El aceite de oliva es parte de la cultura mediterránea y, aunque no se ha establecido exactamente desde cuándo se fabrica, se apunta a los años 4000 a.C - 3000 a.C como inicio de este producto. A lo largo de todos estos milenios se ha utilizado no solo en la cocina, también como medicamento, cosmético o incluso como iluminación. El 75% de la producción mundial de aceite de oliva es europea.

Es en crudo cuando conserva todas sus propiedades, aunque también es cierto que es el tipo de aceite que mejor resiste el calentamiento. Puede llegar hasta los 180º sin sufrir modificaciones químicas, por lo que es muy recomendable para freír (aunque es una opción que a veces se descarta por la cantidad de aceite que se necesita para ello y el elevado coste de esta variedad). Para evitar que se queme, no debemos superar los 200º. En caso de que lo usemos para freír, probablemente nos planteemos el hecho de reutilizarlo. Se puede hacer, sí, pero con moderación. Ni muchas veces ni cuando hayamos frito alimentos con gran transferencia de sabor (pescado, carne…).

Otro de los usos del aceite de oliva en crudo en la cocina es el de emulsionar salsas, aportando sabor y cuerpo

En cuanto a sus propiedades, numerosos estudios lo relacionan con la mejora en las enfermedades cardiovasculares y la protección contra el estrés oxidativo.

Usos del aceite de oliva en crudo

Como comentábamos, lo ideal es consumirlo sin procesar. El uso más típico es como aliño en ensaladas o pan (bocadillos, tostadas…) para darles más sabor y suavidad. Se puede consumir directamente del envase o preparar con él algún tipo de combinación para darle un sabor distinto o incluso un aroma especial, si lo mezclamos con especias, limón…

Foto: iStock
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También podemos utilizarlo para preparar conservas en casa (pescados como sardinas o atún, ciertos embutidos, quesos…). Este uso es especialmente interesante no solo por el sabor que le aporta a los alimentos, también por su cantidad de antioxidantes.

Otro de los usos del aceite de oliva en crudo en la cocina es el de emulsionar salsas, aportando sabor y cuerpo. Debemos respetar bien las cantidades y elegir la variedad de aceite que vamos a utilizar, ya que no todos los tipos se pueden usar en todas las salsas. Por ello, es importante que realicemos una pequeña cata antes de las variedades de que tengamos en casa, para probar el sabor y no coger el más fuerte. Por ejemplo, con la emulsión podemos preparar mahonesas, aliolis, pilpil… En esta categoría entrarían también las cremas tipo salmorejo.

Usos del aceite de oliva para freír

Debemos cuidar de no quemarlo ni dejarlo demasiado tiempo para evitar que pierda sus cualidades organolépticas. Lo recomendable es por debajo de los 200ºC. Si no tenemos un medidor de temperatura, bastará con vigilar la sartén y observar algún posible cambio de color del aceite o en el comportamiento (si entra en ebullición o si sale humo son buenos indicadores de que se nos está quemando el aceite).

Foto: iStock
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Este producto se puede usar para freír cualquier tipo de alimentos y rebozarlos o empanarlos con la cobertura que prefiramos. La más clásica es la de harina o la de pan rallado con huevo, pero existen otras opciones, como cereales o frutos secos machacados. La tempura es una de las posibilidades que nos da el aceite de oliva como fritura y se usa especialmente con verduras. Después de sacarlos del fuego, lo ideal es colocar los alimentos en un plato sobre un poco de papel de cocina o de hojas de lechuga para que absorban el exceso de aceite.

Usos del aceite de oliva para confitar

En este caso, utilizaremos el aceite para cocer los alimentos, a temperatura baja y durante un tiempo prolongado. Se consigue una especie de textura suave, casi gelatinosa en algunos casos. Se pueden confitar alimentos como verduras, carnes y pescados. Nunca debemos permitir que salga humo del aceite ni mucho menos que rompa a hervir, ya que no conseguiríamos la textura deseada y el proceso se parecería más al de freír que al de cocer.

Otros usos del aceite de oliva fuera de la cocina

Pero, además de usarlo entre fogones para preparar nuestra comida, también se puede utilizar fuera de ella, en el hogar o incluso como uso personal.

  • Con el aceite podemos preparar productos de belleza e higiene, como jabones, cremas, mascarillas, y sirve tanto para la piel como para el cabello. Es muy bueno como cicatrizante, como hidratante natural y como alivio de quemaduras.
  • También tiene ciertas aplicaciones en el campo de la medicina, de hecho, se puede recomendar en algunos casos para dejar de fumar o evitar los ronquidos, simplemente tomando una cucharadita de este ingrediente. No es milagroso y obviamente, para superar este tipo de cosas, necesitaremos más ayuda, pero todo suma. Para otro tipo de casos, como tratamiento del colesterol o la diabetes también es recomendable, pero siempre que entre en juego la salud debemos consultar con un especialista médico para que nos indique cuál es el mejor remedio para nosotros.
  • Por último, también mencionamos sus usos en el hogar. El aceite de oliva puede servirnos también como producto de limpieza, especialmente con ciertas complicaciones que nos podemos encontrar, como superficies pegajosas o puertas y ventanas que necesitan ser engrasadas. También sirve para darle vida a los productos realizados en cuero o incluso darle brillo a ciertos tipos de muebles, siempre que después aclaremos bien la zona y eliminemos todo rastro de aceite.