Nuestro repertorio de sales se ha vuelto de lo más variopinto, pues nuestras disyuntivas a la hora de salar nos ofrecen un abanico de posibilidades que pueden convertirse en todo un dilema trascendental. Ahora, cada vez que guisas, también puedes degustar un poco de lava en tus platos. Eso es lo que te propone la sal roja de Hawái, de origen volcánico y que adquiere su característico color debido a las rocas de lava negra.

Si acabáis de asimilar la existencia de la sal del Himalaya (en sus diferentes versiones), id haciendo hueco a una más. En concreto, este producto es originario de la isla de Molokai, en el archipiélago de Hawái. Presenta un un intenso color rojo semejante al de los ladrillos que se explica por la mezcla de los cristales de sal con alaea, una arcilla volcánica de esta isla del Pacífico. “Su textura es delicada, suave y crujiente y su sabor tiene un ligero aroma a avellana. Es muy utilizada en la alta cocina y es perfecta para realzar el sabor de los alimentos crudos o cocinados, especialmente de pescados y mariscos”, explican en La Chinata, una marca que está probando fortuna comercializando este tipo de sal.

No se vende, se regala a unos pocos escogidos

Sin embargo, es muy probable que a pesar de haberos gastado unos 8 euros aproximadamente en este producto, en realidad no hayáis probado la sal de Hawái auténtica. Lo cierto es que la sal marina hawaiana real, que se elabora conforme a las antiguas tradiciones, no se puede vender. Únicamente pueden hacerlo veinte selectas familias que han cosechado las parcelas de sal durante más de cinco generaciones en Salt Pond, en la ciudad de Hanapepe, en el lado oeste de Kauai, y a estas solo les está permitido regalarla o intercambiarla.

Foto: iStock.
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Entonces, ¿qué es lo que consumimos? Algunas compañías de sal de Hawái venden sal marina auténtica, aunque no la elaboran de la manera tradicional descrita en este artículo, sino que se encuentran en instalaciones de producción aprobadas por la Agencia de Alimentos y Medicamentos de EEUU (FDA por sus siglas en inglés), como las operadas por Hawaii Kai Co. y Kona Sea Salt.

“En la era moderna, no toda la sal marina hawaiana se produce de manera tradicional. De hecho, muchas de las llamadas sales hawaianas no son en absoluto hawaianas. Consisten en sal marina mezclada con arcilla de China”, llegan a aseverar en Spiceography.

La sal marina hawaiana real, que se elabora conforme a las antiguas tradiciones, no se puede vender

No debemos pasar por alto que las sales marinas de Hawái se dividen en tres categorías. La que se identifica más comúnmente como una verdadera sal hawaiana es la sal roja del mar procedente de la isla de Molokai. También hay sal de lava negra, que en realidad no es de origen volcánico, como parece indicar el nombre. Es simplemente sal de mar con la adición de carbón activado para el color. También podemos hablar de una sal de mar blanca.

¿Cómo se forma la sal roja de Hawái?

Quizás os interese saber cuál es el portentoso proceso natural que está detrás de la formación de esta inspiradora sal. En este sentido, os conviene saber que con las lluvias, la arcilla de los volcanes, algunos todavía activos, es arrastrada hasta la playa. Allí el agua de mar la empapa y la seca de manera natural. En algunos puntos, llegan a formarse pequeños montículos. Al igual que el rey Midas convertía en oro todo lo que tocaba, esta arcilla tiñe de rojo todo. De esta manera, una vez que la sal y la arcilla están unidas, se muelen hasta reducirla a un polvo que luego mezclan de nuevo con sal.

Foto: iStock.
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“A pesar de que su olor no es el más agradable, bien merece la pena pasarlo por alto y probarla en cualquiera de tus platos. Muy atractiva visualmente, llenará cada receta de suaves sabores similares a los frutos secos”, detallan en la web de Regional & Co, una empresa alicantina que integra este producto en su muestrario.

¿Qué nos aporta esta sal?

En aspectos medicinales y de beneficios para la salud, debemos destacar su aporte superior de óxido de hierro. Además, al parecer, contiene 80 minerales y oligoelementos en cada escama. Por supuesto, su bajo contenido en sodio la convierte en la más idónea para las personas hipertensas.

Por supuesto, la gastronomía hawaiana reserva un especial papel a este tipo de sal. Así, lo podemos ver rematando un plato tan tradicional como el cerdo kalua. Tradicionalmente el cerdo kalua se cuece en un horno bajo tierra. Se practica una especie de fosa, se introduce el cerdo y se cubre con hojas de banana a fin de conservar el calor en el interior. De esta manera, se consigue una carne que se deshace en el paladar a la que se añade esta particular sal antes de hincarle el diente.