El bicarbonato de sodio y el vinagre pueden hacer muy buenas migas colaborando en una causa común: eliminar los restos de pesticidas que quedan sobre la piel de las frutas y las verduras. Lo cierto es que ambos, con mayor o menor fortuna, son empleados en muchos hogares para la limpieza de cualquier vestigio de dicha sustancia en los alimentos. Pero ¿son realmente eficaces? Al parecer su fama no es infundada, a la luz de un reciente estudio.

Es cierto que muchos consumidores son muy escrupulosos y ya tienen asumida esta costumbre antes de ingerir los alimentos. Mientras que otros simplemente colocan la fruta bajo un chorro de agua para ponerse a salvo de cualquier residuo de pesticida. Sin embargo, aunque esta pauta es buena, el trámite de la limpieza requiere un poco más de esmero. Un buen ejemplo de ello son los resultados de una investigación centrada en analizar la efectividad de preparados caseros para eliminar los residuos de los plaguicidas empleados durante el cultivo de la fruta y la verdura.

Debemos tener presente que, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, un 85% de los productos analizados en 2015 presentaban restos de pesticidas. Aunque es cierto que en todos los casos detectados se situaba dentro de los umbrales considerados seguros.

El mejor método de limpieza

Foto: iStock.
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Sin embargo, la investigación de la que nos hacemos eco, y que ha sido realizada por un grupo de investigadores de la Universidad de Massachusetts Amherst, demuestra que una solución con bicarbonato sódico podría ser el remedio casero más eficaz para este menester. En concreto, el estudio se centró en tres mecanismos de limpieza: la lejía, el agua del grifo y el bicarbonato sódico. El objetivo principal era dilucidar su eficacia para la eliminación de posibles restos de pesticidas. El resultado reveló un ganador incuestionable: el bicarbonato sódico. Esto es porque, al parecer, los pesticidas se degradan más rápidamente en este compuesto, lo que facilita su eliminación física mediante el lavado. Únicamente necesitamos mezclar una cucharadita de bicarbonato de sodio, aproximadamente, en dos tazas de agua.

Por su parte, la lejía sirve para eliminar las posibles bacterias y gérmenes que hayan podido proliferar en la piel. Así, en países como Estados Unidos, la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés) requiere que los productores de manzanas remojen la fruta durante dos minutos en lejía mezclada con agua, con el ánimo de erradicar las bacterias y otras sustancias orgánicas. Sin embargo, este método no funciona con los pesticidas.

En cualquier caso, el bicarbonato sódico tampoco actúa a la hora de eliminar los residuos que han penetrado la piel de la manzana. Por lo tanto, su efectividad se limita a la piel de las frutas, no va más allá de esta. Dicho estudio, que se centró en la manzana, no incluye otro método de limpieza que goza de gran popularidad en el hogar: el vinagre. Además, se ciñó únicamente a la presencia de dos pesticidas y pasó por alto la gran cantidad de residuos de plaguicidas que también se pueden encontrar en la superficie de este producto.

Bajo el grifo y con cepillo

Foto: iStock.
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Por otro lado, el agua del grifo tampoco es una mala opción. Así lo consideran los expertos del National Pesticide Information Center (NCPI), que nace del acuerdo de cooperación entre la Universidad Estatal de Oregón (OSU) y la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA). Desde este organismo recalcan que, cuando la comida llega a la tienda de comestibles, los vestigios de cualquier tipo de plaguicida se sitúan generalmente muy por debajo del límite legal.

Aun así, nos recomiendan poner en práctica un sencillo truco que reduce un poco más los niveles. Según este organismo, lavar la fruta o la verdura bajo el agua corriente ayuda a eliminar más residuos que introduciéndolas en un recipiente con agua. Sin embargo, hay quienes continúan empeñados en remojar los alimentos en un cuenco creyendo que así consiguen mejores resultados. Además del agua corriente, podemos reforzar la limpieza con un cepillado.

Los pesticidas se degradan más rápidamente en el bicarbonato de sodio, lo que facilita su eliminación

“Pelar o cepillar alimentos como las patatas con un cepillo de cerdas o hebras firmes, o frotar frutas suaves como los duraznos bajo agua corriente es la mejor manera de eliminar estos residuos. Sin embargo, los residuos de pesticidas se pegan mejor a las frutas que tienen pieles cerosas o pieles suaves. Más aún, si los alimentos fueron tratados con parafinas o ceras, es posible que algunos residuos de pesticidas queden atrapados debajo de estas sustancias”, explican en la web del NCPI.

Respecto a los jabones o detergentes concebidos para eliminar estos restos, los expertos aseguran que no se ha comprobado que sean más eficaces que el agua por sí sola: “Esto se debe a que el agua es muy eficaz en quitar algunos residuos superficiales. Cabe señalar que ningún método de lavado es 100% eficaz”. A esto se añade que algunas frutas y verduras tienen poros. Así, los jabones de limpieza o la lejía pueden quedar atrapados o ser absorbidos por los poros, de tal forma que es muy difícil que se desprendan una vez que han sido aplicados.