Su origen se sitúa en Asia Central (Persia y Mesopotamia), donde se cultiva desde épocas remotas (5000 a 4000 a.C.). En España, probablemente fue introducido por los fenicios y, posteriormente, los romanos extendieron su cultivo, desde donde llegaría hasta América. Hablamos del almendro.

Los almendros españoles se concentran en comunidades del litoral mediterráneo: Cataluña, Valencia, Baleares, Andalucía, Murcia y Aragón, así como en algunas zonas más orientales de Castilla-La Mancha, sobre todo en la provincia de Albacete. Nuestro país, el segundo productor mundial de almendras tras EEUU. Y lo más importante, se ha duplicado su demanda en los últimos 10-12 años en el mundo: ha pasado de 600.000 toneladas a 1,2 millones de toneladas y el consumo se ha ido incrementando al mismo ritmo.

Foto: iStock.
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Y ahora llega la mejor noticia: un equipo internacional, entre los que se encuentran científicos españoles, ha logrado la secuenciación del genoma completo de la almendra, lo que ayudará a erradicar los ejemplares amargos y beneficiará a los productores. En el nuevo estudio, publicado en la prestigiosa revista ‘Science’, han participado investigadores españoles, daneses e italianos encabezados por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), con Raquel Sánchez Pérez, del Grupo de Mejora Genética de Frutales del Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura.

Alimente ha hablado con ella y nos cuenta que "la idea de esta investigación surge porque en España hay muchos almendros dulces, pero de vez en cuando encontramos almendras amargas. Los mejoradores de almendra quieren encontrar nuevas variedades de semilla dulce, floración tardía y autocompatible, entre otras cosas. Si descubriéramos el gen responsable del amargor de la almendra, se podría diseñar una prueba sencilla de ADN para seleccionar en vivero, tras unos meses de germinación de la semilla, aquellos individuos dulces y descartar los amargos. Esto ahorraría entre 3 y 4 años para poder averiguar si la almendra proveniente de las semillas germinadas eran dulces o amargas".

Existen dos tipos de almendras: la dulce, que se obtiene del almendro Prunus amygdalus L. var. Dulcis y es la que se utiliza en alimentación, y la amarga, que proviene del Prunus amygdalus L. var. Amara y, aunque es una variedad no comestible, a veces se utiliza en pequeñas cantidades en la elaboración de alimentos y bebidas. Esta última es potencialmente tóxica y su cáscara es dura.

La investigación

Los científicos han logrado identificar el genoma completo de la almendra y desvelar cómo este fruto seco dejó de ser tóxico y amargo para convertirse en comestible y dulce. Este es el primer paso de un proceso histórico de transformación que ha convertido a la almendra en el fruto seco más consumido del mundo, con una producción anual de más de 7.500 millones de dólares concentrada en España, California (Estados Unidos) y Australia.

CEBAS CSIC ALMENDRAS

Como señala la experta, "la trascendencia de esta investigación es que escribe una página en la historia de la humanidad, pues ya hace más de 10.000 años las almendras servían de alimento a los humanos del Paleolítico y el Neolítico, dados los hallazgos encontrados en la cueva Franchthi, en la península del Peloponeso. Además, con la secuenciación del genoma del almendro, se crea una base de datos para otros caracteres importantes como la floración, resistencia a enfermedades, tolerancia a la sequía...". Pero hay más. Y nos comenta que "el factor de transcripción que se mutó y dio lugar a las almendras dulces también ofrece una información valiosa para regular la expresión de los genes que codifican los citocromos P450. Estos se encuentran no solo en las plantas, sino en el reino animal, fungi y en bacterias". Los resultados del estudio permitirán la selección de almendros que solo aporten almendras dulces desde su etapa de siembra y proporcionarán el marco para la reproducción selectiva de almendros con mejor resistencia a la sequía y al cambio climático, así como a enfermedades o la floración tardía.

Las dulces y comestibles almendras actuales están muy lejos de sus ancestros amargos silvestres gracias a una mutación puntual en los genes, según los resultados de este estudio que presenta el genoma de referencia completo de este fruto seco. En concreto, Sánchez Pérez explica que “han descubierto que la domesticación de la almendra se produjo gracias a un pequeño cambio de un solo gen. En la dulce, el gen ha perdido su función debido a una mutación natural. Las enzimas involucradas en la producción del compuesto tóxico amargo no se forman y, por lo tanto, la almendra se vuelve dulce”.

"La domesticación de la almendra se produjo gracias a un pequeño cambio de un solo gen"

El nombre del compuesto que hace que la almendra amarga sea tóxica es la amigdalina. “La amigdalina libera cianuro tóxico cuando se come y el consumo de almendras amargas puede ser mortal para los humanos”, insiste.

Para alcanzar este resultado, ha sido necesario que los investigadores secuenciasen el genoma completo, encontrando aproximadamente 28.000 genes, además de mapear sus posiciones en sus ocho cromosomas característicos del género Prunus. Calculan que la domesticación inicial del almendro ocurrió en Asia oriental en algún momento durante la primera mitad del Holoceno, una hipótesis apoyada por evidencias arqueológicas halladas correspondientes tanto al antiguo Egipto como a Grecia.

“Debemos agradecer a nuestros antepasados que hace miles de años lograsen que podamos disfrutar de almendras dulces y saludables sin poner en riesgo nuestra salud. Si nuestros ancestros no las hubieran descubierto y seleccionado para el cultivo, las actuales serían amargas y tóxicas. Nuestra investigación ahora demuestra que es un cambio pequeño pero esencial en el ADN de la almendra el que hizo que la almendra tóxica fuera comestible”, agrega la investigadora.

¿Este hallazgo también será válido para otros frutos secos? Según la especialista, "los citocromos P450 se encuentran en otras plantas como la yuca, el loto, el sorgo, el eucalipto o la cebada. También en todas las semillas del género de las Rosaceae, así como en las semillas de manzano, albaricoque, melocotón...".

Foto: iStock.
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Proyecto futuro

Tras su secuenciación, el próximo objetivo de los investigadores españoles es intentar erradicar la presencia de almendras amargas dentro de nuestras fronteras. “Nos acaban de conceder un proyecto para este fin, que participamos y coordinamos desde el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura con Almendrera del Sur y más cooperativas, en el que vamos a intentar que la industria de la almendra española sea conocida no solo por la calidad de su producto, sino también por la ausencia de las amargas en su producción”, apostilla Sánchez Pérez. Este trabajo ya tiene una gran implicación futura y es que, como señala, "permitirá poder diseñar marcadores para otros caracteres agronómicos de interés; saber cómo los hombres migraron y se alimentaban hace más de 10.000 años".

Sus virtudes

Además de su sabor y de ser un fruto seco tradicional en los aperitivos españoles, posee un gran valor nutricional. Entre sus bondades destacan la capacidad de fortalecer los huesos, el cabello o la piel, así como ser un fruto seco con alto poder energético en etapas de la vida necesarias como la infancia o la adolescencia, o también en el caso de ser deportista.

Posee vitaminas B y E, grasas saludables, hierro, calcio, fósforo, además de contener abundante fibra y proteínas. Son buenas para el corazón, para mantener un peso saludable, además de ayudar al sistema inmune y potenciar las habilidades cognitivas.