El congelador puede ser uno de tus mejores aliados veraniegos, no solo porque puedas abrir furtivamente la nevera y disfrutar de su refrescante compañía, sino para mantener sanos y salvos los alimentos que languidecen rápido, cocinar un poco menos y aprovechar mejor lo que compras.

Sin embargo, no todo vale, para que la calidad y seguridad de los alimentos perdure, hay que tomar ciertas medidas.

Las estrellas cuentan

La mayoría de nuestros congeladores son multiestrellados, pero es importante que tengamos en cuenta las diferencias:

Una estrella. Su temperatura ronda los -6º, así que, aunque los alimentos aguanten más que en la nevera, no sirve para congelar.

Dos estrellas. Alcanza los -12ºC, a esta temperatura el agua se congela, pero no se eliminan bien los parásitos.

La idea de meter una cáscara en el congelador no es buena, entre otras cosas porque te puede estallar

Tres estrellas. A los -18º se pueden conseguir unas condiciones óptimas de congelación casera, teniendo en cuenta que la congelación es más lenta, especialmente para aquellos productos más grandes, como trozos de carne, pescados enteros, etc.

Cuatro estrellas. A -24ºC las condiciones de congelación mejoran y la conservación es mayor.

Un poquito de organización

Para que el congelador no se convierta en un foso de residuos y restos fosilizados es necesario mantener un poco de orden y concierto.

  • La porción justa. Si en tu casa sois dos y habéis comprado kilo y medio de pollo, lo más razonable es que congeles las raciones adecuadas que luego vayáis a comer, ya que no se pueden congelar los alimentos dos veces.
  • Bien envuelto. Lo puedes meter en un recipiente, apto para congelar, asegurándote de que lo cierras herméticamente, ya sea en un táper o en una bolsa con cierre zip, o bien puedes envolver la comida con papel plástico, siempre cuidando mucho que quede envuelta y pegado por todos lados.

Nada dura eternamente, tampoco los congelados

Aunque depende mucho de en qué condiciones lo metiste en el congelador, de qué manera lo guardaste, de cómo sea tu congelador, si está muy lleno, si lo abres mucho..., este listado de alimentos te ayudará a saber cuánto duran en las mejores condiciones en un buen congelador y habiéndolos congelado correctamente. Recuerda siempre poner la fecha del momento de congelación, el alimento y la cantidad, porque muchas veces no acertamos a distinguir los paquetes una vez se han congelado.

La carne: No es lo mismo congelar carne picada que un solomillo entero, ni lo mismo pollo que cordero.

  • Cuando está picada no la guardes más de 4 meses.
  • En filetes te durará más, por lo menos 6.
  • Un pollo o un pavo entero dura 12 meses, pero un cordero, que es más graso, no debes congelarlo más de 9 meses.
  • Si está ya asada también, puede aguantar un año.

Lo que lleva 4 días en la nevera no puede ir al congelador. (iStock)
Lo que lleva 4 días en la nevera no puede ir al congelador. (iStock)

Pescado. Aquí los consejos son prácticamente los mismos que lo relativo a la carne, dependiendo de lo graso que sea el pescado aguantará más o menos tiempo. Aunque ninguna pieza llega al año, el salmón aguanta alrededor de los dos meses y el bacalao puede durar hasta 6, igual que los moluscos, como el pulpo, o los mariscos, como la almeja. En un término medio, en torno a los 4 meses, estarían las anchoas, el atún o el cangrejo.

Congela el pescado siempre limpio y seco, y procura no hacerlo cuando ya lleva unos días en tu nevera.

Verduras. Meter las verduras en el congelador es una buena forma de asegurarnos tener siempre opción de comer saludable. Si están bien congeladas, o incluso si las compras congeladas, aguantan mucho manteniendo todas sus propiedades y sabor. Eso sí, todo en esta vida tiene sus excepciones y en este caso son las que tienen un alto contenido en agua como la lechuga, el apio o pepino, o las que luego vamos a comer crudas, como el tomate o la cebolla, en una ensalada.

Tampoco son amigas de la congelación las patatas y las frutas (los arándanos y los plátanos aguantan un poco mejor).

¿Por qué y cómo escaldar antes de congelar?

Todas las recomendaciones indican que para congelar verduras lo mejor es escaldar previamente la comida, el escaldado neutraliza la actividad de las enzimas que viven en estos alimentos, cosa que no ocurre cuando se congelan directamente.

No es un proceso complejo, pero ya que te pones es buena idea dejar las verduras cortaditas y listas para cocinar, lo que además mejora la congelación.

Dependiendo de su contenido graso, pueden pasar más o menos tiempo. (iStock)
Dependiendo de su contenido graso, pueden pasar más o menos tiempo. (iStock)

Cuando ya tengas un cazo con agua hirviendo, coloca la verdura en un colador y sumérgela unos minutos (el tiempo dependerá de la verdura y cómo esté cortada, pero, más o menos, entre dos minutos si está cortada muy pequeña y cuatro para trozos más grandes). Si vas a escaldar verduras que están ralladas, te bastará con exponerlas al vapor con el mismo colador, colocándolo muy cerca del agua y tapado.

Para terminar el proceso, directamente desde el colador, sumerge la verdura en agua muy fría para frenar el proceso de cocción. Por último, hay que dejar enfriar por completo y secar. Ahora sí la tienes lista para congelar. De esta manera, la verdura aguanta hasta 9 meses.

Otros alimentos y sus tiempos de congelación:

  • El pan puede aguantar bien en el congelador dos meses.
  • El arroz o la pasta cocida no hay que dejarlos más de tres meses.
  • Los fiambres, como mucho, duran en buenas condiciones dos meses.
  • Los guisos caseros, como legumbres o carnes con salsa, no deberías guardarlos más de 3 o 4 meses.
  • La mantequilla se congela muy bien y aguanta hasta 9 meses.
  • Los quesos dan mucho que hablar respecto a su congelación; por un lado hay quien dice que la idea es inconcebible y que hacerlo altera su textura, olor y sabor. Otras opiniones más permisivas detallan que no todos los quesos responden igual a la congelación y reconocen que los quesos más grasos, los frescos (mala noticia, porque tampoco duran mucho en la nevera) o los curados no son aptos para congelar, pero que otros sí, como los tiernos, el emmental, el gruyere o el edam.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Lo que está claro es que hay alimentos que no debes congelar, no tanto por seguridad alimentaria, sino porque al descongelarse pierden su textura, cristalizan, pierden su aroma, etc. No debes congelar:

  • Los que ya hemos mencionado, los que son muy grasos (quesos) y los que tienen mucha agua (como la lechuga o el tomate).
  • Alimentos que ya están poniéndose malos. Muchas veces metemos el filete que lleva 4 días en la nevera y parece que nadie se va a comer y nos creemos que el congelador obrará un milagro. Nada más lejos de la realidad, el filete saldrá en el mismo estado o peor, porque además habrá que sumarle el tiempo que ha tardado en congelar.
  • Huevos enteros. La idea de meter una cáscara en el congelador no es buena, entre otras cosas porque te puede estallar. Los huevos hay que cascarlos y guardarlos en recipientes herméticos, incluso mejor aún, poner un plástico que los separe de la tapa. Se pueden conservar por separado, si por ejemplo en una receta has necesitado solo las claras, puedes conservar las yemas, pero hay que batirlas un poco antes de hacerlo. También si los quieres conservar enteros, es recomendable que los batas primero y les agregues un pellizco de sal, de azúcar o unas gotas de limón, que evitan que la yema se endurezca y que se formen grumos cuando se descongelan.
  • La nata y los alimentos que la contienen, como las salsas. Tampoco la mahonesa.
  • Las tartas caseras, sobre todo porque luego cambia mucho la textura y su aspecto, aunque si has hecho bizcocho de más, puedes congelarlo para consumirlo más adelante. Te recomendamos que en tal caso lo hagas en las porciones que vas a ir consumiendo, ya que pierde algo de consistencia.