El trigo sarraceno lleva prácticamente décadas conquistando nuestros corazones, aunque es ahora cuando parece haber alcanzado las mayores cotas de fama. No en vano, este pseudocereal, también conocido como alforfón, no tiene gluten y, por lo tanto, es perfecto para las personas celiacas. Esta última circunstancia, sin duda, ha ayudado a su difusión entre los consumidores que presentan este problema en su dieta.

Por supuesto, no solo es el hecho de que no contenga gluten, pues su gran contenido en proteína (entre un 10 y un 13%) también ha convencido a muchos. Pero no te dejes engañar por su nombre pues el trigo sarraceno en realidad no es trigo, más bien es una semilla de una planta perteneciente a la misma familia que el ruibarbo. También esta última se halla de plena vigencia.

Bajo índice glucémico

Sin embargo, no son solo los celiacos los dispuestos a tirarle los trastos a este producto, pues la personas preocupadas por sus niveles de azúcar en sangre también debieran considerar su consumo. En este sentido, el trigo sarraceno, al igual que ocurre con la avena, presenta un índice glucémico medio bajo. De esta manera, resulta de gran ayuda para regular la liberación del azúcar en la sangre, pues evita que los niveles se disparen después de comer. Así, es perfecto para los diabéticos.

Foto: iStock.
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Otro importante punto a favor es la fibra que, por cierto, cada vez consumimos menos y ello tiene graves repercusiones en nuestra salud. Conviene recordar que la fibra no solo es vital para favorecer un correcto tránsito intestinal, pues un déficit puede ocasionar, asimismo, problemas cardiovasculares e incluso obesidad.

Dicho todo esto, seguramente a muchos les acomete una duda bastante frecuente cuando nos topamos con un producto totalmente ajeno a nuestra tradición culinaria: ¿qué cocinamos con el trigo sarraceno?

La primera de estas recetas y la más obvia es el pan de trigo sarraceno. Una manera divertida y sana de amasar en casa un producto de primera que puede durar hasta cinco días en perfecto estado, aunque es probable que se agote mucho antes. En cualquier caso, te sorprenderá su sabor.

Pan de trigo sarraceno

Ingredientes:

  • 500 gramos de trigo sarraceno en grano
  • 20 gramos de psylium en formato cáscara o en polvo (este último tiene mucha fuerza, de modo que mejor rebajas la dosis hasta 15 gramos)
  • 120 y 240 militros de agua
  • 1 cucharada de sal
  • 1 cucharada de harina de trigo sarraceno para enharinar el pan antes de meterlo en el horno (aunque es un paso opcional)

Elaboración:

Con ayuda de un colador lavamos previamente el trigo. Lo colocamos en un recipiente grande, que hay que cubrir con agua, y lo dejamos a remojo durante las horas nocturnas. Al día siguiente, los escurrimos, pero con cuidado de no acabar enjuagando una sustancia viscosa que nos vendrá de perlas para nuestra mezcla. Ponemos el trigo en la batidora y añadimos el agua y la sal reseñados en la lista de ingredientes. Lo mezclamos todo hasta que se fusione con el agua. Si crees que necesitas más agua para la mezcla, no pasa nada, puedes agregar la que consideres conveniente, pero hazlo poco a poco. Procura no sobrepasar los 240 ml. En el caso de que observes algún grano entero, no te preocupes por este detalle.

Foto: iStock.
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Vierte toda la mezcla en un recipiente e incorporamos el psylium con una cuchara de madera. Puedes enriquecer tu pan con semillas de girasol, de sésamo o de calabaza. Cúbrelo con un paño de cocina y déjalo reposar durante 24 horas. Puedes dejarlo a temperatura ambiente o incluso dentro del horno (siempre que esté apagado). Aunque si te envalentonas con esta receta en plena temporada estival, es probable que necesites mucho menos tiempo, pues transcurridas unas 12 o 16 es probable que el trabajo de fermentación ya haya llegado a feliz término.

Este pseudocereal, también conocido como alforfón, no tiene gluten, es perfecto para los celiacos

Ahora entra en escena el horno, lo puedes precalentar a 175º y no olvides colocar un papel de horno o espolvorear harina encima de la bandeja para evitar que se pegue. Colocamos la masa sobre el papel de horno y lo amasamos hasta darle forma de hogaza de pan. Puedes esparcir harina por la superficie de la barra para dotarla de una apariencia más rústica. No te olvides de practicarle dos cortes a la hogaza para que se hornee mejor, además con este truco evitaremos que el pan acabe resquebrajándose o abriéndose por otros puntos.

Horneamos durante aproximadamente una hora y veinte minutos a una temperatura de 175ºC. Tras la espera, sacamos la hogaza del horno y la dejamos enfriar sobre una rejilla, de lo contrario con el calor del vapor acabará humedeciéndose por abajo.

La repostería también es una buena manera de sacar partido a esta harina: galletas, bizcochos, tartas, crepes... Para todo ello se presta la versátil harina de trigo sarraceno que, tras cogerle el punto, te permitirá ejecutar decenas de virguerías culinarias con ella.