De acuerdo con el ‘Informe Económico del Aceite de Palma en España 2018’, elaborado por la Fundación Española de Aceite de Palma Sostenible y Arum, consultora especializada en el comercio exterior de productos agroalimentarios, los españoles consumen una media diaria de nueve gramos de aceite de palma que, "dentro de un contexto de una dieta saludable, es una cantidad ínfima”, explica Irene Castillo, nutricionista y especialista en Seguridad Alimentaria, además de auditora de la industria agroalimentaria.

El aceite de palma es un aceite vegetal que procede del fruto de la palma, compuesto por grasas saturadas e insaturadas al 50%. “Dentro de estas últimas, el aceite de palma contiene ácidos grasos como el linoléico y el oleico, que son fuentes de omega 6 y omega 9, respectivamente”, aclara la nutricionista. Ambos son beneficiosos para el organismo: el omega 6 es, por ejemplo, antiinflamatorio, evita hemorragias, previene la artritis y protege el hígado o la próstata; mientras que el omega 9 disminuye enfermedades cardiovasculares o reduce el colesterol ‘malo’ LDL. Entre los saturados, destaca el ácido palmítico.

“El aceite de palma siempre se utiliza en alimentos que están procesados. De forma natural, en un alimento no hay aceite de palma en sí, salvo en lo que es el fruto de la palma”, aclara la Irene Castillo. La especialista, además, afirma que este aceite tiene unas características concretas, que lo hacen favorable para la industria agroalimentaria. Entre ellas destacan: alargar la vida útil del producto y ser semisólido a temperatura ambiente, particularidad que ninguna otra grasa vegetal posee de forma natural. Así, encontramos aceite de palma en margarinas, chocolates, galletas, bollería, pastelería, helados, snacks y aperitivos, salsas, cremas y sopas, y leches maternizadas de iniciación y crecimiento infantil. Asimismo, “aporta gran cantidad de propiedades que no tiene otro tipo de aceites líquidos. Por ejemplo, es estable a temperaturas muy altas, resistente a la oxidación, y otorga una textura suave, untuosa y crujiente”. Finalmente, el aceite de palma es inoloro y posee un efecto conservante natural que prolonga la fecha de caducidad de estos alimentos procesados.

"El aceite de palma, en alimentación, se usa para sustituir las grasas trans"

Irene Castillo, además, señala que “el aceite de palma, en alimentación, se usa para sustituir las grasas trans”. Los ácidos grasos trans (AGT) sí son nocivos para la salud, ya que el consumo de estas grasas, que se generan en el proceso de hidrogenación, hace que los niveles en sangre de colesterol 'malo' LDL aumenten. Lo que implica enfermedades coronarias y 500.000 defunciones anuales por el consumo abusivo de estas grasas. Ante este panorama, la Organización Mundial de la Salud, a través del programa Replace, ha establecido como prioridad la eliminación este tipo de grasas de producción industrial para 2023 y su reemplazo por otras con menor índice de grasas saturadas, como las presentes en el aceite de palma. También la Comisión Europea ha regulado el consumo de grasas trans, limitando su presencia en los alimentos a un máximo de dos gramos por cada 100 gramos de grasa destinados al consumidor final y al suministro a minoristas.

Dieta global equilibrada

De acuerdo con los organismos oficiales, el consumo de grasas debe representar entre un 20 y 35% de la energía de la dieta diaria, y las grasas saturadas deben representar, como máximo, el 10%. Las fuentes de las que provienen estas grasas (tanto saturadas como insaturadas) son diversas, ya que están presentes en la mayor parte de los alimentos que consumimos diariamente. “Una dieta se compone de muchos elementos y no hay que fijarse en cada uno de ellos, sino en el conjunto. Si tu dieta global es buena y llevas un estilo de vida saludable, el hecho de que ocasionalmente consumas alimentos ultraprocesados con aceite de palma no es lo que va a determinar que tu estado de salud sea bueno o malo, sino el global de tu alimentación. Eso es lo más importante”, expresa Irene Castillo.

(Unsplash).
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Por ende, “hay que tener siempre en cuenta que un alimento procesado debe consumirse de forma puntual. Sin embargo, dentro de un contexto de una dieta equilibrada y un estilo de vida saludable, que un alimento tenga aceite de palma no supone ningún tipo de inconveniente para nuestra salud”, concluye la nutricionista Irene Castillo.

El aceite de palma es en la actualidad el más producido y comercializado del mundo. Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), en la campaña 2017/2018, el 35,2% del volumen de producción global de aceite resultaba de este aceite. En España, su uso se centra en la industria de los biocombustibles (83%), en la oleoquímica (jabones, detergentes, perfumes, cremas, champús, etc) y alimentación animal (6,7%), así como en la industria alimentaria (10,3%).