No podríamos entender la pizza sin ingredientes como el tomate o el queso. Precisamente de este último vamos a hablar hoy en este artículo para recopilar nuevas ideas a la hora de prepararla en casa o de pedirla en el restaurante. Podemos usar en las pizzas casi cualquiera de los tipos de queso existentes, aunque siempre es recomendable que tengamos en cuenta su sabor, su textura, su combinación con otros ingredientes y sus valores nutricionales. Para este último dato utilizaremos la Base de Datos Española de Composición de Alimentos y cogeremos como referencia 100 gramos de producto.

Si no puedes elegir solo uno, siempre puedes crear una pizza cinco quesos con estas propuestas

Queso parmesano

Foto: iStock.
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El queso parmesano es uno de los tipos de queso más habituales para 'coronar' en las pizzas. Su consistencia es dura y se suele utilizar rallado (más común en este plato) o en polvo (más indicado para pasta) o incluso en lascas. Se elabora con leche de vaca, su color es blanquecino o amarillento, en función del grado de maduración, y su sabor intenso. Combina bien con alimentos de sabor fuerte, para equilibrarlo.

En cuanto a sus valores nutricionales, encontramos una media de 367 calorías, aunque lo que menos nos gusta es su alto contenido en grasas saturadas (16,7 gramos) y colesterol (80 mg). Eso sí, se trata de un alimento rico en proteínas (32,3 gramos) y en agua (30,5 gramos).

¿Cómo traduciríamos en beneficios estos datos? Es un tipo de queso recomendable para el desarrollo y mantenimiento muscular, su volumen de calorías está equilibrado, aunque debemos tener en cuenta que es rico en grasas y colesterol, por lo que no es recomendable abusar de él si tenemos algún tipo de problema cardiovascular. También es rico en sodio (839 mg), un mineral con impacto negativo sobre la tensión arterial, por lo que tampoco conviene excedernos en sus cantidades.

Respecto a los micronutrientes más importantes que encontramos en él, el calcio es el absoluto protagonista (1.275 mg) por el carácter lácteo de este alimento, por lo que tiene un importante papel sobre la salud ósea. También destaca el potasio (113 mg) y de nuevo recomendable para la recuperación muscular, la vitamina A (368 ug), buena para la vista y el fósforo (782 mg), un aliado para la memoria.

Queso de cabra

Uno de los tipos de queso preferido por muchas personas es el especial queso de cabra. De textura untuosa en su interior y corteza firme, ojo también se come, el queso de cabra tiene una mezcla de texturas que favorece el contraste en el paladar. Es de color blanquecino o amarillento, según su grado de maduración, y se realiza, ni que decir tiene, con leche de cabra. Por su sabor fuerte y un poco ácido, es interesante contrastarlo con otros ingredientes más ligeros e incluso dulces.

Este tipo de queso es rico en ácidos grasos caproico, caprílico y cáprico. También en vitamina A (438 ug), en calcio (190 mg) y en fósforo (796 mg).

La mejor forma de incorporarlo a la pizza es partirlo en rodajas pequeñitas y dejar que se funda en el horno, o bien añadirlas como topping una vez haya terminado la preparación, si precisamente lo que buscamos es que mantenga intacta su textura.

Queso azul

El queso azul es otro clásico en las pizzas y debemos cuidar con qué lo combinamos, ya que su sabor es tan intenso y característico que puede omitir el sabor del resto de ingredientes. Este tipo de queso acompaña bien a sabores cárnicos (jamon york, carne de vacuno…), pero también a otros ingredientes algo más 'originales' en las pizzas, como huevo o rúcula.

Este queso contiene 350 calorías, 88 mg de colesterol y 17 mg de grasas saturadas. De nuevo se repite el esquema de los anteriores productos que hemos mencionado: calcio, vitamina A, fósforo y sodio son otros de sus nutrientes más presentes.

El queso azul le da un sabor muy potente a la pizza, por lo que no debemos excedernos en la cantidad utilizada. De hecho, hacer que sea el único ingrediente de la misma no sería una mala decisión.

Queso mozzarella

Foto: iStock.
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Si buscamos un queso más ligero, la mozzarella es una de las mejores opciones para la pizza. Se puede utilizar tanto en hilos como en bolitas o en taquitos redondos. Tiene un sabor muy suave, por lo que se recomienda potenciarlo con algo más intenso, como salami, aceitunas o alguna salsa (miel y mostaza, barbacoa…).

La mozzarella tiene menos cantidad de grasas y colesterol que otros quesos mencionados (78 mg de colesterol y 8.67 g de grasas), además de 223 calorías. La cantidad de sodio también es menor (373 mg). Tienen especial importancia el calcio (632 mg) y el fósforo (428 mg).

Se puede decir que la mozzarella es el tipo de queso más saludable de los que hemos nombrado, aunque a cambio sacrificamos sabor. Pero es la base perfecta y clásica de toda pizza. La base que toda pizza requiere. Funde muy bien, por lo que es ideal si queremos crear pizzas con un queso que estire al morderlo, creando ese efecto tan vistoso.

Queso cheddar

Por último, incluimos entre los tipos de queso que mejor combinan en una pizza al queso cheddar. Es una variedad poco tradicional, no obstante es común su uso, especialemente si se trata de un cheddar rojo, en la famosa pizza cuatro quesos, pues además añade un contraste interesante a la mezcla. Este queso procedente de la leche de vaca, no tiene una denominación de origen protegida, aunque es más habitual encontrarlo en Reino Unido, Irlanda o Canadá. Al igual que el parmesano, combina bien con casi cualquier ingrediente que queramos añadir a nuestra pizza.

Esta variedad contiene 405 calorías, 26 gramos de proteína y, por contra, es el más rico en colesterol de los cinco tipos mencionados, con 110 mg. También está contraindicado en personas hipertensas, ya que nos brinda 700 mg de sodio.

Es especialmente rico en vitamina A (344 mg), calcio (740 mg) y fósforo (470 mg).