Los alimentos ecológicos suponen todo un filón. No en vano, las características de su producción, en la que no se pueden emplear ni pesticidas ni abonos de síntesis, encarecen el producto. Por lo tanto, se pueden convertir en toda una perita en dulce para todos aquellos que quieran hacer negocio vendiéndonos a precio de ecológico un producto que a todas luces no lo es. Conviene recordar que los productos ecológicos suelen pagarse al doble de precio que los producidos de forma convencional.

Así, los peores pronósticos se han cumplido y ya hay quienes han decidido colarnos una mentira en el carro de la compra. Este ha sido el caso de los pepinos comercializados por una empresa de Granada. Las alarmas saltaron cuando los agentes de la Guardia Civil se percataron de que el ritmo de producción era superior al habitual en estas clases de explotaciones. De esta manera, más de 470 toneladas de esta hortaliza han sido requisadas por los agentes a una empresa que distribuía hortalizas y vegetales a Europa.

La Comisión Europea teme que el consumidor pierda la confianza en los sellos ecológicos

Pero lejos de lo que podamos creer, esto no ha sido un hecho aislado, pues esta acción se ha realizado en el marco de la operación OPSON VIII, en la que han participado 16 países miembros de la UE de forma voluntaria y que ha servido para descubrir fraudes semejantes en toda Europa. Pero ¿qué es OPSON? En concreto, con el nombre de OPSON, la Interpol y la Europol realizan regularmente investigaciones a gran escala donde investigan posibles casos de fraude alimentario en docenas de Estados. Por primera vez, los alimentos orgánicos también se han tenido en cuenta en esta operación.

En riesgo la confianza de los consumidores

Aunque es cierto que esta práctica no supone un riesgo para la salud humana, pues los productos que se venden son perfectamente adecuados para el consumo, sí que se produce una merma en la confianza de los consumidores en los productos ecológicos, pues han pagado de más por algo que cuesta mucho menos.

Lo cierto es que la UE ya sospechaba de la existencia de esta clase de prácticas que pueden poner en serios apuros la credibilidad del sello ecológico, por eso el cometido de esta operación es proteger su reputación. En este sentido, el comisario de Agricultura de la Comisión Europea, Dacian Ciolos, ha llegado a afirmar que "existe una gran tentación de fraude" y que "es necesario que los controles sean más eficientes". "Si perdemos la confianza del consumidor, después será muy difícil que podamos recuperarla", ha declarado al respecto.

Foto: iStock.
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Por lo tanto, la lucha contra el fraude de productos ecológicos no ha hecho más que empezar. Por lo pronto, ya se han incautado 300 toneladas de alimentos y más de 39.000 de litros de bebidas. Se ha detenido a 35 personas y se han efectuado más de 2.500 controles e inspecciones en tiendas, mercados, aeropuertos, puertos marítimos y polígonos industriales. También se decomisaron en España 45.360 huevos, procedentes de Cuenca y Cáceres, que habían sido comercializados como ecológicos, cuando resulta que pertenecían a una categoría inferior.

Entre las prácticas ilícitas descubiertas podemos citar el uso de de sustancias no autorizadas en producción ecológica, alimentos producidos de manera convencional pero que se han vendido como ecológicos, además de falsificar documentos que impidan averiguar su trazabilidad.

Es muy probable que todo cambie con la entrada en vigor del nuevo reglamento para esta clase de productos prevista para 2021. "La nueva normativa reflejará la evolución de este sector en rápido crecimiento para garantizar una competencia leal para los agricultores y, al mismo tiempo, evitar el fraude y mantener la confianza de los consumidores", informan en la web de la Comisión Europea. Una de estas medidas es que se reforzará el poder y la autoridad de la Comisión que podrá intervenir directamente cuando tenga sospechas de fraude.

La industria ecológica, el Dorado de los fraudes

Resulta evidente que el creciente consumo de esta clase de productos eleva, asimismo, el interés de los defraudadores que también desean hacer caja a costa de lo bio. Por lo tanto, el fraude de los alimentos ecológicos crece de manera proporcional a la demanda de los consumidores por esta clase de alimentos.

Ya en 2017, el ejecutivo español empezó a preocuparse por esta clase de acciones delictivas. Por este motivo, el borrador de la Estrategia de Apoyo a la Producción Ecológica 2017-2020 que preparó el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA) incluía, entre sus 36 líneas estratégicas, establecer una "comunicación especial" con los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado para perseguir los "casos más graves de uso indebido o intencionado" de las menciones reservadas para productos ecológicos.