aplicarse al conjunto de toda España -aunque se decidiera retirarlo en el último momento-. Más recientemente la directora de la AESAN, Marta García, ya del Ejecutivo de Pedro Sánchez, aseguró a Alimente que en Sanidad estaban estudiando todas las posibilidades y que seguían precisamente muy de cerca la evolución de la medida en Cataluña. Una de las mayores barreras entonces para relanzar la idea de un impuesto en toda España fue la imposibilidad del Gobierno de Sánchez de pactar unos presupuestos generales, lo que ha desencadenado la convocatoria de elecciones en abril.

En Berkeley y Reino Unido, el impuesto se destina a programas saludables, a diferencia de Cataluña

La propia OCU fue crítica cuando el anterior Gobierno planteó el impuesto y tras la aprobación de la tasa por parte de la Generalitat de Cataluña. Sin embargo, después de colaborar con el Instituto Carlos III y tras los resultados preliminares del primer año, han cambiado de opinión. El sobrecoste de las bebidas en Cataluña es apenas de tres céntimos por cada lata de 33 cl y, sin embargo, el efecto en la reducción de su consumo ha sido importante. Según el director de la investigación, Miguel Ángel Royo, se debe a que tiene un efecto doble: “Es una medida que golpea precisamente en un segmento de la población sensible a un aumento de precio ya que observamos que en términos generales hay un mayor consumo de este tipo de bebidas entre las rentas más modestas”.

Mejor prevenir

Lo que defiende el lobby médico, en el que que se encuentra la Sociedad de Epidemiología de España, es un impuesto cuya recaudación se dedique a financiar programas de alimentación saludable o incluso una subvención de otros productos que resulten caros en la cesta del consumidor, como pueden ser determinadas frutas. En Berkeley, un impuesto local al que le siguió de cerca los de Oakland y San Francisco, mantiene como en Reino Unido este principio ya que está dedicado a fomentar hábitos y dietas saludables mientras que en Cataluña no.

Coca-Cola niega que la tasa haya tenido efecto en las ventas, pero apuestan fuerte por sus líneas cero

A pesar de los prometedores datos, los investigadores de la Universidad de California reconocen que el estudio tiene limitaciones ya que Berkeley es una ciudad con una alto nivel de renta y educación. Lo más llamativo es que en España, sin embargo, lo que ha observado el estudio del Instituto Carlos III y la OCU es precisamente lo contrario.

Los grandes fabricantes niegan, en cambio, que la tasa de Cataluña haya tenido apenas efecto en su volumen de ventas, pero siguen avanzando en cambio en la reducción de azúcares de su gama de productos mientras promocionan todas sus líneas cero. Mejor prevenir que curar. Es la misma filosofía que quiere trasladar la comunidad médica: cuanto menor sea la ingesta de azúcares añadidos, menos probabilidades habrá de desarrollar obesidad, sobrepeso, diabetes tipo 2, además de las enfermedades cardiovasculares.