El verano es posiblemente para muchos el momento más deseado del año, sobre todo si tenemos la suerte de vivir cerca de la playa o de pasar a nivel del mar la temporada estival. Sin embargo, los excesos pueden pasar factura. Craso error: se puede disfrutar igual de las vacaciones sin comprometer la salud.

Ya no solo hablamos de los habituales kilos de más que se suman a la báscula tras pasar unos días libres totalmente despreocupados. Si tenemos algún tipo de patología médica o tendencia a ella (hipertensión, colesterol, diabetes o cualquier otro problema) y nos pasamos con las comidas y bebidas en el chiringuito, la salud se puede resentir. Y sin duda, esto es mucho más importante que el factor físico.

No se trata de imponernos una dieta también en vacaciones, pero sí de saber disfrutar de la comida sana.

Comida sana (y deliciosa) en el chiringuito

Vamos a ver algunas ideas para pedir al camarero en el chiringuito a cualquier hora del día, tanto si vamos a desayunar como a almorzar, merendar o cenar. Cualquier momento es bueno para disfrutar del sol, de la playa y de nuestros amigos o familias junto a un delicioso plato de comida.

Desayuno

Es el momento de que olvidemos los churros ricos en grasas o la bollería industrial ultraprocesada y descubramos el placer de un desayuno sano que nos cargue las pilas y dé un aporte nutritivo de calidad.

Un café con leche, un té verde o un zumo natural estará mejor acompañado con las clásicas tostadas con tomate natural y aceite de oliva, una opción cardiosaludable, que ayuda a reducir el colesterol gracias a su riqueza en grasas insaturadas y que además es rica en fibra.

Comida

A la hora de la comida sería un sacrilegio no aprovechar la cercanía con el mar para consumir pescado. Por ejemplo, el espeto de sardinas nos ayuda a comer pescado azul con un sabor delicioso. Es una rica fuente de ácidos grasos omega 3, vitamina D, hierro, potasio y fósforo. Son saludables para la salud del corazón, controlar los niveles de colesterol, mejorar la memoria, contribuir al mantenimiento muscular y ayudar a absorber mejor el calcio.

La forma tradicional de servirlas en la playa es ensartadas en una cañita y cocinadas al fuego de una parrilla, barbacoa o simplemente una hoguera. En cualquier caso, si eliges cualquier otro tipo de pescado, mejor que sea siempre una parrillada en vez de una fritura.

Foto: iStock.
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También podemos disfrutar de la clásica paella marinera. Es el plato estrella de los chiringuitos de playa y además de estar deliciosa nos da un buen aporte nutritivo, especialmente de vitamina A y omega 3. Es una de las formas más sencillas de comer pescado y una manera diferente de seguir con un buen aporte de proteínas, incluso en verano, sin tener que recurrir al pollo que tanto comemos en casa el resto del año. La paella de marisco se recomienda en casos de anemia, falta de vitaminas o predisposición a sufrir enfermedades cardiovasculares. Además es un plato que gusta a toda la familia y que, según el chiringuito, le darán un toque final diferente.

Como entrante, los imprescindibles son siempre una buena ensalada de tomate o un gazpacho o salmorejo. En cualquiera de los tres casos aprovecharás las propiedades del licopeno, muy bueno para cuidar también el corazón y prevenir ciertos tipos de cánceres. Si no queremos la típica ensalada de tomate y lechuga, podemos optar por una ensalada de tomate y atún (rica en proteínas de alto valor biológico) o de tomate y aguacate (una fuente natural de ácidos grasos monoinsaturados.

Merienda

Para la merienda realmente no debemos complicarnos mucho. Lo bueno del verano es que con el calor lo que más nos pide el cuerpo son alimentos fresquitos. Deberíamos sustituir los helados calóricos por frutas de temporada (sandía, melón…) para cargarnos de vitaminas.

Foto: iStock.
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Cena

En la cena priman los alimentos más ligeros para no quedarnos muy pesados. Los mariscos y relacionados (gambas, mejillones, almejas, pulpo…) son fáciles de digerir y muy ricos en fósforo, excelente para cuidar la actividad cognitiva. Una parrillada de pescado siempre será mejor opción que una fritura.

Cuidado con las bebidas

Pero casi tan importante como lo que comemos es también lo que bebemos. Es crucial que nos mantengamos bien hidratados a base de agua y evitemos los refrescos y bebidas carbonatadas. El alcohol es otro de los grandes enemigos de la salud y de la dieta: el aporte calórico es muy elevado y su nivel nutritivo nulo.

El alcohol es uno de los grandes enemigos de las dietas en verano: hay que moderar su consumo

Además, debemos recordar que los zumos, aunque deliciosos y ricos en vitamina, pierden la mayor parte de la fibra contenida en la fruta, por lo que cuando los tomamos, ingerimos una mayor cantidad de azúcares (fructosa, en este caso) que si comiésemos la pieza de fruta entera.

Cuidarnos en verano es posible

Como vemos, todas las comidas que hemos propuesto son deliciosas, saludables y no van en contra de la dieta. El verano es una buena época para cargarnos de vitaminas y antioxidantes a la vez que nos hidratamos y nos alimentamos de forma sana. Tan solo tenemos que evitar los excesos todos los días y reservarlo para ocasiones especiales, como la primera y la última noche, los fines de semana o cuando tengamos una salida señalada.