La primavera por fin ha llegado y con ella el calor, los árboles en flor, la vida en la calle y la temida astenia primaveral, una sensación de decaimiento físico y mental que va acompañada de síntomas como somnolencia, irritabilidad, inapetencia, ansiedad o incluso cefaleas. Afortunadamente, son muchos los alimentos que regresan al mercado con esta estación, frutas y verduras de temporada que ahora lucen en todo su esplendor y llenan nuestra cesta de la compra de color y sabor.

Y es que según los expertos, aunque actualmente podemos degustar todos estos productos en cualquier época del año, recurrir cada trimestre a los alimentos de temporada conlleva una serie de ventajas como, por ejemplo, una mejor conservación de los mismos, un mayor aporte de nutrientes y sustancias fitoquímicas, un ahorro de dinero, una mayor variedad en nuestros platos y, por supuesto, más sabor, ya que se cultivan con el clima y el ciclo natural que requiere su crecimiento.

Bajo esta premisa, ¿a qué alimentos debemos recurrir durante los próximos meses para sacar el máximo partido a nuestra cocina? Las naranjas, las fresas, las cerezas, la piña, los espárragos, los pimientos, la berenjena y la alcachofa son algunos de ellos, pero afortunadamente no son los únicos.

Guisantes

Foto: iStock.
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Tal y como acabamos de ver, es posible comer guisantes durante todo el año, especialmente si se recurre a aquellos que están congelados, pero los guisantes frescos son una legumbre 100% primaveral. Según exponen diversas fuentes, 150 gramos de este alimento cubren la mayor parte de las necesidades diarias de vitamina C y K, siendo la primera un gran aliado para combatir las alergias de forma natural, tan habituales en esta época; y preparar la piel para los primeros rayos de sol. Además, incluyen fósforo, hierro y magnesio, tres de los minerales más importantes para nuestro organismo. Sin olvidar que mejoran nuestro estado de ánimo, controlan el colesterol y favorecen el desarrollo y la regeneración.

Albaricoques

El primo hermano de los melocotones y las ciruelas, dos de las frutas que más triunfan en el mercado, hace su entrada triunfal al llegar la primavera. Y no es para menos, pues su presencia nos proporciona una dosis extra de fibra y betacarotenos, sustancias antioxidantes que nos ayudan a cuidar la piel, las uñas y el pelo, mejoran nuestra visión, nos protegen de los radicales libres y retrasan los signos del envejecimiento. También es una fruta excelente para las personas con hipertensión y sobrepeso, ya que apenas tiene calorías. Además favorece el funcionamiento del sistema inmunológico y cuida la mucosa del tracto digestivo, convirtiéndose en un complemento más a la hora de tratar problemas de estómago e intestino delgado.

Habas

Foto: iStock.
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Esta legumbre cuenta con el mismo número de seguidores que de detractores; sin embargo, nadie puede negar los beneficios que su consumo aporta a nuestra salud. Ideal para dar consistencia a guisos y estofados, o incluso para elaborar una ensalada fuera de lo normal, las habas son una importante fuente de fibra y ácido fólico, también conocido como vitamina B9, responsable de proteger las células sanas, formar el sistema nervioso y controlar la hipertensión, entre otras funciones. Tienen un índice glucémico muy bajo, por lo que son muy recomendables para las personas con diabetes, y poseen interesantes propiedades diuréticas y depurativas.

Nísperos

Otra fruta que no disfruta de la popularidad que merece, pues es mucha la competencia a la que debe hacer frente cada año. De origen chino, el níspero es rico en vitaminas A, B y C, fibra, minerales como el hierro, el potasio, el calcio, el fósforo y el manganeso, y pectina, una fibra natural que disminuye los niveles de colesterol en sangre al reducir su reabsorción y eliminarlo a través de la excreta. Asimismo, resulta muy beneficioso en casos de enfermedades renales, ya que tiene un poderoso efecto desintoxicador; diarrea, problemas cardiovasculares y digestiones pesadas.

Hinojo

Foto: iStock.
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Aunque su uso en la cocina no esté todavía muy generalizado, el hinojo es una planta medicinal que se utiliza desde tiempos inmemoriales para aliviar los trastornos digestivos y estomacales. Detrás de esta cualidad se encuentran sus propiedades diuréticas, muy útiles también contra la retención de líquidos, la hipertensión arterial y los episodios de gases y flatulencias. Por otro lado, tiene un alto contenido de antioxidantes y anetol, un compuesto orgánico con propiedades antiinflamatorias que mantiene a raya numerosas enfermedades. También se ha demostrado su capacidad para reducir los síntomas de la menopausia o tratar el síndrome premenstrual.

Rábano

Los rábanos son una hortaliza, cuya raíz es comestible, que pertenece a la familia de la col y el nabo, y que presenta unas propiedades organolépticas sin igual, sobre todo en primavera. Por ejemplo, al ser rico en fibra, es un alimento que ayuda a regular el tracto intestinal, facilita la digestión y alarga la sensación de saciedad, siendo un ingrediente a tener en cuenta si se sigue una dieta de pérdida o control de peso. Además, es un excelente antioxidante, por lo que previene el envejecimiento, estimula la producción de glóbulos rojos y protege el sistema inmunológico. Entre sus nutrientes destacan las vitaminas del grupo B y minerales como el magnesio, el hierro, el potasio y el yodo.

Aunque normalmente relacionamos los productos de temporadas con las frutas y las verduras, lo cierto es que la carne y el pescado también se ven influidos por esta estacionalidad. Entre las especies que sobresalen durante la primavera encontramos el cordero, el cochinillo, la codorniz, el capón, el congrio, el camarón, el rodaballo, las cigalas o el arenque, además del resto de opciones que normalmente habitan en el mercado.