Un sector creciente de la población observa con cierto desagrado las frutas y verduras embaladas en plástico, un mal endémico que se agrava con el tiempo. De hecho, hace un año saltó a la palestra una campaña en las redes sociales titulada #DesnudaLaFruta, donde se acusaba a la industria del uso indiscriminado y a veces absurdo de este material. En ella se animaba a los consumidores a fotografiar y denunciar aquellas frutas encerradas en plástico de usar y tirar. La propuesta sacó a la luz solitarias cebollas embaladas en bandejas de poliestireno y plástico film que, lejos de asumir como un fenómeno normal, quisieron denunciar todos los que se sumaron a la llamada del blog 'Hipótesis Gaia'.

“Estos productos no se necesitan. Las alternativas son tan sencillas que no hay excusa que justifique estas prácticas. Hay muchas maneras de evitar el plástico cuando compras estos productos. Puede que sacando los colores a los que deciden las estrategias de venta cambiemos algo”, explica Isabel Vicente, ingeniera agrícola, responsable de la web y creadora del movimiento.

Finalmente, parece que un laboratorio de Portugal ha hecho suyas las reivindicaciones de esta campaña que sigue vigente, pues su fecha de caducidad la determinará un cambio en el sector que -lamenta su impulsora- todavía no ha llegado. Sin duda alguna, el reciente hallazgo realizado por el Centro de Investigación de Montaña del Instituto Politécnico de Bragança (Portugal), que lleva años indagando sobre cómo reducir los plásticos, podría ayudar mucho a esta causa.

¿El 'adiós' a los plásticos?

Foto: iStock.
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Su nombre es spraysafe, un portento que emplea extractos de plantas con capacidad antioxidante, conservante y antimicrobiana cuyo origen, por supuesto, no pueden desvelar. De hecho, sus ideólogos todavía no han culminado el proceso de inscripción de la patente. Al frente de esta investigación encontramos a Isabel Ferreira, una notable científica que, junto a otras colegas del mismo centro, ha sido incluida en el top mundial de investigadores gracias a su excepcional trabajo y por ser la autora de artículos que han sido citados en numerosas ocasiones en el último año.

Si se cumplen los pronósticos, este método revolucionario cambiará por completo la forma actual de conservar los alimentos sólidos como los "embutidos, las frutas partidas o las setas", pues con los líquidos es ineficaz. En el centro de investigación esperan que en un periodo relativamente corto pueda empezar a emplearse, aunque es cierto que todavía necesita el visto bueno de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés). Además, este sistema basado en un polímero extraído de las algas, que le otorgan una consistencia gelatinosa e ingredientes de base natural, puede ser también muy rentable para la industria, no solo para el medio ambiente.

La Universitat Jaume I también se suma

Foto: iStock.
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Por supuesto, este centro de investigación no es el único que se devana la cabeza tratando de dar con nuevos métodos de conservación capaces de jubilar al plástico, que se ha revelado como un auténtico monstruo ambiental. En esta línea trabaja el Grupo de Polímeros y Materiales Avanzados de la Universitat Jaume I de Castellón (UJI). El equipo de científicos participa en un proyecto europeo, que cuenta con la financiación del programa Horizonte 2020, que investiga el diseño de envases biodegradables. “Es un tipo de plástico que no se produce con derivados del petróleo, sino con bacterias obtenidas de subproductos de la industria alimentaria, como el suero lácteo o el desecho del proceso de prensado de frutas para obtener zumos”, explica Luis Cabedo, profesor de Ciencia de los Materiales del Departamento de Ingeniería de Sistemas Industriales y Diseño de la UJI.

Ahora es el momento de ver qué tal funcionan los resultados de la investigación. Para averiguarlo, probarán este tipo de plástico en productos frescos como la carne, las frutas, las verduras y la pasta fresca. Todos ellos, sin duda alguna, generan un gran volumen de residuos que con este invento podríamos extirpar de raíz.

Spraysafe es un método revolucionario de conservación basado en un polímero extraído de las algas

Un ejemplo más lo tenemos en la iniciativa YPACK, financiada también por el programa H2020, con la que se pretende poner en marcha la economía circular en los envases. Así, el objetivo es desarrollar soluciones de envasado de alimentos basados en el uso de polihidroxialcanoatos (PHA), es decir, plásticos obtenidos a partir de bacterias. Esto va mucho más allá del concepto 100% reciclable, que se ha quedado obsoleto, apostando por un origen 100% renovable y completamente biodegradable y compostable. Por lo tanto, el mapa nacional e internacional se está llenando de nuevas propuestas sostenibles que tienen el plástico en el punto de mira.

Lo cierto es que el empeño de los consumidores en muchas ocasiones funciona y propicia los cambios. Además, seguir sus dictados puede resultar más beneficioso para la empresa comercializadora que hacer oídos sordos y permanecer impasible. Un ejemplo palmario lo encontramos en el empaquetado sostenible de Smurfit Kappa. A este fabricante, un proveedor de fruta fresca de Polonia le pidió una alternativa más sostenible a las cajas de madera que empleaba para el envasado de sus fresas. Un equipo de especialistas analizó el empaquetado y todos los aspectos de la cadena de suministro. De esta manera, pudo reemplazarlas por cajas de cartón. El cambio ha ayudado al proveedor, según relatan, a aumentar sus ventas en un 50%.