Los errores más comunes a la hora de preparar el táper para el trabajo
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PLANIFICACIÓN Y MUCHO CUIDADO

Los errores más comunes a la hora de preparar el táper para el trabajo

Aunque muchos seguirán teletrabajando ante el aún imparable avance del coronavirus, otros se verán obligados a preparar un táper para comer en la oficina. Aquí van algunos consejos

Foto: Foto: iStock.
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Teletrabajo y coronavirus aparte, algo tan habitual como comer en la oficina conlleva mucha responsabilidad, pues la mayoría de personas cometen graves errores que finalmente pueden afectar a su estado de salud. Por ejemplo, hay que evitar encargar comida de restaurantes cercanos, siendo la mejor opción la comida casera. También es habitual alimentarse a base de snacks ante la pereza que provoca, en muchas ocasiones, ponerse el delantal. Comer frente al ordenador, hacerlo con mucha prisa para volver al trabajo cuanto antes o acompañar el plato del día con refrescos y bebidas azucaradas son otras costumbres que poco a poco hay que ir solventando.

No obstante, incluso aquellos que ponen a prueba sus dotes culinarias al llegar a casa, para así tener un buen plato de comida al día siguiente, cometen errores. Nadie es perfecto. Bajo esta premisa, ¿qué descuidos debemos solucionar para comer adecuadamente en el trabajo?

Planificación ante todo

Una de las peores cosas de recurrir siempre a los táperes es la monotonía. Al final hacemos todas las semanas la misma comida, pues apenas tenemos tiempo de innovar al llegar a casa. El cansancio suele hacer mella en nuestra creatividad. Para evitar este problema, lo mejor es planificar un menú el fin de semana, para así poder organizar y gestionar las compras según los platos que formen parte de él. Además, estaremos mucho más libres y relajados para buscar y practicar nuevas recetas.

El aliño de las ensaladas

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Muchas personas suelen optar por ensaladas varios días a la semana, es un plato rápido, nutritivo y, dependiendo de los ingredientes, muy sabroso. Uno de estos acompañantes suele ser el aliño, el cual solemos incluir antes de ir al trabajo. Grave error. Lo mejor es llevarlo en un recipiente aparte para utilizarlo en el momento. De lo contrario, las verduras y hortalizas pueden quedar mustias y blandengues al haber estado en remojo varias horas.

El vidrio, el mejor aliado

La mayoría de táperes que nos acompañan al trabajo son de plástico; no obstante, no debemos coger al primero que se cruce en nuestro camino. Los tipos 2, 4 y 5 son los más recomendables ya que se pueden calentar en el microondas. Eso sí, siempre sin tapa. Para conocer esta información, basta con mirar la parte baja del recipiente. En cambio, si queréis eludir este paso, los táperes de vidrio son los más adecuados: respetan el medio ambiente, son muy resistentes, no alteran el sabor de los alimentos y soportan temperaturas extremas, tanto frío como calor.

Cerrar el táper caliente

Foto: iStock.
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Cuando preparamos nuestro próximo manjar, lo normal es meterlo en el recipiente cuando esté terminado, taparlo e introducirlo directamente en el frigorífico o el congelador. Sin embargo, este acto reflejo es también una equivocación. Hay que respetar la cadena de frío; es decir, debemos dejar que el plato se enfríe a temperatura ambiente antes de cerrar el táper y guardarlo. Tampoco es buena idea mezclar en un mismo condumio alimentos crudos con otros calientes.

Demasiada cantidad

La tendencia general es llevar a la oficina más cantidad de comida de la que realmente podemos consumir después. Una práctica que se ve acrecentada por el tamaño de los táperes, que no suelen ser equivalentes a una ración normal. Con el objetivo de no sentirnos demasiado hinchados, lo que puede provocar cierto aletargamiento o molestias digestivas, y no desperdiciar la comida que tanto esfuerzo nos ha costado preparar, lo mejor es concretar el tamaño adecuado de la ración. Para ello, podemos poner primero los alimentos en un plato para calcular mejor la medida.

No lavar el táper

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Acabamos de comer, apuramos las sobras con un trozo de pan y volvemos a guardar el táper en nuestra mochila. Un proceso que se repite en la mayoría de oficinas varias veces al día. No obstante, es mejor acudir antes al cuarto de baño para lavarlo ligeramente con un poco de agua; si no, provocaremos que los olores se acumulen, los restos se endurezcan y el recipiente se estropee mucho antes.

¿Sabes descongelar?

Puede que muchos se enfrenten a este proceso sacando únicamente el táper del congelador y dejándolo en la encimera. Sin embargo, es importante tener en cuenta otros aspectos. Por ejemplo, es mejor hacerlo el día anterior para que los alimentos se tomen su tiempo y no se queden sin descongelar. Si lo hacemos el mismo día, es posible que nos veamos obligados a terminar la jugada en el microondas y este cambio brusco de temperatura puede aumentar el riesgo de intoxicaciones. Además, los expertos también recomiendan utilizar bolsas isotérmicas o placas de hielo para mantener fresca la comida durante el trayecto al trabajo, así como dejar el táper en la nevera hasta su consumo.

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