Quizás podemos pensar que el granizado es un invento moderno, pero nada más lejos de la realidad. Ya se tienen referencias del consumo de esta refrescante bebida en la Mesopotamia del siglo XIX a.C. Por aquella época, se mezclaba el hielo con zumo de frutas. Tal vez la elaboración era diferente, no existían las batidoras, pero el resultado debía ser muy similar al de los granizados de nuestros días.

De su llegada a España podemos responsabilizar a los árabes, quienes, en su legado, además de su cultura y sus dulces de almendra, nos dejaron también esta bebida a base de hielo, zumo de fruta, aromas y miel.

Refrescante y barato, pero con mucho azúcar

Foto: iStock.
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El granizado es una bebida que podemos preparar fácilmente en casa y que, de hecho, es lo más recomendable. Las elaboraciones industriales disparan la proporción de azúcar y pueden añadir colorantes que no necesitamos consumir. Preparar un granizado en casa es sumamente sencillo y barato. Siempre que podamos, deberíamos optar por lo natural.

El granizado puede parecer una bebida muy sana, al contener casi exclusivamente frutas y agua, pero debemos tener en cuenta que tiene un alto contenido de azúcares. Como seguro que ya sabes, no es lo mismo consumir la fruta sin procesar (donde, además de la fructosa, consumimos fibra, vitaminas…), que bebernos su zumo, ya que en ese caso estaremos tomando más proporción de azúcares que de otros nutrientes. Además, los granizados se suelen edulcorar, normalmente con azúcar blanco de mesa, por lo que se puede disparar este valor.

Por tanto, por muy fresquita que sea esta bebida y muy saludable que parezca, incluso si lo preparas en casa tú mismo con frutas seleccionadas, no abuses de ella. Puedes reducir su cantidad de azúcar optando por elaborarlo con frutas troceadas en lugar de exprimidas y añadiendo la mínima cantidad posible de azúcar blanco (incluso, si el sabor no es demasiado ácido, elimínalo de la receta).

Cómo preparar granizados caseros

Una de las mejores partes de preparar granizados caseros es que puedes elegir su sabor. Lo más común es hacerlos de frutas, pero también se pueden hacer de café, de refrescos de cola, de té… Para preparar estos granizados se pueden seguir dos tipos de recetas.

El granizado casero se suele preparar con una batidora, pero podemos darle consistencia de forma manual

  • La primera de ellas, la más recomendada, consiste en trocear las frutas, colocarlas en un recipiente y meterlas al congelador (a ser posible plano y tratando de que no se toque un trozo con otro para evitar que se forme un bloque incontrolable). Cuando estén congeladas, las sacamos, las ponemos en una batidora o procesador de alimentos con función de triturado y le añadimos (al gusto) azúcar, agua fría si nos cuesta trabajarlo y, si queremos, un poquito de zumo de otra fruta. Picamos hasta tenemos la consistencia deseada y servimos inmediatamente. Esta receta es muy recomendada para granizados de fresas, sandía, melón, melocotón… La fruta siempre se debe congelar con cáscara.
  • La otra variante de la receta del granizado casero consiste en añadir a la batidora o picadora cubitos de hielo (se recomienda que no sean muy pequeños para que den una mayor consistencia), el zumo exprimido de la fruta que hayamos elegido y azúcar (al gusto). De nuevo, picamos todo hasta lograr la consistencia deseada y servimos. También podemos congelar directamente el zumo exprimido y picarlo en la batidora, en lugar de usar cubitos de hielo, pero de este modo el sabor será bastante más intenso. Este tipo de granizado suele ser de limón o naranja.

Foto: iStock.
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Si no queremos que el sabor sea demasiado fuerte (por ejemplo, en el caso de que optemos por hacer granizado de limón), podemos mezclar el zumo resultante de su exprimido con agua, de este modo, rebajaremos su acidez y tendremos una bebida más ligera. Este punto es importante sobre todo en frutas muy ácidas, como el mencionado limón, y en las que sale poco zumo, como las mandarinas. Podemos darle un toque especial añadiendo algún tipo de hoja machacada, como menta o hierbabuena.

En caso de que queramos preparar un granizado casero especial, por ejemplo, de café, de té o de refresco de cola, solo tendremos que congelar este líquido y después pasarlo por la batidora, la picadora o el robot de cocina, siguiendo los pasos anteriores. No suele ser necesario añadir azúcar, ya que las bebidas suelen tenerlas de por sí.

La técnica del raspado

Si no tenemos batidora, picadora ni ningún otro tipo de procesador de alimentos que nos pueda ayudar a hacer el granizado, también podemos darle la consistencia de forma manual. En este caso, necesitaremos el hielo formado por la congelación del zumo de la fruta o la bebida elegida. Simplemente tendremos que raspar el bloque congelado hasta que quede una especie de hielo picado y un poco del líquido que este va soltando. Dejamos unos minutos fuera del congelador antes de consumir para que no esté tan helado y servimos.

Los granizados caseros son una buena forma de consumir helados con pocas calorías a la vez que nos hidratamos. Solo hemos de tener cuidado con el exceso de azúcar o con dañar nuestra garganta si somos sensibles a las bebidas frías. Siempre que podamos, mejor prepararlos en casa que consumir elaboraciones industriales. Nos aseguramos la calidad y cantidad del ingrediente y podemos darle justo el toque final que deseemos.