Aquello de que las mujeres prefieren los vinos blancos y los jóvenes... es nada más que una idea preconcebida, sin ningún fundamento. Así lo indican los datos. No existe motivo alguno para distinguir entre 'vinos de mujeres' y 'vinos de hombres', la diferencia entre unos y otros no es de género, sino de conocimiento (o de falta de él) sobre la materia.

Así lo pone de manifiesto un evento realizado por la Asociación de Mujeres Amantes de la Cultura del Vino (AMAVI), concretamente su IX edición de catas, tanto para amateurs como para profesionales, que se ha realizado recientemente en el Hotel Villa Real de Madrid. Tras él, las participantes completaron una encuesta sobre sus hábitos de consumo en torno a esta bebida, y los resultados obtenidos pueden sorprender a muchos, ya que desmitifica típicas creencias populares sobre las preferencias de las mujeres en este asunto.

La mayoría de las mujeres prefieren los vinos de crianza o de reserva frente a los jóvenes y frescos

¿Les gusta más un vino joven que uno de reserva? No. El 60% de las encuestadas (200 mujeres de toda España) afirma decantarse por los vinos de crianza o de reserva, frente a los jóvenes y frescos. ¿Tintos, blancos...? El 48% prefiere los primeros, frente al 28% que opta por los blancos; el 26% restante se reparte entre espumosos, generosos, rosados y dulces.

(iStock)
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Hemos hablado con Sonia Prince de Galimberti, presidenta de AMAVI. Esta empresaria puso en marcha la asociación en 1996 con el fin de acercar la cultura del vino al público femenino. Nos cuenta que "los tiempos, afortunadamente, han ido cambiando. Hace ya años que la mujer ha ido interesándose por los vinos y tiene mucho más conocimiento acerca de ellos; son muchas las que hacen cursos de cata, visitas a bodegas... Ha habido un avance claro en cuanto al conocimiento. También es cierto que todavía queda; estamos en los comienzos, hemos dado grandes pasos pero hay camino que recorrer".

Ribera del Duero y Rioja, los favoritos

Las participantes en esta encuesta tienen en su mayoría entre 30 y 60 años, el 82% tiene formación universitaria y casi el 90% trabaja fuera de casa. Consumen vino varias veces por semana (el 29% a diario) y cuando lo hacen toman entre una y dos copas. El precio medio de la botella que suelen adquirir está entre 10 y 15 euros en el 47% de los casos y entre 5 y 10 euros en el 32%. Solo el 21% se decanta por botellas de más de 15 euros de forma habitual.

Las mujeres son quienes mayoritariamente compran los vinos que se beben en casa, y el 69% de ellas tienden a escogerlo según su denominación de origen. Las preferidas por ellas son, en este orden, Ribera del Duero, Rioja, Rueda, Rías Baixas, Toro y Jerez. En menor medida Priorat, Navarra, Montilla-Moriles, La Mancha, Cigales, Bierzo, Ribeira Sacra, vinos de Madrid y Somontano.

"Ya es más común que los camareros pregunten quién va a escoger el vino y no den la carta al hombre", S. Prince

A la hora de ir a un restaurante se encuentran con la siguiente situación: ¿les ofrecen a ellas la carta de vinos o a su acompañante masculino si acude con él? El 50% afirma que a veces a ella y a veces a él, y el 37% que siempre se la ofrecen a él. Sonia Prince comenta respecto a esto que "aunque esto de momento es así, es algo que poco a poco se está corrigiendo. Ya ese servicio de camareros está más enterado y en muchas ocasiones preguntan quién va a escoger el vino; ya está ahí la opción de que se le dé la carta a la mujer según la respuesta".

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La labor de AVAMI es, en palabras de su presidenta, "dar a conocer la cultura del vino a la mujer e introducirla en su mundo, que es maravilloso, sencillamente mágico. De eso se trata. Y de que ocupen la posición que se merecen y estén valoradas.No es una asociación gremial. Todas aquellas personas que estén interesadas en el vino, tengan o no conocimiento previo del mismo, son bienvenidas".

Su propia experiencia fue clave para poner en marcha esta organización. Como la propia Sonia Prince nos cuenta, lo que a ella le enamoró de este mundo "fue una experiencia personal. Yo descubrí el mundo del vino a través de una empresa que mi marido y yo fundamos en el año 73, que fue el primer club de vinos de España (Vinoselección). En los comienzos íbamos juntos a buscar vinos, aún sin tener grandes conocimientos. Y esa selección que hacíamos era enviada a los socios. Sucedía que cuando ese vino llegaba a su domicilio, la mujer lo veía con antipatía, porque creía que su marido malgastaba el dinero. Para mí en cambio el vino ha sido un factor muy importante en la relación con mi pareja. Todas las noches del mundo abríamos una botella y acompañábamos con ella la cena a la luz de la vela. Eso ha sido un mundo mágico para mí y yo lo quise transmitir así a través de la asociación. Pensaba que nos estábamos perdiendo algo bonito, que por apatía o por desconocimiento no lo estábamos saboreando". Y a eso había que ponerle remedio.