Saber cómo conservar correctamente los alimentos es el arte del aprovechamiento tan en boga en nuestros días. De hecho, según los datos de un estudio realizado por el Ministerio de Agricultura (MAGRAMA), en nuestro país se desperdician anualmente cerca de 7,7 millones de toneladas de comida. Lo cierto es que el desperdicio alimentario tiene repercusiones incluso en el cambio climático, pues supone mayor inversión de recursos y una emisión innecesaria de gases de efecto invernadero que habrán caído en saco roto.

Pero no es solo eso, sino que este aparentemente inocente gesto que tenemos más que asumido es, por supuesto, un problema más que moral. “Sólo con evitar desperdiciar el 25% de los alimentos que actualmente se tiran a la basura, sería suficiente para alimentar a todas las personas que pasan hambre en el mundo”, afirman en la a Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU).

¿Y cómo empezamos a desterrar esta mala costumbre? Pues aprendiendo a conservar correctamente los alimentos, especialmente cuando no vamos a consumirlos de manera inmediata.

Con la congelación simplemente se reduce el deterioro del alimento y, por supuesto, no es eterno

Por cierto, algunas de estas técnicas mejoran incluso las propiedades de los alimentos. Así, por ejemplo, las elaboraciones como compotas, dulces en almíbar o concentrados no solo mantienen prácticamente las mismas propiedades que presenta el producto fresco, sino que en muchos casos se aumenta su valor alimenticio ya que se añaden otros productos adicionales o por las propias características de la técnica aplicada.

Refrigera ahora y come dentro de unas semanas (o meses)

Uno de los métodos de conservación más empleados es la congelación. Sin embargo, no podemos caer en el error de pensar que esta técnica mata los microorganismos pues simplemente reduce su deterioro y, por supuesto, no es eterno. Ni mucho menos.

En concreto, hemos de saber que dependiendo de la naturaleza del alimento debemos atenernos a unos plazos:

  • La carne de ave es la que más resiste en el congelador. De esta manera, un pollo congelado, ya sea troceado o entero, puede durar en un óptimo estado de consumo hasta un año.
  • Los filetes de ternera, cordero o de cerdo pueden congelarse entre 6 y 12 meses. Las chuletas entre 4 a 6 meses y las carnes asadas de 4 a 12 meses.
  • En cuanto al congelado del pescado, el marisco es el que más perdura (de 3 a 12 meses). Luego el pescado crudo (de 3 a 8 meses) y finalmente, el pescado cocido, que dura un máximo de 8 meses.

Conviene, además, ir desterrando el mito de que los productos una vez congelados merman en sabor, textura o en su valor nutricional. Nada de eso. Siguen presentando las mismas condiciones.

Foto: iStock
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Eso sí, procura que haya sido correctamente congelado, que la temperatura para ello es la adecuada e incluso mucho mejor si la empaquetas al vacío. Recuerda anotar siempre las fechas y sigue esta sencilla pero efectiva regla: lo primero en entrar es lo primero en salir. Acata, además, estas reglas de oro:

  • No se deben volver a congelar alimentos que ya habían sido descongelados.
  • Los alimentos ya cocinados, no los congeles calientes. Enfrialos antes en la nevera. De esta manera te asegurarás mejores resultados en la congelación.

Deshidratar, la nueva moda

Los alimentos deshidratados tienen una vida útil más larga, ya que al eliminar la humedad se reduce la actividad del agua por debajo de 0,50 y ello impide que los organismos encargados de la descomposición de los alimentos crezcan en ellos. Con esta técnica, además, conseguirás enriquecer tu dieta con un producto muy saludable. Otra de sus ventajas es que ocupa muy poco espacio en la cocina, mucho menos que la comida enlatada o congelada. En definitiva, una manera estupenda y, por supuesto, sabrosa de dar salida a los posibles excedentes de fruta y verdura que tengamos en casa.

Foto: iStock
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En el mercado existen infinidad de cachivaches que nos pueden ayudar en esta tarea, aunque puedes hacerlo en el horno e incluso al sol (una escena muy habitual en verano con los tomates que se cortan por la mitad y se exponen al astro rey).

Conservación en salazón, más vieja que Matusalén

Antes de la llegada de la nevera, los salazones nos libraron de padecer hambrunas. No en vano, es uno de los primeros métodos de conservación de alimentos empleados por la humanidad. Con la curación en sal se evita que en este entorno proliferen los microorganismos. De esta manera se mantiene en unas buenas condiciones para su consumo.

Liofilizando que es gerundio

En un documento del departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica de la Universidad de Valencia nos lo explican a las mil maravillas: "Es un método de desecación en el que se elimina el agua por congelación del producto húmedo y posterior sublimación del hielo en condiciones de vacío. Al suministrar calor, el hielo sublima y se evita el paso por la fase líquida". Los grandes cocineros como Juan Mari Arzak llevan bastante tiempo usando esta técnica en su cocina.

Sin embargo, es cierto que no es una técnica usada habitualmente en casa porque no abundan las máquinas domésticas para ello (solo existen a nivel industrial), pero tiempo al tiempo...