¿Crees que no pueden darte gato por liebre en los restaurantes? Pues sí, es posible que te den calabacín por aguacate en muchos puestos de tacos mexicanos donde la receta de guacamole empieza a prescindir del ingrediente estelar para sustituirlo por un calabacín. Quizás seas de los que pienses que el truco es muy burdo y cualquiera puede detectar al impostor. Pero lo cierto es que el disfraz es prácticamente infalible gracias al tomate verde o tomatillo, ajo, cilantro, jalapeño, sal y aceite vegetal con el que se condimenta. Por lo tanto, a veces ni los propios mexicanos son capaces de detectar el ardid.

En suma, muchos paladares ni se percatan del engaño y lo comen con la misma devoción con la que comen el auténtico. Luego alguien les pone al tanto de lo sucedido y la consternación, en el país del aguacate, es mayúscula.

No se sabe desde cuándo estos puestos de comida llevan haciendo pasar el calabacín por aguacate, pero todo apunta a que ha sido con la subida del precio de esta fruta cuando han empezado a darle a la imaginación. En cualquier caso, resulta indudable que la jugada les sale redonda pues les permite ahorrar ya que el calabacín es más barato que el aguacate o palta y, además, se oxida mucho menos y ello les permite aprovechar mejor esta salsa que suele necesitar altas dosis de jugo de limón para evitar que se ennegrezca.

Diferencia de precios

Sin embargo, su alto precio ha sido la principal razón de la inventiva de los taqueros. No en vano, la cosecha de aguacate que se cultiva en California en junio ha sido especialmente escasa este año. Según explicó el Comité del Aguacate de California, se esperaba una producción de 79.000 toneladas métricas, que se aleja bastante de los números alcanzados el año pasado, donde se llegó a los 153.000; es decir, una reducción del 48%.

Al parecer, las elevadas temperaturas son las responsables de que haya menguado la producción, además del hecho de que la bacteria de la listeria hallada en la piel de algunos aguacates californianos tampoco ha ayudado a ello, ya que se tuvo que retirar una cosecha entera ante los evidentes peligros para la salud de la población que su consumo comportaba.

Foto: iStock.
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Así, se tuvo que suplir la carencia con aguacates procedentes de México que ya suelen exportar pero cuyos volúmenes se incrementaron y todo ello, en definitiva, ha hecho mella en el precio. Tampoco podemos pasar por alto que el aguacate es una de las frutas amenazadas por el cambio climático. De hecho, se precisa una ingente cantidad de agua y su gran demanda por parte de los consumidores ha propiciado la deforestación de zonas de bosque para suplir nuestros antojos de aguacate.

En este sentido, la expansión de los cultivos consagrados a la fruta ha castigado los suelos del estado de Michoacán (México) que están al borde de la desertificación, según afirma Mayra Elena Gavito, una especialista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). La Water Footprint Network estima que se necesitan 2.000 litros de agua para producir un kilo de aguacate. Para que nos hagamos una idea, esto supone invertir cuatro veces más de la cantidad que exige un kilo de naranjas y diez veces más que la necesaria para producir uno de tomate.

El guacamole que se elabora con calabacín

Así que, dicho esto, parece que no es tan mala idea que empiece a ganar fama esta receta de guacamole sin aguacate (¿deberíamos empezar a llamarlo 'calamole'?) La videobloguera mexicana Alejandra de Nava fue la responsable de revelar el secreto más cotizado de las taquerías en su canal y su vídeo ya ha recibido casi tres millones de visualizaciones desde que lo desveló al mundo el pasado mes de junio. La noticia ha supuesto todo una conmoción para la sociedad mexicana.

Foto: iStock.
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Lo cierto es que los más de 4.000 comentarios se mueven entre la sorpresa, la risa y el enfado por una noticia que algunos consideran un timo. Vamos a ver en qué consiste esta curiosa receta.

Ingredientes:

  • 1 calabacín tamaño mediano
  • 150 gramos de tomates verdes
  • 2 dientes de ajo
  • 1 chile jalapeño
  • 2 cucharadas de aceite vegetal
  • 1/2 cucharadas pequeñas de sal
  • Unas ramitas de cilantro

Preparación:

Colocamos una olla pequeña a fuego alto con la suficiente agua para que cubra los ingredientes de la receta. Introducimos un calabacín al que previamente le habremos quitado las puntas, además de lavado. Lo cortamos en cuatro trozos y lo metemos. Añadimos, asimismo, unos 150 gramos de tomates verdes. Todo junto debe hervir a fuego alto durante unos cinco minutos.

Es indudable que la jugada les sale redonda pues el calabacín es más barato que el aguacate

Mientras tanto, ponemos en una sartén un chorrito de aceite donde freiremos un chile jalapeño crudo cortado por la mitad, cuando esté dorado lo retiramos. El aceite en el que lo hemos frito no debe desecharse, así que guárdalo como oro en paño para el final de la receta.

Sacamos el calabacín y los tomates y los metemos en el vaso de la trituradora. Es importante que los agreguemos sin líquido. Añadimos el jalapeño y, por supuesto, el preciado aceite en el que lo hemos freído en la sartén. Agregamos dos dientes de ajo ya pelados, una media cucharada de sal y un poco de cilantro. Una vez que tenemos todo convenientemente triturado, lo introducimos en un cuenco y a disfrutarlo en nuestro taco o en nuestro dipeo con crudités.